Un grupo de pirómanos quema cada noche los coches aparcados en Valencia

La Policía de Valencia está desconcertada: los pirómanos se han adueñado de las calles de la ciudad y, sólo en este mes, han quemado más de 30 vehículos. Ayer ardieron siete coches en apenas dos horas en el distrito Marítimo, una zona donde los vecinos temen aparcar. Todavía no hay sospechosos y se especula con la posibilidad de que, con estas acciones, se intente presionar al Ayuntamiento para que retire los turismos abandonados.

En Valencia, se vive cada noche una particular "mascletá": grupos no identificados se dedican a quemar los coches aparcados en la ciudad. La mayoría de estos turismos (en lo que va de mes se han registrado 32 casos) estaban estacionados en el distrito Marítimo y se trata, según la Policía, de coches abandonados o implicados en la comisión de algún delito, pero estos datos no concuerdan con la opinión de los vecinos.

Ayer, ardieron otros siete coches, tres de ellos estaban estacionados a menos de 150 metros de un retén de la Policía Local. La propietaria de uno de los vehículos siniestrados, un Opel Astra, asegura que se trata de un coche comprado hace apenas 15 días.

Se especula que algunos vecinos estén detrás de estas acciones, con las que pretendan presionar al Ayuntamiento para que retire los turismos abandonados, pero los coches quemados ayer, por ejemplo, no responden a este perfil (un Opel Astra, un Seat Panda, un Ford Focus, un Audi 80, un Opel Kadett ardieron a las 03:20 horas y a las 06:20 otros dos vehículos, de los que no se ha facilitado ningún dato). En total, en este distrito, han ardido 16 turismos, sólo dos ellos estaban abandonados.

El jefe superior de la Policía de la Comunidad Valenciana, Alejandro Valle, ha anunciado que se reforzarán las unidades patrulla durante la noche y muchos de los agentes controlarán las calles en coches camuflados. Los vecinos también estudian crear patrullas de vigilancia nocturna y la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, ha destacado que el Ayuntamiento se personará como acusación particular cuando se detenga a los autores.

Eso sí, encontrar pistas no resulta nada sencillo para la Policía Científica, ya que el fuego barre todas las huellas. Además, por el modus operandi, es difícil pillar in fraganti a los culpables: con un objeto contundente rompen una luna y arrojan en su interior alguna tela impregnada en un producto inflamable ardiendo, por lo que disponen de varios minutos para huir antes de que el incendio sea detectado.

Las cifras son abrumadoras. Desde marzo de 2000, han ardido 592 vehículos en Valencia. Madrid es otra de las ciudades más afectadas por este delito y, durante 2001, según los bomberos, se han contabilizado 1.427 casos, la mayoría de ellos eran coches robados.

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