Un concesionario pagará unos neumáticos que no puso

Hasta ahora, las reclamaciones contra los concesionarios solían caer en “saco roto". Poco a poco, se sientan precedentes como éste que vamos a contar en el que un distribuidor tendrá que pagar más de 500 euros a un usuario por montarle unos neumáticos que no eran los adecuados.

La semana pasada en Terra Autopista te contamos que un distribuidor de Citroën había sido condenado a devolver el importe de un coche defectuoso a su dueño. Ahora, aunque el montante reclamado no es tan elevado, un concesionario de Peugeot tendrá que hacer frente a una factura de 558,31 euros.

Automovilistas Europeos Asociados (AEA) ha gestionado una reclamación de un usuario que compró un Peugeot 206. El dueño pidió en el concesionario que le montaran unos neumáticos de mejores prestaciones que los que venían de serie (195/55 sobre llantas de 15 pulgadas).

El distribuidor de Peugeot, atendiendo a los deseos del usuario, debería haber montado unos neumáticos mejores, pero en su lugar colocó unos 175/65 sobre llantas de 14. Esto significa que no sólo no hizo caso de la petición, sino que dejó los que venían de serie en otras versiones, según la sentencia, ni son de mejor calidad ni eran adecuados para el coche adquirido. Después, entregó el coche al comprador.

Unos meses más tarde, el conductor del 206 se dio cuenta de que ésas no eran las gomas que había solicitado y fue a reclamar al concesionario. Los responsables del distribuidor se negaron a cambiar las ruedas porque, según ellos, el coche se había entregado junto a una documentación en la que no se especificaba que el conductor hubiera solicitado ningún cambio de neumáticos y, además, las gomas ya habían sido utilizadas.

El juez que ha instruido el caso y que finalmente ha fallado sobre él ha condenado al concesionario a pagar 558,31 euros y los costes del juicio. El fallo de la sentencia indica que el hecho de que el conductor haya firmado un documento de recepción del vehículo no significa que renuncie a ejercitar su derecho de reclamación.

La resolución “supone un importante avance en el reconocimiento de los derechos de los automovilistas frente a la actuación arbitraria de determinados vendedores de coches", según el comunicado difundido por AEA.

1.- Siempre que nos hagan una reparación en el concesionario dentro del período de garantía tenemos que pedir copia del parte de reparaciones, donde se especifica qué se le ha hecho y qué le ocurría a nuestro vehículo. Este justificante es obligatorio y muy útil, ya que nos servirá de prueba para posteriores reclamaciones.

2.- Cuando emprendamos nuestras primeras acciones y reclamemos la devolución del dinero o el cambio del vehículo a nuestro concesionario, lo deberemos hacer por escrito. Lo mejor es pedir la hoja de reclamaciones del centro. En este punto, FACUA recomienda que no actuemos solos y que nos pongamos en contacto con alguna asociación de consumidores.

3.- Se establecerá un acto de mediación entre ambas partes. En él, se analiza qué ha ocurrido con el vehículo y, en caso necesario, se ponen directamente en contacto con la marca para solicitar la reparación definitiva del vehículo (un acto que se controla con un peritaje independiente). Para este paso hay que acudir a un sistema arbitral de Consumo.

4.- Si la mediación de Consumo fracasa, es el momento de probar con la vía administrativa. Para ello, necesitamos un peritaje independiente que nos certifique qué le ocurre al vehículo (este paso se puede obviar si se han guardado todos los partes del taller). Llega el momento de poner una reclamación ante la administración de Consumo de nuestra comunidad autónoma.

5.- Después de esto, si el resultado no es el esperado, el consumidor puede acudir a la vía judicial. Hasta ahora, la mayoría de los casos más difíciles acaban en los juzgados.