Un 85 % de los conductores remiso a la compra de un coche ecológico

Un 85 % de los conductores españoles descarta por ahora la compra de un coche ecológico, según una encuesta del portal especializado en el automóvil coches.net entre 12.400 conductores.

Sobre esta posibilidad, un 41,2 % no piensa adquirir un coche ecológico en los próximos dos años y un 44 % no se ha planteado ni siquiera la opción.

Un 15 % afirma estar interesado en comprar un vehículo de estas características, un registro que ha aumentado dos puntos porcentuales desde el estudio sobre la misma cuestión hecho el pasado año.

Los motivos alegados para rechazar la compra de un coche ecológico son el precio (22,07 %), la poca autonomía (17,40 %), la percepción de poca fiabilidad (16,17 %) y la dificultad de encontrar lugares reales de carga (15,21 %).

El año pasado, el precio era considerado un impedimento sólo por un 7,5 % de los encuestados.

Al respecto, Roger Gastó, director de coches.net, comentó que 'parece que ahora el principal freno para la compra de un coche ecológico es el precio, por lo que cabe pensar que algunas personas podrían cambiar de opinión con motivo de la reciente puesta en marcha, por parte del Gobierno, de las ayudas de hasta 6.000 euros para la compra de un coche ecológico.'

En el proceso de compra, los resultados desvelan que sólo el 34 % de los conductores tiene en cuenta las emisiones de CO2 a la hora de comprar un vehículo nuevo.

Por el contrario, un 51,2 % no lo toma en consideración y un 14,8 % se interesa únicamente si supone un descuento en el precio final del vehículo.

En comparación con el año pasado, los conductores que afirman que están concienciados respecto a las emisiones de CO2 para la compra de coche se mantiene prácticamente igual: un 34,2 % en 2010 frente al 34 % de este año.

Un 78,1 % de los consultados alude a la mejora de las redes de transporte público como la forma más eficaz de lucha contra la contaminación, aunque otro 70 % aboga por la renovación del parque automovilístico.

Otras medidas, aunque más impopulares, son prohibir la entrada de vehículos en las ciudades (13,8 %), cobrar un peaje de entrada a la ciudad para desincentivar el uso del coche (11,5 %) y reducir el parque automovilístico (8,5 %).