SEMA, Salón de las Vegas

Sólo en Las Vegas, donde las luces de neón surgen de pleno desierto de Nevada. A este oasis de excesos no sólo acuden los jugadores. Allí se celebra el salón del tuning más importante del mundo: el SEMA. Pon música, agárrate a la silla y estate bien atento; nada es lo que parece.

SEMA, Salón de las Vegas
SEMA, Salón de las Vegas

El SEMA ha rendido homenaje a un coche que se puede considerar el precursor de los vehículos preparados. Es el Ford Mustang, un modelo con más de 40 años de historia, todo un símbolo de los deportivos de altas prestaciones. Debe su nombre a un caza de combate de la II Guerra Mundial y logró caer como una auténtica bomba en el mercado estadounidense: se han vendido más de ocho millones. Entre sus conductores, hay que incluir al mismísimo Steve McQueen, que protagonizó con él una de las persecuciones más famosas del cine en la película Bullit. Además, también le ha abierto a Ford un suculento negocio: el del tuning. Se calcula que, cada año, los estadounidenses gastan más de un millón de dólares sólo en piezas para transformar este modelo. Acapara más del 10 por ciento del dinero que se mueve en EE.UU. en ese sector. Normalmente, le potencian el motor y le cambian llantas y neumáticos, pero las preparaciones pueden ir mucho más allá. En el SEMA se exhiben 15 versiones distintas: no te pierdas sus fotos.

Pero Ford no era el único que jugaba en casa. GM también dio mucho que hablar en el SEMA. Su sección dedicada a las preparaciones había trabajado duro y exponía más de 40 modelos distintos, cada cual más espectacular. Destaca la sexta generación del Chevrolet Corvette (en la imagen). Más deportiva, exhibe un gran alerón regulable, aplicaciones de carbono y un motor potenciado hasta los 425 CV. También de la mano de Chevrolet llega un auténtico pura sangre, un modelo que ha logrado superar los 388 Km/h, marcando un nuevo récord de velocidad dentro de su categoría. Se trata del Cobalt SS Bonneville Speedster que monta un motor turbo de 2 litros capaz de generar más de 700 CV de potencia.

En el estado de Utah, las llanuras salinas de Bonneville son consideradas por la mayoría de los pilotos como la meca de la velocidad. Varios récords mundiales se han superado en esta vasta extensión de terreno, de aspecto lunar, cuyo suelo es más duro y áspero que el asfalto e ideal para emborracharse de rapidez.
Pincha aquí si quieres conocer la historia de los récords de velocidad.

Por su parte, Chrysler presentaba un PT Cruiser Speedster con un motor turbo de 265 CV, suspensiones rebajadas, llantas cromadas de 18 pulgadas y una gran toma de aire en el capó.