Se busca presidente para Seat

Seat es un pastel. Muchos dudan de su buena salud pero, a la hora de la verdad, todos se pelean por presidir la empresa española. Llamada a ser la marca más "pasional" de Volkswagen, la firma de Barcelona es una posición envidiable para un directivo con aspiraciones en el grupo VAG. Ya hay codazos.

Bernd Pieschetsrieder, actual presidente de Seat, ha sido designado hoy presidente del grupo Volkswagen. El Consejo de Supervisión de la compañía lo acaba de nombrar durante la reunión que celebra en Dresde, Alemania. Pieschetsrieder, de 53 años, asegura que seguirá la línea de trabajo marcada por el ya presidente en funciones Ferdinand Piech. Dice el directivo que su lema es "el gusano ha de gustar al pez, no al pescador", para señalar con él que su vocación es completamente de servicio al cliente.

El nuevo máximo responsable de Volkswagen tomará posesión de su cargo en abril de 2002.

Lucha por un sillón en Barcelona
Queda así vacante la poltrona presidencial de Seat y ya hay varios candidatos a ocuparla cuanto antes. Aunque el nombre se conocerá pronto, el traspaso de poderes no tendrá lugar hasta abril del año próximo.

Entre los muchos directivos que optan al puesto, hay dos nombres que los analistas y la prensa internacional vocean con entusiasmo. Se trata de Viktor Klima, actual presidente de Volkswagen Argentina y ex-canciller de Austria, y Herbert Demel, presidente de la firma alemana en Brasil.

Carismáticos hombres de la casa
Aunque en Seat nadie confirma nada, lo cierto es que Klima y Demel son los mejor colocados en la carrera.

Ambos directivos ya tuvieron sus más y sus menos en el pasado. En 2000, Ferdinand Piech, el presidente que hoy deja su cargo en el grupo Volkswagen, decidió contratar a Klima para dirigir la filial argentina de la marca. Hasta entonces, esa división formaba parte un conglomerado que englobaba Argentina y Brasil y que, a la sazón, estaba dirigido por Demel. El hombre de Brasil perdió el mando en Argentina y, según muchos analistas, nunca encajó bien el golpe.

Ahora, ambos se postulan como presidentes de Seat. Quizá por carisma y pegada, Klima tenga más opciones. Conoce muy bien tanto la economía como la política internacionales. Hace 10 años trabajaba en la petrolera austríaca OMV, lo que le da un profundo conocimiento de las finanzas mundiales y de los grandes flujos económicos. En 1992, el canciller Franz Vranitzky le ofreció sucesivamente los ministerios de Economía, Comunicaciones y Hacienda. En 1997 llegó su momento estelar: se presentó a la cancillería y resultó elegido. Abandonó en 1999, cuando el Partido Popular austríaco retiró su apoyo a los socialdemocratas que dirigía Klima y se lo dio al ultraderechista Jorg Haider.

Por su parte, Demel es un hombre de la casa. Su actuación más destacada tuvo lugar en abril de este año, cuando amenazó con paralizar la producción de Volkswagen en Brasil si sus plantas se veían afectadas por el racionamiento económico que planeaba el gobierno de Brasilia.

Si los indicios se confirman, uno de los dos dirigirá Seat.