Robert Lutz ya sabe cómo relanzar GM

Acaba de hacerse cargo de la división de Desarrollo de Productos de General Motors y ya tiene claro cómo sacará a la gran multinacional del mal momento que vive. Robert Lutz ha generado una auténtica ola de emoción en GM.

Al solo reclamo de su nombre, la compleja y pesada maquinaria de General Motors se ha estremecido. Una euforia extraña alienta a todos los directivos del principal fabricante del mundo, empezando por su presidente, Richard Wagoner.

Los analistas estadounidenses lo tienen claro: Robert Lutz es el único hombre capaz de sacudir de arriba a abajo la estructura de un coloso como GM. "Esta visceralmente conectado al mundo de los coches", asegura una observadora de Detroit.

A sus 69 años, el nuevo responsable de Desarrollo de Productos ha empezado por asegurar que las constantes vitales de la compañía son esperanzadoras.

"No habría venido con esta edad si no creyera en las posibilidades de la empresa", asegura encantado.

Al primer vistazo, Lutz ya sabe dónde tocar para que la orquesta suene afinada. Su primer impulso servirá para engrasar la torpe burocracia de la casa. Con nuevo barniz, su trabajo se centrará en lanzar coches que conecten con el público, "que enganchen al comprador".

Atascada en la producción de vehículos adocenados y poco emotivos, General Motors ha perdido un 17 por ciento de la cuota de mercado que tenía en 1980. Controla sólo el 28 por ciento de las ventas y ese dato es aterrador para una compañía acostumbrada a despachar coches.

Para salir de este letargo, Lutz asegura que se sentará con los diseñadores y creará máquinas que "exciten". El veterano directivo tiene carta blanca. Acumula en sus manos más poder que ningún otro director de Productos anterior. No sólo será responsable de los nuevos coches generados para el mercado americano, sino que tendrá poder de decisión sobre las actividades del grupo a escala mundial.

Mientras crea una gama nueva, Lutz no olvida lo que tiene. Confía ciegamente en las posibilidades de vehículos como el Vortec, con un motor de 4,2 litros y seis cilindros. También apuesta por el GMC Envoy, el Chevrolet TrailBlazer y el Oldsmobile Bravada, todos ellos SUV, todo terrenos de corte deportivo y prestaciones de berlina. La idea está clara: darle al comprador americano coches que le hagan disfrutar y que estén en línea con el clásico "American way of life".

Abundando en esta idea, Lutz pretende expandir la gama del Hummer, ese todo terreno gigantesco que General Motors ha llevado del mundo militar a la vida civil para asustar al tráfico más pintado.

El nuevo directivo ha puesto sus ojos también en otros apartados, como la división tecnológica de la firma. Destaca en este apartado un nuevo motor de desplazamiento variable capaz de aumentar o disminuir la cilindrada en función de las necesidades de la marcha. Estas máquinas estarán listas en 2004, tendrán ocho cilindros y ahorrarán hasta un 25 por ciento del consumo de combustible. Se espera que se monten, sobre todo, en todo terrenos de gran tamaño.

En tanto se explotan estos productos, Lutz y su joven equipo de diseñadores tienen tres años para lanzar los coches que revolucionen la compañía y sus cuentas de resultados.

General Motors reclama sus galones
Embebida del magnetismo y la leyenda que rodean a Lutz, General Motors ha reclamado su condición de líder y guía de la automoción mundial. Durante esta semana, la industria estadounidense acude a su cita anual de Traverse City, una especie de gran seminario sobre el motor donde todos lucen sus mejores plumas y alardean de resultados.

Este año, Ford y Chrysler, los otros dos grandes de Detroit, llegan a Traverse City con la mirada baja. Ninguna de las dos marcas puede presumir de números y sus proyectos de futuro están eclipsados por la llegada de Lutz a GM.

La marca de Richard Wagoner se ha apoderado de la presidencia del seminario y lo utilizará como plataforma para enviar un mensaje a la industria dejando claro que General Motors vive y prepara un golpe definitivo.

Ante el portentoso despliegue de talentos que GM hará en el encuentro, las demás marcas han retirado a sus principales oradores. Como ejemplo, sirva decir que Ford no envía a ninguno de sus 13 directivos de más nivel, algo que en otros años hubiera sido impensable.

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