Renault Clio III

A partir del próximo 14 de octubre estará disponible en la red de concesionarios Renault la nueva generación del Clio con dos motores de gasolina y tres Diesel. Más grande, más seguro y mejor terminado, ofrece excelente comportamiento dinámico. La gama arranca en 11.700 euros.

Renault Clio III
Renault Clio III

Inicialmente, la gama del Clio estará compuesta por cinco motorizaciones diferentes, dos de ellas de gasolina, de 1.2 y 1.4 litros con culata de 16 válvulas y potencias de 75 y 100 CV, respectivamente, y otras tres Diesel derivadas del motor 1.5 dCi, con potencias de 70, 85 y 105 CV, respectivamente. La combinación de mecánicas, carrocerías de tres o cinco puertas y niveles de equipamiento –Pack, Confort y Luxe- con los correspondientes terminaciones –Authentique, Dynamique, Expresión y Privilege- dan lugar a un total de 38 versiones diferentes, sin contar las posibilidades de las cajas de cambio (todas las mecánicas llevan de serie caja manual de cinco velocidades, excepto el 1.5 dCi de 105 CV, que la lleva de seis).Las versiones 1.2 16v y 1.5 dCi de 85 CV pueden llevar, opcionalmente, caja robotizada con levas en el volante y el 1.6 16v, que llegará al mercado español a comienzos de 2006, podrá llevar caja automática de cuatro marchas con convertidor de par. Para más adelante, aproximadamente al comienzo de la primavera, llegará una variante con carácter más deportivo, inspirada en el Clio Renault Sport Concept que vimos en Frankfurt, con motor de gasolina de dos litros de capacidad y 140 CV de potencia, aunque los responsables de la marca no descartan evoluciones más potentes a medio plazo.Uno de los aspectos que más llaman la atención en el interior del Clio es la buena terminación interior y la calidad de los acabados. Ya sólo el mayor habitáculo da sensación de comodidad, pero, si nos fijamos en los materiales (muy similares a los del Mégane), apreciamos el salto cualitativo que ha dado el modelo. Para empezar, el salpicadero y los paneles de puertas, en su parte superior, están revestidos de un material que los fabricantes denominan “slush", que es una especie de plancha de goma de color negro mate, que no produce reflejos en el parabrisas y contribuye a minimizar la propagación de ruidos y vibraciones en el interior del habitáculo.

Pero no sólo esto, los mandos son de nuevo diseño (similares a Mégane y Modus), la consola central es casi idéntica a la de su hermano mayor y el equipamiento que puede llevar no tiene nada que envidiar a los modelos de la categoría superior.La marca quiere ofrecer un producto de mucha calidad y garantizar su correcto funcionamiento antes de entregarlo al cliente. Prueba de ello es la creación de una pista de pruebas de 500 metros de longitud a la salida de la cadena de producción, donde se prueban todas las unidades fabricadas para verificar que no haya ningún desajuste o posible defecto de montaje.Así pues, el climatizador automático, el sistema de arranque con llave de “tarjeta inteligente" y botón, los faros de xenón de doble alcance y luces adaptativas, el sistema de control de presión de neumáticos, el sensor de parking, el sistema de control de estabilidad, el navegador GPS, etc, ya no están reservados exclusivamente a los coches de lujo. El nuevo Clio puede disponer de todos ellos en opción (puedes ver en la pestaña superior de Equipamiento los elementos de serie y los opcionales con sus respectivos precios).Nos ha sorprendido que no hay muchos huecos para dejar pequeños objetos, como llaves, teléfono móvil, cartera... mientras se conduce, aunque sí lleva huecos específicos para latas, una gran guantera de 9 litros refrigerada –en los modelos con aire acondicionado- bandejas en las puertas con capacidad para botellas de 1,5 litros y algún pequeño receptáculo para dejar cosas. En algunas versiones se dispone de un cajón bajo el asiento con razonable capacidad.Durante la toma de contacto celebrada por las retorcidas carreteras de la isla de Cerdeña tuvimos la oportunidad de conducir las dos versiones de gasolina disponibles por el momento y otras dos Diesel de 85 y 105 CV de potencia.El motor 1.2 de gasolina, con 75 CV de potencia, es agradable y voluntarioso, pero se muestra algo ruidoso cuando intentamos sacar el máximo partido de él. Se encuentra asociado exclusivamente a una caja de cambios de cinco relaciones en acabados Pack y Confort y en carrocería de tres o cinco puertas. Puedes ver todos los datos referentes a carrocería, motor, prestaciones y consumos en la pestaña superior “Ficha Técnica".El 1.4 de gasolina nos ha gustado más y nos parece bastante más equilibrado, pues no es necesario llevarlo al límite para lograr unas prestaciones dinámicas de mayor nivel. De hecho, si se conduce de forma suave, logra un nivel de comodidad extraordinario, con bajos niveles de ruido y vibraciones y un empuje muy constante. Esta mecánica está disponible única y exclusivamente con la caja manual de cinco velocidades (no hubiera venido mal una sexta, pues los desarrollos de esta caja son bastante cortos y contribuyen a elevar el nivel de ruido cuando se circula con el motor a pleno régimen). Con este motor no se ofrecerá caja automática ni robotizada.La mecánica Diesel de 85 CV es muy versátil y voluntariosa, con una buena respuesta desde muy abajo y con unas cifras de prestaciones brillantes. No tiene la contundencia del motor grande, pues registra 4 mkg menos que el 105 CV, aunque el valor máximo (20,4 mkg) lo entrega a un régimen menor (1.900 rpm). Excepto la velocidad máxima, condicionada especialmente por la diferencia de desarrollos de la caja de cambios (el 1.5 dCi de 85 CV lleva caja de cinco marchas con las relaciones un poco más largas que la versión de 105 CV, con caja de seis y la sexta bastante más larga (48,23 km/h a 1.000 rpm), las cifras de aceleración son bastante similares. Tendremos que esperar a disponer de una unidad de pruebas para poder llevar a cabo nuestras propias prestaciones, pero, sobre la marcha, las diferencias más apreciables son un nivel de ruido inferior y unas mejores recuperaciones.En cuanto a las cifras de consumo, las oficiales son muy optimistas, incluso inferiores a las de la generación anterior con motores equivalentes (a pesar de la importante diferencia de peso), pero los responsables de la marca aseguran que se ha optimizado mucho la aerodinámica, con lo que se han conseguido unos valores muy bajos. En general, nos ha gustado mucho el comportamiento del modelo, con unas suspensiones bien afinadas que filtran correctamente las imperfecciones del terreno, unas mecánicas capaces de proporcionar un nivel de dinamismo y unas dimensiones que permiten un equilibrio entre el uso urbano y extraurbano sin grandes condicionantes. Lo que seguimos echando en falta es una dirección de tacto más preciso, pues, aunque mejora respecto a la del Mégane, sigue sin informar con claridad de lo que ocurre bajo las ruedas delanteras y resta algo de confianza a la hora de afrontar con decisión los virajes más cerrados.Inicialmente, la gama del Clio estará compuesta por cinco motorizaciones diferentes, dos de ellas de gasolina, de 1.2 y 1.4 litros con culata de 16 válvulas y potencias de 75 y 100 CV, respectivamente, y otras tres Diesel derivadas del motor 1.5 dCi, con potencias de 70, 85 y 105 CV, respectivamente. La combinación de mecánicas, carrocerías de tres o cinco puertas y niveles de equipamiento –Pack, Confort y Luxe- con los correspondientes terminaciones –Authentique, Dynamique, Expresión y Privilege- dan lugar a un total de 38 versiones diferentes, sin contar las posibilidades de las cajas de cambio (todas las mecánicas llevan de serie caja manual de cinco velocidades, excepto el 1.5 dCi de 105 CV, que la lleva de seis).Las versiones 1.2 16v y 1.5 dCi de 85 CV pueden llevar, opcionalmente, caja robotizada con levas en el volante y el 1.6 16v, que llegará al mercado español a comienzos de 2006, podrá llevar caja automática de cuatro marchas con convertidor de par. Para más adelante, aproximadamente al comienzo de la primavera, llegará una variante con carácter más deportivo, inspirada en el Clio Renault Sport Concept que vimos en Frankfurt, con motor de gasolina de dos litros de capacidad y 140 CV de potencia, aunque los responsables de la marca no descartan evoluciones más potentes a medio plazo.Uno de los aspectos que más llaman la atención en el interior del Clio es la buena terminación interior y la calidad de los acabados. Ya sólo el mayor habitáculo da sensación de comodidad, pero, si nos fijamos en los materiales (muy similares a los del Mégane), apreciamos el salto cualitativo que ha dado el modelo. Para empezar, el salpicadero y los paneles de puertas, en su parte superior, están revestidos de un material que los fabricantes denominan “slush", que es una especie de plancha de goma de color negro mate, que no produce reflejos en el parabrisas y contribuye a minimizar la propagación de ruidos y vibraciones en el interior del habitáculo.

Pero no sólo esto, los mandos son de nuevo diseño (similares a Mégane y Modus), la consola central es casi idéntica a la de su hermano mayor y el equipamiento que puede llevar no tiene nada que envidiar a los modelos de la categoría superior.La marca quiere ofrecer un producto de mucha calidad y garantizar su correcto funcionamiento antes de entregarlo al cliente. Prueba de ello es la creación de una pista de pruebas de 500 metros de longitud a la salida de la cadena de producción, donde se prueban todas las unidades fabricadas para verificar que no haya ningún desajuste o posible defecto de montaje.Así pues, el climatizador automático, el sistema de arranque con llave de “tarjeta inteligente" y botón, los faros de xenón de doble alcance y luces adaptativas, el sistema de control de presión de neumáticos, el sensor de parking, el sistema de control de estabilidad, el navegador GPS, etc, ya no están reservados exclusivamente a los coches de lujo. El nuevo Clio puede disponer de todos ellos en opción (puedes ver en la pestaña superior de Equipamiento los elementos de serie y los opcionales con sus respectivos precios).Nos ha sorprendido que no hay muchos huecos para dejar pequeños objetos, como llaves, teléfono móvil, cartera... mientras se conduce, aunque sí lleva huecos específicos para latas, una gran guantera de 9 litros refrigerada –en los modelos con aire acondicionado- bandejas en las puertas con capacidad para botellas de 1,5 litros y algún pequeño receptáculo para dejar cosas. En algunas versiones se dispone de un cajón bajo el asiento con razonable capacidad.Durante la toma de contacto celebrada por las retorcidas carreteras de la isla de Cerdeña tuvimos la oportunidad de conducir las dos versiones de gasolina disponibles por el momento y otras dos Diesel de 85 y 105 CV de potencia.El motor 1.2 de gasolina, con 75 CV de potencia, es agradable y voluntarioso, pero se muestra algo ruidoso cuando intentamos sacar el máximo partido de él. Se encuentra asociado exclusivamente a una caja de cambios de cinco relaciones en acabados Pack y Confort y en carrocería de tres o cinco puertas. Puedes ver todos los datos referentes a carrocería, motor, prestaciones y consumos en la pestaña superior “Ficha Técnica".El 1.4 de gasolina nos ha gustado más y nos parece bastante más equilibrado, pues no es necesario llevarlo al límite para lograr unas prestaciones dinámicas de mayor nivel. De hecho, si se conduce de forma suave, logra un nivel de comodidad extraordinario, con bajos niveles de ruido y vibraciones y un empuje muy constante. Esta mecánica está disponible única y exclusivamente con la caja manual de cinco velocidades (no hubiera venido mal una sexta, pues los desarrollos de esta caja son bastante cortos y contribuyen a elevar el nivel de ruido cuando se circula con el motor a pleno régimen). Con este motor no se ofrecerá caja automática ni robotizada.La mecánica Diesel de 85 CV es muy versátil y voluntariosa, con una buena respuesta desde muy abajo y con unas cifras de prestaciones brillantes. No tiene la contundencia del motor grande, pues registra 4 mkg menos que el 105 CV, aunque el valor máximo (20,4 mkg) lo entrega a un régimen menor (1.900 rpm). Excepto la velocidad máxima, condicionada especialmente por la diferencia de desarrollos de la caja de cambios (el 1.5 dCi de 85 CV lleva caja de cinco marchas con las relaciones un poco más largas que la versión de 105 CV, con caja de seis y la sexta bastante más larga (48,23 km/h a 1.000 rpm), las cifras de aceleración son bastante similares. Tendremos que esperar a disponer de una unidad de pruebas para poder llevar a cabo nuestras propias prestaciones, pero, sobre la marcha, las diferencias más apreciables son un nivel de ruido inferior y unas mejores recuperaciones.En cuanto a las cifras de consumo, las oficiales son muy optimistas, incluso inferiores a las de la generación anterior con motores equivalentes (a pesar de la importante diferencia de peso), pero los responsables de la marca aseguran que se ha optimizado mucho la aerodinámica, con lo que se han conseguido unos valores muy bajos. En general, nos ha gustado mucho el comportamiento del modelo, con unas suspensiones bien afinadas que filtran correctamente las imperfecciones del terreno, unas mecánicas capaces de proporcionar un nivel de dinamismo y unas dimensiones que permiten un equilibrio entre el uso urbano y extraurbano sin grandes condicionantes. Lo que seguimos echando en falta es una dirección de tacto más preciso, pues, aunque mejora respecto a la del Mégane, sigue sin informar con claridad de lo que ocurre bajo las ruedas delanteras y resta algo de confianza a la hora de afrontar con decisión los virajes más cerrados.Inicialmente, la gama del Clio estará compuesta por cinco motorizaciones diferentes, dos de ellas de gasolina, de 1.2 y 1.4 litros con culata de 16 válvulas y potencias de 75 y 100 CV, respectivamente, y otras tres Diesel derivadas del motor 1.5 dCi, con potencias de 70, 85 y 105 CV, respectivamente. La combinación de mecánicas, carrocerías de tres o cinco puertas y niveles de equipamiento –Pack, Confort y Luxe- con los correspondientes terminaciones –Authentique, Dynamique, Expresión y Privilege- dan lugar a un total de 38 versiones diferentes, sin contar las posibilidades de las cajas de cambio (todas las mecánicas llevan de serie caja manual de cinco velocidades, excepto el 1.5 dCi de 105 CV, que la lleva de seis).Las versiones 1.2 16v y 1.5 dCi de 85 CV pueden llevar, opcionalmente, caja robotizada con levas en el volante y el 1.6 16v, que llegará al mercado español a comienzos de 2006, podrá llevar caja automática de cuatro marchas con convertidor de par. Para más adelante, aproximadamente al comienzo de la primavera, llegará una variante con carácter más deportivo, inspirada en el Clio Renault Sport Concept que vimos en Frankfurt, con motor de gasolina de dos litros de capacidad y 140 CV de potencia, aunque los responsables de la marca no descartan evoluciones más potentes a medio plazo.Uno de los aspectos que más llaman la atención en el interior del Clio es la buena terminación interior y la calidad de los acabados. Ya sólo el mayor habitáculo da sensación de comodidad, pero, si nos fijamos en los materiales (muy similares a los del Mégane), apreciamos el salto cualitativo que ha dado el modelo. Para empezar, el salpicadero y los paneles de puertas, en su parte superior, están revestidos de un material que los fabricantes denominan “slush", que es una especie de plancha de goma de color negro mate, que no produce reflejos en el parabrisas y contribuye a minimizar la propagación de ruidos y vibraciones en el interior del habitáculo.

Pero no sólo esto, los mandos son de nuevo diseño (similares a Mégane y Modus), la consola central es casi idéntica a la de su hermano mayor y el equipamiento que puede llevar no tiene nada que envidiar a los modelos de la categoría superior.La marca quiere ofrecer un producto de mucha calidad y garantizar su correcto funcionamiento antes de entregarlo al cliente. Prueba de ello es la creación de una pista de pruebas de 500 metros de longitud a la salida de la cadena de producción, donde se prueban todas las unidades fabricadas para verificar que no haya ningún desajuste o posible defecto de montaje.Así pues, el climatizador automático, el sistema de arranque con llave de “tarjeta inteligente" y botón, los faros de xenón de doble alcance y luces adaptativas, el sistema de control de presión de neumáticos, el sensor de parking, el sistema de control de estabilidad, el navegador GPS, etc, ya no están reservados exclusivamente a los coches de lujo. El nuevo Clio puede disponer de todos ellos en opción (puedes ver en la pestaña superior de Equipamiento los elementos de serie y los opcionales con sus respectivos precios).Nos ha sorprendido que no hay muchos huecos para dejar pequeños objetos, como llaves, teléfono móvil, cartera... mientras se conduce, aunque sí lleva huecos específicos para latas, una gran guantera de 9 litros refrigerada –en los modelos con aire acondicionado- bandejas en las puertas con capacidad para botellas de 1,5 litros y algún pequeño receptáculo para dejar cosas. En algunas versiones se dispone de un cajón bajo el asiento con razonable capacidad.Durante la toma de contacto celebrada por las retorcidas carreteras de la isla de Cerdeña tuvimos la oportunidad de conducir las dos versiones de gasolina disponibles por el momento y otras dos Diesel de 85 y 105 CV de potencia.El motor 1.2 de gasolina, con 75 CV de potencia, es agradable y voluntarioso, pero se muestra algo ruidoso cuando intentamos sacar el máximo partido de él. Se encuentra asociado exclusivamente a una caja de cambios de cinco relaciones en acabados Pack y Confort y en carrocería de tres o cinco puertas. Puedes ver todos los datos referentes a carrocería, motor, prestaciones y consumos en la pestaña superior “Ficha Técnica".El 1.4 de gasolina nos ha gustado más y nos parece bastante más equilibrado, pues no es necesario llevarlo al límite para lograr unas prestaciones dinámicas de mayor nivel. De hecho, si se conduce de forma suave, logra un nivel de comodidad extraordinario, con bajos niveles de ruido y vibraciones y un empuje muy constante. Esta mecánica está disponible única y exclusivamente con la caja manual de cinco velocidades (no hubiera venido mal una sexta, pues los desarrollos de esta caja son bastante cortos y contribuyen a elevar el nivel de ruido cuando se circula con el motor a pleno régimen). Con este motor no se ofrecerá caja automática ni robotizada.La mecánica Diesel de 85 CV es muy versátil y voluntariosa, con una buena respuesta desde muy abajo y con unas cifras de prestaciones brillantes. No tiene la contundencia del motor grande, pues registra 4 mkg menos que el 105 CV, aunque el valor máximo (20,4 mkg) lo entrega a un régimen menor (1.900 rpm). Excepto la velocidad máxima, condicionada especialmente por la diferencia de desarrollos de la caja de cambios (el 1.5 dCi de 85 CV lleva caja de cinco marchas con las relaciones un poco más largas que la versión de 105 CV, con caja de seis y la sexta bastante más larga (48,23 km/h a 1.000 rpm), las cifras de aceleración son bastante similares. Tendremos que esperar a disponer de una unidad de pruebas para poder llevar a cabo nuestras propias prestaciones, pero, sobre la marcha, las diferencias más apreciables son un nivel de ruido inferior y unas mejores recuperaciones.En cuanto a las cifras de consumo, las oficiales son muy optimistas, incluso inferiores a las de la generación anterior con motores equivalentes (a pesar de la importante diferencia de peso), pero los responsables de la marca aseguran que se ha optimizado mucho la aerodinámica, con lo que se han conseguido unos valores muy bajos. En general, nos ha gustado mucho el comportamiento del modelo, con unas suspensiones bien afinadas que filtran correctamente las imperfecciones del terreno, unas mecánicas capaces de proporcionar un nivel de dinamismo y unas dimensiones que permiten un equilibrio entre el uso urbano y extraurbano sin grandes condicionantes. Lo que seguimos echando en falta es una dirección de tacto más preciso, pues, aunque mejora respecto a la del Mégane, sigue sin informar con claridad de lo que ocurre bajo las ruedas delanteras y resta algo de confianza a la hora de afrontar con decisión los virajes más cerrados.Inicialmente, la gama del Clio estará compuesta por cinco motorizaciones diferentes, dos de ellas de gasolina, de 1.2 y 1.4 litros con culata de 16 válvulas y potencias de 75 y 100 CV, respectivamente, y otras tres Diesel derivadas del motor 1.5 dCi, con potencias de 70, 85 y 105 CV, respectivamente. La combinación de mecánicas, carrocerías de tres o cinco puertas y niveles de equipamiento –Pack, Confort y Luxe- con los correspondientes terminaciones –Authentique, Dynamique, Expresión y Privilege- dan lugar a un total de 38 versiones diferentes, sin contar las posibilidades de las cajas de cambio (todas las mecánicas llevan de serie caja manual de cinco velocidades, excepto el 1.5 dCi de 105 CV, que la lleva de seis).Las versiones 1.2 16v y 1.5 dCi de 85 CV pueden llevar, opcionalmente, caja robotizada con levas en el volante y el 1.6 16v, que llegará al mercado español a comienzos de 2006, podrá llevar caja automática de cuatro marchas con convertidor de par. Para más adelante, aproximadamente al comienzo de la primavera, llegará una variante con carácter más deportivo, inspirada en el Clio Renault Sport Concept que vimos en Frankfurt, con motor de gasolina de dos litros de capacidad y 140 CV de potencia, aunque los responsables de la marca no descartan evoluciones más potentes a medio plazo.Uno de los aspectos que más llaman la atención en el interior del Clio es la buena terminación interior y la calidad de los acabados. Ya sólo el mayor habitáculo da sensación de comodidad, pero, si nos fijamos en los materiales (muy similares a los del Mégane), apreciamos el salto cualitativo que ha dado el modelo. Para empezar, el salpicadero y los paneles de puertas, en su parte superior, están revestidos de un material que los fabricantes denominan “slush", que es una especie de plancha de goma de color negro mate, que no produce reflejos en el parabrisas y contribuye a minimizar la propagación de ruidos y vibraciones en el interior del habitáculo.

Pero no sólo esto, los mandos son de nuevo diseño (similares a Mégane y Modus), la consola central es casi idéntica a la de su hermano mayor y el equipamiento que puede llevar no tiene nada que envidiar a los modelos de la categoría superior.La marca quiere ofrecer un producto de mucha calidad y garantizar su correcto funcionamiento antes de entregarlo al cliente. Prueba de ello es la creación de una pista de pruebas de 500 metros de longitud a la salida de la cadena de producción, donde se prueban todas las unidades fabricadas para verificar que no haya ningún desajuste o posible defecto de montaje.Así pues, el climatizador automático, el sistema de arranque con llave de “tarjeta inteligente" y botón, los faros de xenón de doble alcance y luces adaptativas, el sistema de control de presión de neumáticos, el sensor de parking, el sistema de control de estabilidad, el navegador GPS, etc, ya no están reservados exclusivamente a los coches de lujo. El nuevo Clio puede disponer de todos ellos en opción (puedes ver en la pestaña superior de Equipamiento los elementos de serie y los opcionales con sus respectivos precios).Nos ha sorprendido que no hay muchos huecos para dejar pequeños objetos, como llaves, teléfono móvil, cartera... mientras se conduce, aunque sí lleva huecos específicos para latas, una gran guantera de 9 litros refrigerada –en los modelos con aire acondicionado- bandejas en las puertas con capacidad para botellas de 1,5 litros y algún pequeño receptáculo para dejar cosas. En algunas versiones se dispone de un cajón bajo el asiento con razonable capacidad.Durante la toma de contacto celebrada por las retorcidas carreteras de la isla de Cerdeña tuvimos la oportunidad de conducir las dos versiones de gasolina disponibles por el momento y otras dos Diesel de 85 y 105 CV de potencia.El motor 1.2 de gasolina, con 75 CV de potencia, es agradable y voluntarioso, pero se muestra algo ruidoso cuando intentamos sacar el máximo partido de él. Se encuentra asociado exclusivamente a una caja de cambios de cinco relaciones en acabados Pack y Confort y en carrocería de tres o cinco puertas. Puedes ver todos los datos referentes a carrocería, motor, prestaciones y consumos en la pestaña superior “Ficha Técnica".El 1.4 de gasolina nos ha gustado más y nos parece bastante más equilibrado, pues no es necesario llevarlo al límite para lograr unas prestaciones dinámicas de mayor nivel. De hecho, si se conduce de forma suave, logra un nivel de comodidad extraordinario, con bajos niveles de ruido y vibraciones y un empuje muy constante. Esta mecánica está disponible única y exclusivamente con la caja manual de cinco velocidades (no hubiera venido mal una sexta, pues los desarrollos de esta caja son bastante cortos y contribuyen a elevar el nivel de ruido cuando se circula con el motor a pleno régimen). Con este motor no se ofrecerá caja automática ni robotizada.La mecánica Diesel de 85 CV es muy versátil y voluntariosa, con una buena respuesta desde muy abajo y con unas cifras de prestaciones brillantes. No tiene la contundencia del motor grande, pues registra 4 mkg menos que el 105 CV, aunque el valor máximo (20,4 mkg) lo entrega a un régimen menor (1.900 rpm). Excepto la velocidad máxima, condicionada especialmente por la diferencia de desarrollos de la caja de cambios (el 1.5 dCi de 85 CV lleva caja de cinco marchas con las relaciones un poco más largas que la versión de 105 CV, con caja de seis y la sexta bastante más larga (48,23 km/h a 1.000 rpm), las cifras de aceleración son bastante similares. Tendremos que esperar a disponer de una unidad de pruebas para poder llevar a cabo nuestras propias prestaciones, pero, sobre la marcha, las diferencias más apreciables son un nivel de ruido inferior y unas mejores recuperaciones.En cuanto a las cifras de consumo, las oficiales son muy optimistas, incluso inferiores a las de la generación anterior con motores equivalentes (a pesar de la importante diferencia de peso), pero los responsables de la marca aseguran que se ha optimizado mucho la aerodinámica, con lo que se han conseguido unos valores muy bajos. En general, nos ha gustado mucho el comportamiento del modelo, con unas suspensiones bien afinadas que filtran correctamente las imperfecciones del terreno, unas mecánicas capaces de proporcionar un nivel de dinamismo y unas dimensiones que permiten un equilibrio entre el uso urbano y extraurbano sin grandes condicionantes. Lo que seguimos echando en falta es una dirección de tacto más preciso, pues, aunque mejora respecto a la del Mégane, sigue sin informar con claridad de lo que ocurre bajo las ruedas delanteras y resta algo de confianza a la hora de afrontar con decisión los virajes más cerrados.Inicialmente, la gama del Clio estará compuesta por cinco motorizaciones diferentes, dos de ellas de gasolina, de 1.2 y 1.4 litros con culata de 16 válvulas y potencias de 75 y 100 CV, respectivamente, y otras tres Diesel derivadas del motor 1.5 dCi, con potencias de 70, 85 y 105 CV, respectivamente. La combinación de mecánicas, carrocerías de tres o cinco puertas y niveles de equipamiento –Pack, Confort y Luxe- con los correspondientes terminaciones –Authentique, Dynamique, Expresión y Privilege- dan lugar a un total de 38 versiones diferentes, sin contar las posibilidades de las cajas de cambio (todas las mecánicas llevan de serie caja manual de cinco velocidades, excepto el 1.5 dCi de 105 CV, que la lleva de seis).Las versiones 1.2 16v y 1.5 dCi de 85 CV pueden llevar, opcionalmente, caja robotizada con levas en el volante y el 1.6 16v, que llegará al mercado español a comienzos de 2006, podrá llevar caja automática de cuatro marchas con convertidor de par. Para más adelante, aproximadamente al comienzo de la primavera, llegará una variante con carácter más deportivo, inspirada en el Clio Renault Sport Concept que vimos en Frankfurt, con motor de gasolina de dos litros de capacidad y 140 CV de potencia, aunque los responsables de la marca no descartan evoluciones más potentes a medio plazo.Uno de los aspectos que más llaman la atención en el interior del Clio es la buena terminación interior y la calidad de los acabados. Ya sólo el mayor habitáculo da sensación de comodidad, pero, si nos fijamos en los materiales (muy similares a los del Mégane), apreciamos el salto cualitativo que ha dado el modelo. Para empezar, el salpicadero y los paneles de puertas, en su parte superior, están revestidos de un material que los fabricantes denominan “slush", que es una especie de plancha de goma de color negro mate, que no produce reflejos en el parabrisas y contribuye a minimizar la propagación de ruidos y vibraciones en el interior del habitáculo.

Pero no sólo esto, los mandos son de nuevo diseño (similares a Mégane y Modus), la consola central es casi idéntica a la de su hermano mayor y el equipamiento que puede llevar no tiene nada que envidiar a los modelos de la categoría superior.La marca quiere ofrecer un producto de mucha calidad y garantizar su correcto funcionamiento antes de entregarlo al cliente. Prueba de ello es la creación de una pista de pruebas de 500 metros de longitud a la salida de la cadena de producción, donde se prueban todas las unidades fabricadas para verificar que no haya ningún desajuste o posible defecto de montaje.Así pues, el climatizador automático, el sistema de arranque con llave de “tarjeta inteligente" y botón, los faros de xenón de doble alcance y luces adaptativas, el sistema de control de presión de neumáticos, el sensor de parking, el sistema de control de estabilidad, el navegador GPS, etc, ya no están reservados exclusivamente a los coches de lujo. El nuevo Clio puede disponer de todos ellos en opción (puedes ver en la pestaña superior de Equipamiento los elementos de serie y los opcionales con sus respectivos precios).Nos ha sorprendido que no hay muchos huecos para dejar pequeños objetos, como llaves, teléfono móvil, cartera... mientras se conduce, aunque sí lleva huecos específicos para latas, una gran guantera de 9 litros refrigerada –en los modelos con aire acondicionado- bandejas en las puertas con capacidad para botellas de 1,5 litros y algún pequeño receptáculo para dejar cosas. En algunas versiones se dispone de un cajón bajo el asiento con razonable capacidad.Durante la toma de contacto celebrada por las retorcidas carreteras de la isla de Cerdeña tuvimos la oportunidad de conducir las dos versiones de gasolina disponibles por el momento y otras dos Diesel de 85 y 105 CV de potencia.El motor 1.2 de gasolina, con 75 CV de potencia, es agradable y voluntarioso, pero se muestra algo ruidoso cuando intentamos sacar el máximo partido de él. Se encuentra asociado exclusivamente a una caja de cambios de cinco relaciones en acabados Pack y Confort y en carrocería de tres o cinco puertas. Puedes ver todos los datos referentes a carrocería, motor, prestaciones y consumos en la pestaña superior “Ficha Técnica".El 1.4 de gasolina nos ha gustado más y nos parece bastante más equilibrado, pues no es necesario llevarlo al límite para lograr unas prestaciones dinámicas de mayor nivel. De hecho, si se conduce de forma suave, logra un nivel de comodidad extraordinario, con bajos niveles de ruido y vibraciones y un empuje muy constante. Esta mecánica está disponible única y exclusivamente con la caja manual de cinco velocidades (no hubiera venido mal una sexta, pues los desarrollos de esta caja son bastante cortos y contribuyen a elevar el nivel de ruido cuando se circula con el motor a pleno régimen). Con este motor no se ofrecerá caja automática ni robotizada.La mecánica Diesel de 85 CV es muy versátil y voluntariosa, con una buena respuesta desde muy abajo y con unas cifras de prestaciones brillantes. No tiene la contundencia del motor grande, pues registra 4 mkg menos que el 105 CV, aunque el valor máximo (20,4 mkg) lo entrega a un régimen menor (1.900 rpm). Excepto la velocidad máxima, condicionada especialmente por la diferencia de desarrollos de la caja de cambios (el 1.5 dCi de 85 CV lleva caja de cinco marchas con las relaciones un poco más largas que la versión de 105 CV, con caja de seis y la sexta bastante más larga (48,23 km/h a 1.000 rpm), las cifras de aceleración son bastante similares. Tendremos que esperar a disponer de una unidad de pruebas para poder llevar a cabo nuestras propias prestaciones, pero, sobre la marcha, las diferencias más apreciables son un nivel de ruido inferior y unas mejores recuperaciones.En cuanto a las cifras de consumo, las oficiales son muy optimistas, incluso inferiores a las de la generación anterior con motores equivalentes (a pesar de la importante diferencia de peso), pero los responsables de la marca aseguran que se ha optimizado mucho la aerodinámica, con lo que se han conseguido unos valores muy bajos. En general, nos ha gustado mucho el comportamiento del modelo, con unas suspensiones bien afinadas que filtran correctamente las imperfecciones del terreno, unas mecánicas capaces de proporcionar un nivel de dinamismo y unas dimensiones que permiten un equilibrio entre el uso urbano y extraurbano sin grandes condicionantes. Lo que seguimos echando en falta es una dirección de tacto más preciso, pues, aunque mejora respecto a la del Mégane, sigue sin informar con claridad de lo que ocurre bajo las ruedas delanteras y resta algo de confianza a la hora de afrontar con decisión los virajes más cerrados.Inicialmente, la gama del Clio estará compuesta por cinco motorizaciones diferentes, dos de ellas de gasolina, de 1.2 y 1.4 litros con culata de 16 válvulas y potencias de 75 y 100 CV, respectivamente, y otras tres Diesel derivadas del motor 1.5 dCi, con potencias de 70, 85 y 105 CV, respectivamente. La combinación de mecánicas, carrocerías de tres o cinco puertas y niveles de equipamiento –Pack, Confort y Luxe- con los correspondientes terminaciones –Authentique, Dynamique, Expresión y Privilege- dan lugar a un total de 38 versiones diferentes, sin contar las posibilidades de las cajas de cambio (todas las mecánicas llevan de serie caja manual de cinco velocidades, excepto el 1.5 dCi de 105 CV, que la lleva de seis).Las versiones 1.2 16v y 1.5 dCi de 85 CV pueden llevar, opcionalmente, caja robotizada con levas en el volante y el 1.6 16v, que llegará al mercado español a comienzos de 2006, podrá llevar caja automática de cuatro marchas con convertidor de par. Para más adelante, aproximadamente al comienzo de la primavera, llegará una variante con carácter más deportivo, inspirada en el Clio Renault Sport Concept que vimos en Frankfurt, con motor de gasolina de dos litros de capacidad y 140 CV de potencia, aunque los responsables de la marca no descartan evoluciones más potentes a medio plazo.Uno de los aspectos que más llaman la atención en el interior del Clio es la buena terminación interior y la calidad de los acabados. Ya sólo el mayor habitáculo da sensación de comodidad, pero, si nos fijamos en los materiales (muy similares a los del Mégane), apreciamos el salto cualitativo que ha dado el modelo. Para empezar, el salpicadero y los paneles de puertas, en su parte superior, están revestidos de un material que los fabricantes denominan “slush", que es una especie de plancha de goma de color negro mate, que no produce reflejos en el parabrisas y contribuye a minimizar la propagación de ruidos y vibraciones en el interior del habitáculo.

Pero no sólo esto, los mandos son de nuevo diseño (similares a Mégane y Modus), la consola central es casi idéntica a la de su hermano mayor y el equipamiento que puede llevar no tiene nada que envidiar a los modelos de la categoría superior.La marca quiere ofrecer un producto de mucha calidad y garantizar su correcto funcionamiento antes de entregarlo al cliente. Prueba de ello es la creación de una pista de pruebas de 500 metros de longitud a la salida de la cadena de producción, donde se prueban todas las unidades fabricadas para verificar que no haya ningún desajuste o posible defecto de montaje.Así pues, el climatizador automático, el sistema de arranque con llave de “tarjeta inteligente" y botón, los faros de xenón de doble alcance y luces adaptativas, el sistema de control de presión de neumáticos, el sensor de parking, el sistema de control de estabilidad, el navegador GPS, etc, ya no están reservados exclusivamente a los coches de lujo. El nuevo Clio puede disponer de todos ellos en opción (puedes ver en la pestaña superior de Equipamiento los elementos de serie y los opcionales con sus respectivos precios).Nos ha sorprendido que no hay muchos huecos para dejar pequeños objetos, como llaves, teléfono móvil, cartera... mientras se conduce, aunque sí lleva huecos específicos para latas, una gran guantera de 9 litros refrigerada –en los modelos con aire acondicionado- bandejas en las puertas con capacidad para botellas de 1,5 litros y algún pequeño receptáculo para dejar cosas. En algunas versiones se dispone de un cajón bajo el asiento con razonable capacidad.Durante la toma de contacto celebrada por las retorcidas carreteras de la isla de Cerdeña tuvimos la oportunidad de conducir las dos versiones de gasolina disponibles por el momento y otras dos Diesel de 85 y 105 CV de potencia.El motor 1.2 de gasolina, con 75 CV de potencia, es agradable y voluntarioso, pero se muestra algo ruidoso cuando intentamos sacar el máximo partido de él. Se encuentra asociado exclusivamente a una caja de cambios de cinco relaciones en acabados Pack y Confort y en carrocería de tres o cinco puertas. Puedes ver todos los datos referentes a carrocería, motor, prestaciones y consumos en la pestaña superior “Ficha Técnica".El 1.4 de gasolina nos ha gustado más y nos parece bastante más equilibrado, pues no es necesario llevarlo al límite para lograr unas prestaciones dinámicas de mayor nivel. De hecho, si se conduce de forma suave, logra un nivel de comodidad extraordinario, con bajos niveles de ruido y vibraciones y un empuje muy constante. Esta mecánica está disponible única y exclusivamente con la caja manual de cinco velocidades (no hubiera venido mal una sexta, pues los desarrollos de esta caja son bastante cortos y contribuyen a elevar el nivel de ruido cuando se circula con el motor a pleno régimen). Con este motor no se ofrecerá caja automática ni robotizada.La mecánica Diesel de 85 CV es muy versátil y voluntariosa, con una buena respuesta desde muy abajo y con unas cifras de prestaciones brillantes. No tiene la contundencia del motor grande, pues registra 4 mkg menos que el 105 CV, aunque el valor máximo (20,4 mkg) lo entrega a un régimen menor (1.900 rpm). Excepto la velocidad máxima, condicionada especialmente por la diferencia de desarrollos de la caja de cambios (el 1.5 dCi de 85 CV lleva caja de cinco marchas con las relaciones un poco más largas que la versión de 105 CV, con caja de seis y la sexta bastante más larga (48,23 km/h a 1.000 rpm), las cifras de aceleración son bastante similares. Tendremos que esperar a disponer de una unidad de pruebas para poder llevar a cabo nuestras propias prestaciones, pero, sobre la marcha, las diferencias más apreciables son un nivel de ruido inferior y unas mejores recuperaciones.En cuanto a las cifras de consumo, las oficiales son muy optimistas, incluso inferiores a las de la generación anterior con motores equivalentes (a pesar de la importante diferencia de peso), pero los responsables de la marca aseguran que se ha optimizado mucho la aerodinámica, con lo que se han conseguido unos valores muy bajos. En general, nos ha gustado mucho el comportamiento del modelo, con unas suspensiones bien afinadas que filtran correctamente las imperfecciones del terreno, unas mecánicas capaces de proporcionar un nivel de dinamismo y unas dimensiones que permiten un equilibrio entre el uso urbano y extraurbano sin grandes condicionantes. Lo que seguimos echando en falta es una dirección de tacto más preciso, pues, aunque mejora respecto a la del Mégane, sigue sin informar con claridad de lo que ocurre bajo las ruedas delanteras y resta algo de confianza a la hora de afrontar con decisión los virajes más cerrados.Inicialmente, la gama del Clio estará compuesta por cinco motorizaciones diferentes, dos de ellas de gasolina, de 1.2 y 1.4 litros con culata de 16 válvulas y potencias de 75 y 100 CV, respectivamente, y otras tres Diesel derivadas del motor 1.5 dCi, con potencias de 70, 85 y 105 CV, respectivamente. La combinación de mecánicas, carrocerías de tres o cinco puertas y niveles de equipamiento –Pack, Confort y Luxe- con los correspondientes terminaciones –Authentique, Dynamique, Expresión y Privilege- dan lugar a un total de 38 versiones diferentes, sin contar las posibilidades de las cajas de cambio (todas las mecánicas llevan de serie caja manual de cinco velocidades, excepto el 1.5 dCi de 105 CV, que la lleva de seis).Las versiones 1.2 16v y 1.5 dCi de 85 CV pueden llevar, opcionalmente, caja robotizada con levas en el volante y el 1.6 16v, que llegará al mercado español a comienzos de 2006, podrá llevar caja automática de cuatro marchas con convertidor de par. Para más adelante, aproximadamente al comienzo de la primavera, llegará una variante con carácter más deportivo, inspirada en el Clio Renault Sport Concept que vimos en Frankfurt, con motor de gasolina de dos litros de capacidad y 140 CV de potencia, aunque los responsables de la marca no descartan evoluciones más potentes a medio plazo.Uno de los aspectos que más llaman la atención en el interior del Clio es la buena terminación interior y la calidad de los acabados. Ya sólo el mayor habitáculo da sensación de comodidad, pero, si nos fijamos en los materiales (muy similares a los del Mégane), apreciamos el salto cualitativo que ha dado el modelo. Para empezar, el salpicadero y los paneles de puertas, en su parte superior, están revestidos de un material que los fabricantes denominan “slush", que es una especie de plancha de goma de color negro mate, que no produce reflejos en el parabrisas y contribuye a minimizar la propagación de ruidos y vibraciones en el interior del habitáculo.

Pero no sólo esto, los mandos son de nuevo diseño (similares a Mégane y Modus), la consola central es casi idéntica a la de su hermano mayor y el equipamiento que puede llevar no tiene nada que envidiar a los modelos de la categoría superior.La marca quiere ofrecer un producto de mucha calidad y garantizar su correcto funcionamiento antes de entregarlo al cliente. Prueba de ello es la creación de una pista de pruebas de 500 metros de longitud a la salida de la cadena de producción, donde se prueban todas las unidades fabricadas para verificar que no haya ningún desajuste o posible defecto de montaje.Así pues, el climatizador automático, el sistema de arranque con llave de “tarjeta inteligente" y botón, los faros de xenón de doble alcance y luces adaptativas, el sistema de control de presión de neumáticos, el sensor de parking, el sistema de control de estabilidad, el navegador GPS, etc, ya no están reservados exclusivamente a los coches de lujo. El nuevo Clio puede disponer de todos ellos en opción (puedes ver en la pestaña superior de Equipamiento los elementos de serie y los opcionales con sus respectivos precios).Nos ha sorprendido que no hay muchos huecos para dejar pequeños objetos, como llaves, teléfono móvil, cartera... mientras se conduce, aunque sí lleva huecos específicos para latas, una gran guantera de 9 litros refrigerada –en los modelos con aire acondicionado- bandejas en las puertas con capacidad para botellas de 1,5 litros y algún pequeño receptáculo para dejar cosas. En algunas versiones se dispone de un cajón bajo el asiento con razonable capacidad.Durante la toma de contacto celebrada por las retorcidas carreteras de la isla de Cerdeña tuvimos la oportunidad de conducir las dos versiones de gasolina disponibles por el momento y otras dos Diesel de 85 y 105 CV de potencia.El motor 1.2 de gasolina, con 75 CV de potencia, es agradable y voluntarioso, pero se muestra algo ruidoso cuando intentamos sacar el máximo partido de él. Se encuentra asociado exclusivamente a una caja de cambios de cinco relaciones en acabados Pack y Confort y en carrocería de tres o cinco puertas. Puedes ver todos los datos referentes a carrocería, motor, prestaciones y consumos en la pestaña superior “Ficha Técnica".El 1.4 de gasolina nos ha gustado más y nos parece bastante más equilibrado, pues no es necesario llevarlo al límite para lograr unas prestaciones dinámicas de mayor nivel. De hecho, si se conduce de forma suave, logra un nivel de comodidad extraordinario, con bajos niveles de ruido y vibraciones y un empuje muy constante. Esta mecánica está disponible única y exclusivamente con la caja manual de cinco velocidades (no hubiera venido mal una sexta, pues los desarrollos de esta caja son bastante cortos y contribuyen a elevar el nivel de ruido cuando se circula con el motor a pleno régimen). Con este motor no se ofrecerá caja automática ni robotizada.La mecánica Diesel de 85 CV es muy versátil y voluntariosa, con una buena respuesta desde muy abajo y con unas cifras de prestaciones brillantes. No tiene la contundencia del motor grande, pues registra 4 mkg menos que el 105 CV, aunque el valor máximo (20,4 mkg) lo entrega a un régimen menor (1.900 rpm). Excepto la velocidad máxima, condicionada especialmente por la diferencia de desarrollos de la caja de cambios (el 1.5 dCi de 85 CV lleva caja de cinco marchas con las relaciones un poco más largas que la versión de 105 CV, con caja de seis y la sexta bastante más larga (48,23 km/h a 1.000 rpm), las cifras de aceleración son bastante similares. Tendremos que esperar a disponer de una unidad de pruebas para poder llevar a cabo nuestras propias prestaciones, pero, sobre la marcha, las diferencias más apreciables son un nivel de ruido inferior y unas mejores recuperaciones.En cuanto a las cifras de consumo, las oficiales son muy optimistas, incluso inferiores a las de la generación anterior con motores equivalentes (a pesar de la importante diferencia de peso), pero los responsables de la marca aseguran que se ha optimizado mucho la aerodinámica, con lo que se han conseguido unos valores muy bajos. En general, nos ha gustado mucho el comportamiento del modelo, con unas suspensiones bien afinadas que filtran correctamente las imperfecciones del terreno, unas mecánicas capaces de proporcionar un nivel de dinamismo y unas dimensiones que permiten un equilibrio entre el uso urbano y extraurbano sin grandes condicionantes. Lo que seguimos echando en falta es una dirección de tacto más preciso, pues, aunque mejora respecto a la del Mégane, sigue sin informar con claridad de lo que ocurre bajo las ruedas delanteras y resta algo de confianza a la hora de afrontar con decisión los virajes más cerrados.Inicialmente, la gama del Clio estará compuesta por cinco motorizaciones diferentes, dos de ellas de gasolina, de 1.2 y 1.4 litros con culata de 16 válvulas y potencias de 75 y 100 CV, respectivamente, y otras tres Diesel derivadas del motor 1.5 dCi, con potencias de 70, 85 y 105 CV, respectivamente. La combinación de mecánicas, carrocerías de tres o cinco puertas y niveles de equipamiento –Pack, Confort y Luxe- con los correspondientes terminaciones –Authentique, Dynamique, Expresión y Privilege- dan lugar a un total de 38 versiones diferentes, sin contar las posibilidades de las cajas de cambio (todas las mecánicas llevan de serie caja manual de cinco velocidades, excepto el 1.5 dCi de 105 CV, que la lleva de seis).Las versiones 1.2 16v y 1.5 dCi de 85 CV pueden llevar, opcionalmente, caja robotizada con levas en el volante y el 1.6 16v, que llegará al mercado español a comienzos de 2006, podrá llevar caja automática de cuatro marchas con convertidor de par. Para más adelante, aproximadamente al comienzo de la primavera, llegará una variante con carácter más deportivo, inspirada en el Clio Renault Sport Concept que vimos en Frankfurt, con motor de gasolina de dos litros de capacidad y 140 CV de potencia, aunque los responsables de la marca no descartan evoluciones más potentes a medio plazo.Uno de los aspectos que más llaman la atención en el interior del Clio es la buena terminación interior y la calidad de los acabados. Ya sólo el mayor habitáculo da sensación de comodidad, pero, si nos fijamos en los materiales (muy similares a los del Mégane), apreciamos el salto cualitativo que ha dado el modelo. Para empezar, el salpicadero y los paneles de puertas, en su parte superior, están revestidos de un material que los fabricantes denominan “slush", que es una especie de plancha de goma de color negro mate, que no produce reflejos en el parabrisas y contribuye a minimizar la propagación de ruidos y vibraciones en el interior del habitáculo.

Pero no sólo esto, los mandos son de nuevo diseño (similares a Mégane y Modus), la consola central es casi idéntica a la de su hermano mayor y el equipamiento que puede llevar no tiene nada que envidiar a los modelos de la categoría superior.La marca quiere ofrecer un producto de mucha calidad y garantizar su correcto funcionamiento antes de entregarlo al cliente. Prueba de ello es la creación de una pista de pruebas de 500 metros de longitud a la salida de la cadena de producción, donde se prueban todas las unidades fabricadas para verificar que no haya ningún desajuste o posible defecto de montaje.Así pues, el climatizador automático, el sistema de arranque con llave de “tarjeta inteligente" y botón, los faros de xenón de doble alcance y luces adaptativas, el sistema de control de presión de neumáticos, el sensor de parking, el sistema de control de estabilidad, el navegador GPS, etc, ya no están reservados exclusivamente a los coches de lujo. El nuevo Clio puede disponer de todos ellos en opción (puedes ver en la pestaña superior de Equipamiento los elementos de serie y los opcionales con sus respectivos precios).Nos ha sorprendido que no hay muchos huecos para dejar pequeños objetos, como llaves, teléfono móvil, cartera... mientras se conduce, aunque sí lleva huecos específicos para latas, una gran guantera de 9 litros refrigerada –en los modelos con aire acondicionado- bandejas en las puertas con capacidad para botellas de 1,5 litros y algún pequeño receptáculo para dejar cosas. En algunas versiones se dispone de un cajón bajo el asiento con razonable capacidad.Durante la toma de contacto celebrada por las retorcidas carreteras de la isla de Cerdeña tuvimos la oportunidad de conducir las dos versiones de gasolina disponibles por el momento y otras dos Diesel de 85 y 105 CV de potencia.El motor 1.2 de gasolina, con 75 CV de potencia, es agradable y voluntarioso, pero se muestra algo ruidoso cuando intentamos sacar el máximo partido de él. Se encuentra asociado exclusivamente a una caja de cambios de cinco relaciones en acabados Pack y Confort y en carrocería de tres o cinco puertas. Puedes ver todos los datos referentes a carrocería, motor, prestaciones y consumos en la pestaña superior “Ficha Técnica".El 1.4 de gasolina nos ha gustado más y nos parece bastante más equilibrado, pues no es necesario llevarlo al límite para lograr unas prestaciones dinámicas de mayor nivel. De hecho, si se conduce de forma suave, logra un nivel de comodidad extraordinario, con bajos niveles de ruido y vibraciones y un empuje muy constante. Esta mecánica está disponible única y exclusivamente con la caja manual de cinco velocidades (no hubiera venido mal una sexta, pues los desarrollos de esta caja son bastante cortos y contribuyen a elevar el nivel de ruido cuando se circula con el motor a pleno régimen). Con este motor no se ofrecerá caja automática ni robotizada.La mecánica Diesel de 85 CV es muy versátil y voluntariosa, con una buena respuesta desde muy abajo y con unas cifras de prestaciones brillantes. No tiene la contundencia del motor grande, pues registra 4 mkg menos que el 105 CV, aunque el valor máximo (20,4 mkg) lo entrega a un régimen menor (1.900 rpm). Excepto la velocidad máxima, condicionada especialmente por la diferencia de desarrollos de la caja de cambios (el 1.5 dCi de 85 CV lleva caja de cinco marchas con las relaciones un poco más largas que la versión de 105 CV, con caja de seis y la sexta bastante más larga (48,23 km/h a 1.000 rpm), las cifras de aceleración son bastante similares. Tendremos que esperar a disponer de una unidad de pruebas para poder llevar a cabo nuestras propias prestaciones, pero, sobre la marcha, las diferencias más apreciables son un nivel de ruido inferior y unas mejores recuperaciones.En cuanto a las cifras de consumo, las oficiales son muy optimistas, incluso inferiores a las de la generación anterior con motores equivalentes (a pesar de la importante diferencia de peso), pero los responsables de la marca aseguran que se ha optimizado mucho la aerodinámica, con lo que se han conseguido unos valores muy bajos. En general, nos ha gustado mucho el comportamiento del modelo, con unas suspensiones bien afinadas que filtran correctamente las imperfecciones del terreno, unas mecánicas capaces de proporcionar un nivel de dinamismo y unas dimensiones que permiten un equilibrio entre el uso urbano y extraurbano sin grandes condicionantes. Lo que seguimos echando en falta es una dirección de tacto más preciso, pues, aunque mejora respecto a la del Mégane, sigue sin informar con claridad de lo que ocurre bajo las ruedas delanteras y resta algo de confianza a la hora de afrontar con decisión los virajes más cerrados.