Ralf Schumacher: el heredero que aspira al trono

A sus 25 años, Ralf Schumacher ha dejado de vivir a la sombra de su hermano Michael. Ayer en Imola, con el campeonísimo lamiendo sus heridas en los boxes, el joven Ralf logró su primera victoria en la Fórmula 1. Reivindica su derecho al trono que ocupa su hermano mayor. Tan meteórico ascenso va aparejado al renacer de Williams, un nombre mítico en la competición que vuelve a brillar a gran altura.

Ralf Schumacher: el heredero que aspira al trono
Ralf Schumacher: el heredero que aspira al trono

Hay varios factores en este éxito. El primero, es indudablemente, el magnífico desarrollo del Williams BMW, en el que tiene mucho que decir su probador, Marc Gené. El segundo, el brillante momento que viven sus pilotos, tanto Ralf Schumacher como Juan Pablo Montoya, pese a que éste no pudo acabar la carrera de ayer. También se suma a este gran resultado el trabajo de Michelin, que calza los coches de Williams.
No se puede olvidar en este cúmulo de factores el fracaso de Ferrari que, en su propia casa, sufrió lo indecible para colocar a Barrichello en el podio. Para qué hablar del estrépito de Michael Schumacher, que se quedó fuera a las primeras de cambio con grandes problemas de estabilidad, neumáticos y caja de cambios. Bridgestone y Ferrari no acertaron en la elección y los coches de Maranello salieron a "su" circuito con unas gomas que los hacían más lentos y torpes que sus rivales.

Sin embargo, los deméritos de Ferrari no enturbian para nada el éxito de Williams. Ayer, arrancando desde la tercera plaza de la parrilla, Ralf Schumacher se hizo con la cabeza bajo el mismo semáforo de salida y, tras imponer un ritmo infernal, laminó cualquier oposición.
Ralf es un piloto que destaca por su arrojo. Tan capaz en lo técnico como su hermano, ofrece una sobredosis de ganas. Tiene que demostrar que no es sólo el hermano pequeño del campeón del mundo. Esas ansias le llevan a trabajar más que nadie en superarse.

Numeros prometedores
Ya desde niño demostró que tenía madera: a los tres años ya corría con un kart. En 1991 fue campeón de karting junior en Alemania. En 1995 ya quedó segundo en la F-3 de su país. En la temporada siguiente ganó la Fórmula 3000 japonesa y fue reclutado para la Fórmula 1.
Debutó en la máxima categoría con Jordan en 1997. Para entonces, su hermano mayor ya tenía en las vitrinas los campeonatos mundiales de 1994 y 1996.
Prontó dejó ver que podía llegar tan alto como Michael. Desde 1997 ha disputado 70 grandes premios. A la victoria de ayer en San Marino se suman dos segundos puestos. El año pasado logró acabar quinto en el Mundial, precedido sólo por el cuarteto de pilotos de Ferrari y McLaren.
En el mundillo había muchas expectativas ante lo que podría hacer el equipo de Frank Williams este año. No han defraudado. Después de rozar el éxito en Malasia y Brasil, han logrado colocar a Ralf en lo más alto del podio quizá mucho antes de lo que ellos mismos esperaban.

Conjunción de aciertos
Esta rotundo éxito llama mucho más la atención si se tiene en cuenta que el motor BMW lleva sólo un año y medio sobre los chasis de Williams. La marca de Munich había estado en la F1 entre 1982 y 1986, tiempo suficiente para que Nelson Piquet llevase sus colores a lo más alto en 1983. Desde entonces y hasta 2000, no había vuelto BMW a la Fórmula 1.
Ya el año pasado se vio el gran potencial de un propulsor que, al principio, era una incógnita. Para esta temporada los ingenieros han abierto el motor a un ángulo de 90º, con lo que han reformado toda su arquitectura, bajando bastante el punto de gravedad de los coches y mejorando así su estabilidad. El rendimiento no ha podido ser mejor.
Unidos motor y chasis, faltaban unos neumáticos de calidad. Michelin también ha decidido volver este año a la Fórmula 1 después de muchos años de ausencia. Trabaja para cuatro escuderías y ha puesto un equipo de ingenieros al servicio de cada una, en lugar del sistema de trabajo de Bridgestone, que sólo colabora con Ferrari y McLaren. El triunfo ha llegado muy rápido para los neumáticos franceses, mucho más de lo que nadie sospechaba.

Además, en las últimas semanas, Marc Gené ha trabajado en el control de estabilidad, opción electrónica que se reestrenará en el próximo Gran Premio, el de España, dentro de dos semanas.
Todos los analistas esperan que la llegada de este elemento haga de los BMW coches todavía más competitivos. Llevaban cuatro años sin ganar nada, desde que Villeneuve ganase el Gran Premio de Luxemburgo de 1997. Ahora, quizá se aficionen otra vez al número 1. No en vano, son una de las escuderías más laureadas.

Contador a cero
A partir de ahora, el campeonato es otro muy distinto. La insurrección de Williams deja claro que Ferrari y McLaren no son los dueños de la categoría y que hay coches y pilotos capaces de batirles. En Ferrari se han apresurado a decir que "han visto las señales". Es decir, que toman nota de que su dominio ya no es tal y de que hay un aspirante nuevo y lleno de fuerza. En McLaren, donde Coulthar ha tomado el mando del equipo, también se han sorprendido.
Esto tiene un valor enorme para el campeonato. Por un lado, el empate a puntos entre Schumacher y Coulthard, ambos con 26, hace que el próximo Gran Premio se inicie con el contador a cero. Es decir, no hay ventaja y la lucha empieza de nuevo.
Por otro lado, la presencia de una nueva escudería ganadora introduce un gran aliciente en unas carreras demasiado dominadas por los dos grandes.

Al margen de cómo se desarrolle esta temporada, está claro que el relevo generacional ya está en la pista. Los Ralf Schumacher, Montoya, Raikkonen, Button y Fernando Alonso empiezan a asustar a los mayores. Pronto ocuparán sus lugares y la Fórmula 1 tendrá nuevos dueños.
El duelo se promete terrible, sobre todo entre los hermanos Schumacher, el rey y el heredero insurrecto. El árbitro será, posiblemente, David Coulthard, quien también sabe lo que es desalojar a un rey de su trono. Que se lo pregunten a Hakkinen.