Peugeot 107

Como adelanto de su comercialización –que no se iniciará hasta enero de 2006- Peugeot nos ha presentado su modelo más pequeño: el 107. Es fruto del acuerdo entre PSA y Toyota y hermano gemelo del C1 y el Aygo, a la venta antes que él. Su plus hoy por hoy: un motor Diesel 1.4 de 54 CV.

Peugeot 107
Peugeot 107

En la presentación internacional que Peugeot organizó en Dijon para los medios especializados en motor, tuvimos la oportunidad de conducir el 107 con motor de gasóleo, el 1.4 HDi que, de momento, protagoniza la única combinación Diesel que sale de la factoria checa de Kolin. Fue un breve contacto de unos 50 kilómetros, bajo la lluvia y por un trazado eminentemente urbano de calles, callejuelas y rotondas, muy a la francesa.En realidad, tampoco hacen falta cientos de kilómetros para apreciar las cualidades de este pequeñín, tan atractivo por fuera como agradable por dentro y fácil de conducir. Su habitáculo es luminoso, con un puesto de conducción donde no resulta complicado sentirse a gusto, y en el que, puestos a buscarle las cosquillas, nos resulta molesta la gran anchura del montante trasero, porque a esa altura y cada vez que se mira al retrovisor derecho, se diría que aparece la silueta de un coche que uno no tenía localizado. No, no hay ningún otro vehículo, es sólo el montante. Seguro que uno se habitúa, pero, al cogerlo por primera vez, es de lo que más llama la atención.El tacto de la dirección, asistida eléctricamente, es bueno y, con poco que se gire el volante, el 107 encuentra la trayectoria requerida, una auténtica virtud cuando se trata de brujulear entre el tráfico de una ciudad en hora punta. Mientras danzamos bajo la lluvia de rotonda en rotonda, a veces pulverizando charcos, nos sorprende cierta falta de insonorización. El runrún del motor no molesta, ni por un rugido excesivo ni por vibraciones notables, pero tenemos la impresión de que alguna ventanilla está bajada o que quizás nos hemos dejado abierto el portón… llegamos a detenernos para cerciorarnos de que todo está cerrado. Quizás fuera sólo la unidad de pruebas, pero por algún lado se colaban los sonidos externos.Desde el punto de vista estrictamente dinámico, ningún pero. No hay balanceos excesivos, los baches y desigualdades del asfalto son bien filtrados, los giros resultan una delicia. Las suspensiones del 107 son pseudo McPherson con brazos inferiores triangulados y barra estabilizadora, delante, y larguero deformable en el tren trasero, y realizan un buen trabajo. Durante algunos kilómetros, pudimos circular por carretera y autopista y tampoco en ese terreno, a velocidades medias sensiblemente más altas, el 107 se quedó corto.

No dispone de ESP, aunque Peugeot lo anuncia para "más adelante"; mientras, si cometemos algún error y frenamos en curva, el CSC (Control de Estabilidad en Curva) permite controlar de forma independiente la frenada de las ruedas delanteras derecha e izquierda. No lo resuelve todo, pero ayuda.

Usando la imaginación, está claro que un viaje largo en él puede no ser tan cómodo como en una berlina, pero no es una idea que haya que desechar sólo porque el 107 sea pequeño, y más si los viajeros son sólo dos. Su maletero dará entonces cabida a un ligero equipaje y su motor nos llevará tranquilamente sin ningún sobresalto ante la visión de un radar. Eso, en los tiempos que corren, no tiene precio.

En la presentación internacional que Peugeot organizó en Dijon para los medios especializados en motor, tuvimos la oportunidad de conducir el 107 con motor de gasóleo, el 1.4 HDi que, de momento, protagoniza la única combinación Diesel que sale de la factoria checa de Kolin. Fue un breve contacto de unos 50 kilómetros, bajo la lluvia y por un trazado eminentemente urbano de calles, callejuelas y rotondas, muy a la francesa.En realidad, tampoco hacen falta cientos de kilómetros para apreciar las cualidades de este pequeñín, tan atractivo por fuera como agradable por dentro y fácil de conducir. Su habitáculo es luminoso, con un puesto de conducción donde no resulta complicado sentirse a gusto, y en el que, puestos a buscarle las cosquillas, nos resulta molesta la gran anchura del montante trasero, porque a esa altura y cada vez que se mira al retrovisor derecho, se diría que aparece la silueta de un coche que uno no tenía localizado. No, no hay ningún otro vehículo, es sólo el montante. Seguro que uno se habitúa, pero, al cogerlo por primera vez, es de lo que más llama la atención.El tacto de la dirección, asistida eléctricamente, es bueno y, con poco que se gire el volante, el 107 encuentra la trayectoria requerida, una auténtica virtud cuando se trata de brujulear entre el tráfico de una ciudad en hora punta. Mientras danzamos bajo la lluvia de rotonda en rotonda, a veces pulverizando charcos, nos sorprende cierta falta de insonorización. El runrún del motor no molesta, ni por un rugido excesivo ni por vibraciones notables, pero tenemos la impresión de que alguna ventanilla está bajada o que quizás nos hemos dejado abierto el portón… llegamos a detenernos para cerciorarnos de que todo está cerrado. Quizás fuera sólo la unidad de pruebas, pero por algún lado se colaban los sonidos externos.Desde el punto de vista estrictamente dinámico, ningún pero. No hay balanceos excesivos, los baches y desigualdades del asfalto son bien filtrados, los giros resultan una delicia. Las suspensiones del 107 son pseudo McPherson con brazos inferiores triangulados y barra estabilizadora, delante, y larguero deformable en el tren trasero, y realizan un buen trabajo. Durante algunos kilómetros, pudimos circular por carretera y autopista y tampoco en ese terreno, a velocidades medias sensiblemente más altas, el 107 se quedó corto.

No dispone de ESP, aunque Peugeot lo anuncia para "más adelante"; mientras, si cometemos algún error y frenamos en curva, el CSC (Control de Estabilidad en Curva) permite controlar de forma independiente la frenada de las ruedas delanteras derecha e izquierda. No lo resuelve todo, pero ayuda.

Usando la imaginación, está claro que un viaje largo en él puede no ser tan cómodo como en una berlina, pero no es una idea que haya que desechar sólo porque el 107 sea pequeño, y más si los viajeros son sólo dos. Su maletero dará entonces cabida a un ligero equipaje y su motor nos llevará tranquilamente sin ningún sobresalto ante la visión de un radar. Eso, en los tiempos que corren, no tiene precio.

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