Occidente espera la decisión de la Opep

La poderosa diplomacia de Estados Unidos y la más "civilizada" persuasión de la Unión Europea no han podido hacer nada. Los ministros de la Opep se reúnen hoy en Viena con la sensación de tener a Occidente de rodillas. Recortarán, casi con seguridad, 1,5 millones de barriles diarios.

Occidente espera la decisión de la Opep
Occidente espera la decisión de la Opep

En las últimas horas, los Gobiernos de los once países que forman la Opep han ido acercando sus posturas. Arabia Saudí, el estado más poderoso del grupo y el que más petróleo produce en el mundo, ha luchado con toda su fuerza para imponer un recorte limitado a 1,5 millones de barriles diarios. Los halcones, capitaneados por Irak y Venezuela, querían sacar de la circulación dos millones cada día.
Según muchos expertos, la Opep lleva ya unos meses aflojando su ritmo de extracciones, con lo que está un poco por debajo de lo que en teoría debería producir. Así, un retroceso de 1,5 millones en realidad sería de 1,2 millones, lo que blanquearía esa reducción bajo cuerda.
Será la primera vez que se produce un cierre del grifo desde la primavera de 1999, cuando la organización decidió bajar su ritmo de extracción y forzar así la subida de unos precios hundidos por la codicia occidental.
El objetivo, recalcado una y otra vez por los dirigentes de la Opep, es centrar los precios de sus crudos en los 25 dólares por barril. Ayer, la "cesta de petróleos Opep", una media de siete tipos de crudo, subió levemente y ya está casi en el precio ideal. Los ministros reunidos en Viena temen que un exceso de petróleo en el mercado provoque el hundimiento de los precios en primavera, cuando baje la demanda.
Esta explicación es, en realidad, una excusa. El poderoso cártel afina cada día más su control sobre los mercados. Como un jinete mueve al caballo con una leve insinuación de la rodilla, así la Opep maneja los corros internacionales a golpe de rumor. En diciembre provocaron la caída de los índices y ahora quieren forzar el repunte y estabilizarlos. Sorprende ver la facilidad con que lo hacen. Occidente ya sólo puede mirar con resignación. Su dependencia es total.
Para demostrarlo, ahí están los índices de Nueva York y Londres, con sus barriles a 30 y 26 dólares, respectivamente. Hoy han empezado con mucha calma, a la espera de lo que pase en Viena y de los datos económicos de Estados Unidos, que se publican esta tarde.

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