A la industria automovilística norteamericana no le ha sentado nada bien el cambio de año. Si el pasado mes de diciembre creía haber superado por fin la crisis que arrastraba desde hacía varios años, enero ha despertado del sueño a sus fabricantes. Las ventas de vehículos cayeron en Estados Unidos durante el pasado mes en un 5,3 por ciento, para marcar un ritmo de 16,3 millones de matriculaciones anuales. El pasado año, por estas mismas fechas, el mercado llevaba un paso de más de 16,4 millones de unidades, dato que en diciembre había acelerado hasta los 18,3 millones que se vendieron al final del ejercicio 2004. La palma, una vez más, se la han llevado los fabricantes nacionales, duramente golpeados. General Motors, por ejemplo, ha retrocedido sus ventas durante este mes en un 6,7 por ciento, lo que ha obligado al primer fabricante de automóviles del mundo a revisar su estrategia comercial. De momento, el grupo norteamericano ya ha anunciado que recortará su producción durante el primer trimestre de año hasta los 1,2 millones de unidades, 25.000 menos de las estimadas el pasado mes.GM también aumentará los incentivos de compra en algunos modelos, que en los próximos meses ofrecerán descuentos de entre 750 y 4.500 dólares. Esta medida también la llevará Ford a la práctica, después de registrar en enero una caída de ventas todavía más espectacular que General Motors. La marca del óvalo ha perdido un 12,7 por ciento de ventas con respecto a 2004 y, lo que es casi más importante, ha visto cómo su buque insignia, el pick-up Ford F-Series (el vehículo más vendido en Estados Unidos durante los últimos 23 años), ha sufrido un espectacular retroceso de matriculaciones de más del 20 por ciento. La crisis de la industria norteamericana también se observa en las bolsas: las acciones de Ford y General Motors han caído en los últimos 12 meses en un 11,6 por ciento.El único gran fabricante de Estados Unidos que, de momento, parece aguantar el chaparrón es Chrysler, un grupo que ha experimentado un pequeño avance en el mercado del 0,8 por ciento. Este crecimiento, sin embargo, no ha evitado que los tres grandes de Detroit (GM, Ford y la propia Chrysler) vuelvan a perder cuota de mercado. Por ahora, controlan el 57,1 por ciento del pastel norteamericano, pero hace sólo un año dominaban el 58,1, una cifra que en 1993 ascendía al 73 por ciento. La caída parece imparable.En el lado contrario de la balanza se encuentran nuevamente las marcas asiáticas, que vuelven a mejorar su cuota de mercado en casi un punto (36,4 por ciento). Esta vez, sin embargo, el crecimiento ha sido algo menor, debido a la caída de ventas de toda la industria. Los mejores datos provienen en enero de la japonesa Nissan y la coreana Hyundai. Mientras, la primera ha mejorado sus ventas en más de un 6 por ciento, la segunda ha crecido más de 10 puntos gracias a la buena marcha de su modelo Sonata, que ha matriculado en enero un 21,4 por ciento más de unidades. El resto, en cambio, ha padecido los efectos del “temporal".Toyota, el que ya es segundo mayor fabricante automovilístico del mundo, ha recortado sus ventas en Estados Unidos por primera vez en mucho tiempo. La marca japonesa ha retrocedido un 1,9 por ciento con respecto a enero del pasado año, mientras que su compatriota Honda ha registrado un descenso de matriculaciones del 9,1 por ciento. Mitsubishi, sin embargo, ha sido la compañía más golpeada por el mercado en enero, con un retroceso del 54 por ciento.Otro de los rasgos sintomáticos de la mala situación de la industria norteamericana viene reflejado en la fuerte caída de ventas experimentada por los vehículos SUV y pick-up, tradicionalmente dos de los segmentos con más adeptos en el mercado norteamericano. A la ya mencionada Ford F-Series se une también el retroceso mostrado por el Chevrolet TrailBlazer (46,4 por ciento), el Ford Explorer (41 por ciento) y el Jeep Grand Cherokee (16 por ciento).
Nueva sacudida a la industria norteamericana
Si en España la industria automovilística ha registrado un nuevo récord de ventas, en Estados Unidos el mercado no levanta cabeza. Las matriculaciones han caído en ese país en más de un cinco por ciento, arrastrando sobre todo a Ford y GM. Las marcas asiáticas frenan también su enorme crecimiento, aunque mejoran su cuota de mercado.







