Nueva prima de guerra para el petróleo

Los inspectores piden calma y el precio del barril parece obedecerles. Sin embargo, una nueva guerra en Irak encarecería notablemente el petróleo. La OPEP asegura que no habrá problemas de suministro, pero la tensión en el Golfo Pérsico, unida a la huelga venezolana, puede provocar una crisis energética como la vivida a finales de los setenta.

La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) pide calma: el suministro está garantizado pase lo que pase con Irak. No en vano, los 11 países que la forman controlan el 40 por ciento de la producción de crudo mundial. Sin embargo, no pueden decir lo mismo de los precios.

El petróleo ya no depende de sus decisiones de abrir o cerrar más pozos. Si estalla un nuevo conflicto en la zona, el barril sufrirá una prima de guerra: se encarecerá entre tres y seis dólares, según ha calculado el responsable de la OPEP, Álvaro Silva.

Sin embargo, no todos coinciden con el cártel. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha pedido a la organización que agilice sus extracciones, ya que las reservas de crudo están en un nivel peligroso. Según estiman, la parada de algunos pozos del Golfo Pérsico, unida a la huelga que afecta a las petroleras venezolanas (otro de los grandes productores) podría desembocar en una situación similar a la vivida a finales de los años 70, con la revolución iraní.

De momento, el crudo se ha situado en torno a los 30 dólares, una pequeña bajada en la escalada que sufre desde los últimos dos meses.