MG Rover, la marca que valió un imperio

El último gentleman de la automoción está a punto de decir adiós. MG Rover cierra su única planta y termina el montaje de sus coches. Ha estado un siglo “al servicio de Su Majestad", ha dado a luz modelos como el Cíclope, el Mini o el Range Rover. Fue vendida por tan sólo 10 libras y, ahora, su quiebra podría incluso costarle el puesto de primer ministro a Tony Blair.

MG Rover, la marca que valió un imperio
MG Rover, la marca que valió un imperio

Era la crónica de una muerte anunciada. De hecho, la compañía llevaba más de 40 años luchando contra los números rojos y cambiando constantemente de manos. Su particular “via crucis" empezó después de la crisis del petróleo, cuando el Gobierno inglés nacionalizó la compañía. En los años ochenta, British Aerospace (una empresa aeronáutica) se hizo cargo del grupo. Para ello, pagó al Gobierno 150 millones de libras. Sin embargo, no logró sanear la compañía. Tan sólo un año después de comprarla, vendió el 20 por ciento a Honda.Pero aún le quedaba un gran pretendiente: BMW. En el año 1994, el gigante alemán se hace con Rover por 800 millones de euros. Además, tiene que asumir una deuda de 900 millones de euros. No fue la única vez que el fabricante bávaro se tuvo que rascar el bolsillo. Las constantes pérdidas económicas de Rover le valen el sobrenombre de “el paciente inglés" en la prensa alemana. Y no sólo eso; la compra de la marca se cobra una cabeza de turco muy especial: Bernd Pischetsierder tiene que dejar la presidencia de BMW, aunque pronto se “recupera" (no olvidemos que ahora es el hombre fuerte del Grupo Volkswagen). En el año 2000, BMW decide reestructurar la compañía. Se queda con Mini, pero vende Land Rover al Grupo Ford. MG y Rover pasan a sus actuales dueños, los empresarios del holding Phoenix Venture. No se puede hablar de venta, ya que sólo piden por ellos la cantidad simbólica de 10 libras. Y, desde entonces, literalmente nada nuevo: el último coche que lanzó la empresa fue el Rover 25, hace ya más de cinco años. ¿A qué se ha dedicado Phoenix Venture? Sobre la gestión de estos empresarios hay muchas dudas, incluso algunos rotativos se atreven a cifrar un “agujero en las cuentas" de Rover de 400 millones de libras (576 millones de euros), información que ha sido rápidamente desmentida por Phoenix Venture. “Cuando los empresarios asumen riesgos, tienen derecho a grandes recompensas si se ven coronados por el éxito. Pero no es lo que ha pasado en este caso", apunta la ministra de Comercio e Industria, Patricia Hewitt. Según explica, los dueños de Rover “no pusieron apenas dinero, ya que la firma les fue regalada prácticamente por BMW, y tampoco han tenido éxito.Hewitt ya ha encargado una investigación: según Financial Times, mientras que los directivos de Phoenix Venture se han concedido a sí mismos más de 45 millones de euros en el tiempo que lleva al frente de la compañía, ha desaparecido el fondo de pensiones de la compañía. La firma china Shanghai Automotive Industry Corporation (SAIC) se ha hecho con los derechos del Rover 25 y Rover 75. Podría empezar a fabricarlos en China, pero tampoco se descarta que, a su vez, venda estos derechos a otra compañía. El ocho de abril, las compañías que daban suministros a MG Rover deciden dejar de “fiarles". La prensa británica adelanta que la compañía china Shanghai Automotive Industry Corporation (SAIC) no quiere hacerse con la compañía. Tony Blair no duda en ponerse al teléfono y pedir una conferencia con China. Sin embargo, su mediación no funciona: no hay lugar para la esperanza. MG Rover queda bajo administración judicial. El 15 de abril empiezan a llegar las cartas de despido a los empleados. Tan sólo se mantienen 600 personas en sus puestos para acabar con los coches que quedaban a medias en las cadenas de montaje. Ese día pasará a la historia inglesa como “el viernes negro": Longbridge echa el cierre. Blair es consciente de que la quiebra de la automovilística puede ocasionarle un duro revés electoral. El próximo 5 de mayo espera su reelección y resulta muy difícil hablar de “lucha contra el desempleo" cuando más de 25.000 personas podrían ir a engrosar las listas del paro. No sólo se perderían 6.100 puestos de trabajo de la planta de Longbridge, sino que arrastraría a 18.000 empleados de la industria auxiliar. Y hay mucho más: el prestigio industrial de Reino Unido está en entredicho.Por eso, el mismo viernes en el que se anuncia el cierre, Blair va a la planta y promete una importante ayuda económica a los futuros parados. Todo apunta a que MG Rover será desmantelada y vendida por partes.