Más problemas para Ford en los Estados Unidos

Tras los inacabables problemas con el Explorer y con los neumáticos Firestone, parece que los vehículos de la marca del óvalo van a tener que hacer frente a una nueva llamada a revisión. El problema radica esta vez en el encendido, que tiene un defecto y puede provocar que se pare el motor.

Según el Washington Post, los abogados de cerca de 2 millones de usuarios de Ford han pedido al fabricante norteamericano que llame a revisión a un número cercano a los dos millones de vehículos en los Estados Unidos con el fin de arreglar el problema causado por un dispositivo del encendido.
En 300 modelos vendidos entre 1983 y 1995 (no se especifica cuáles), el módulo TFI de encendido estaba colocado en el distribuidor, cerca del bloque del motor, donde estaba expuesto a altas temperaturas. El módulo TFI es el encargado de regular la corriente eléctrica hacia las bujías.
El juez Michael E. Ballachey, el único magistrado en Estados Unidos que ha ordenado una llamada a revisión, había descubierto que Ford había sido advertida por uno de sus propios ingenieros acerca de este problema, que provocaba, a causa de las grandes temperaturas, que el dispositivo fallara y se parara el motor.
La opción más beneficiosa para Ford, según el mismo diario, es la de sustituir los viejos módulos por unos nuevos que sean más resistentes al calor sin que varíe su posición. Abogados y grupos de consumidores están de acuerdo con esta opción. Otra posibilidad que se ha estudiado es la de cambiar la ubicación de este dispositivo, desechada por la marca a causa de su complejidad y alto coste.
De forma oficial Ford no ha reconocido nada.Según uno de sus abogados, Richard Warner, las quejas acerca de este problema se están estudiando. La marca del óvalo, sin embargo, apelará cualquier decisión que implique una llamada a revisión y se justifica afirmando que la decisión de un juez no tiene la misma fuerza que una orden del gobierno federal.
Esta noticia sale a la luz días después de que el presidente de Ford, Jac Nasser se quejara de los costes que habían supuesto para la compañía las mejoras en la calidad de los vehículos nuevos. Nasser señaló que el gasto estimado, 1.740 millones de pesetas, amenazó con acabar con los planes de crecimiento de Ford. Sus declaraciones, ante cerca de 350 ejecutivos, fueron concluyentes: "estoy hasta la coronilla. Nunca volverá a suceder"

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