Más multas en Madrid por exceso de velocidad que hace dos años

La velocidad es uno de los principales causantes de siniestros de tráfico; en Madrid se ha triplicado las denuncias por ello como medida disuasoria para intentar reducir los accidentes.

Durante el pasado año 2000 las multas por exceso de velocidad en Madrid han alcanzado las 42.695 sanciones, casi tres veces más que en 1998 y dos veces más que en 1999. La Jefatura Provincial de Tráfico explica las causas de este aumento argumentando dos puntos: por un lado, se ha incrementado el número de radares de vigilancia y, por otro, la Policía Municipal ha reforzado la política de prevención de accidentes.
Según datos de la Jefatura de Tráfico de Madrid, en 1998 se impusieron 13.092 denuncias por exceso de velocidad; en 1999 fueron 28.723 y en 2000 se alcanzaron las 42.695 sanciones. El día de la semana en que más infracciones de este tipo se cometen es el viernes, porque coincide con el día en que la gente bebe más, mientras que el domingo resulta el día de la semana más tranquilo para los agentes. Según los agentes de la Policía Municipal, los infractores suelen ser jóvenes y entre ellos hay más hombres que mujeres.
Una de las soluciones planteadas para reducir las infracciones es que se dote a los coches patrulla de radar, con lo que ascendería a 500 el número de estos dispositivos frente a los nueve que hay en Madrid en la actualidad. Los nueve radares, además, son conocidos por los automovilistas, por lo que su utilidad se ve frecuentemente mermada, ya que los conductores reducen la velocidad al pasar cerca de ellos. La Policía Municipal también ha pensado en colocar radares fijos en la M-30 de Madrid, con el mismo fin: reducir la siniestralidad en esta vía, donde el límite de velocidad está fijado en 90 kilómetros por hora, pero se han llegado a alcanzar los 200 kilómetros por hora. Los radares fijos cuentan con la particularidad de que la denuncia no se realiza en el instante, como con los radares móviles, sino que el aparato hace una foto del vehículo infractor y la denuncia es enviada por correo postal al conductor o, mejor dicho, al dueño del automóvil.
El reglamento establece unas multas económicas entre 15.000 y 50.000 pesetas e incluso la retirada del permiso de conducir por exceso de velocidad. De las multas impuestas se recurren, a través de empresas dedicadas a ello, un 25 por ciento aproximadamente, pero la mayoría de ellas son desestimadas por la autoridad competente.

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