Los talleres se rebelan contra las aseguradoras

A las aseguradoras les crecen los enanos. Primero fueron las grúas, ahora parece que el conflicto puede estallar con los talleres, que están dispuestos a hacer pagar al usuario las reparaciones cubiertas por el seguro, aunque luego éstos la podrán reclamar a su aseguradora. Lo único cierto es que el principal perjudicado de estas disputas es siempre el mismo: el automovilista.

Los talleres niegan el uso de piezas usadas
Los talleres niegan el uso de piezas usadas

No corren buenos tiempos para las aseguradoras de automóviles. Después del conflicto con las grúas, que aún está en fase de negociación, la amenaza de medidas de coacción proviene desde otro sector importante: los talleres.El presidente de la Confederación Española de Talleres de Reparación de Automóviles y Afines (CETRAA), Francesc Faura, ha denunciado “la imposición de precios" de muchas compañías aseguradoras y ha asegurado que los talleres, como medida de presión ante el sector, cobrarán las reparaciones con cargo a las aseguradoras directamente al usuario. De esta manera, los automovilistas deberán afrontar ellos mismos el pago y, con posterioridad, reclamar la cantidad que han abonado a su aseguradora. La justificación desde los talleres es que “las aseguradoras imponen un precio por hora de trabajo que repercute en nuestras cuentas de explotación y, de seguir con esta tendencia, la situación puede volverse “insostenible" para el sector. Según sus datos, les pagan la hora a 25 euros cuando, en realidad, cuesta 30 euros.Pero esta no es la única práctica que no gusta a los talleres. Faura ha denunciado que las aseguradoras imponen descuentos en los recambios de las reparaciones o pagan indemnizaciones por el valor de venta de los automóviles que están en siniestro total “por debajo de lo que el usuario necesita para comprar un vehículo similar", lo que supone un “problema económico para el automovilista" y menos trabajo para los talleres mecánicos. Por eso, ante la imposibilidad de realizar una huelga como los empresarios de las grúas por la diferente relación contractual con las aseguradoras, la medida de presión, que ha de sufrir una vez más el usuario, es la de cobrar directamente el usuario y que éste se las arregle posteriormente con su compañía de seguros.Desde la patronal de las aseguradoras, UNESPA, no se ha querido hacer ningún comentario sobre el anuncio de los talleres. Por el momento, parece ser que tienen suficiente con terminar de apagar otro de los “fuegos" a los que ha tenido hacer frente este verano, el de los gruistas. Ayer se reunieron ambas partes y lograron evitar una nueva oleada de paros gracias al compromiso de UNESPA de elevar el precio de conceptos como la nocturnidad y de incrementar las tarifas por servicio a partir del año que viene. Otros puntos positivos del encuentro fueron la promesa de la patronal de investigar a aquellas de sus compañías que sean acusadas de presionar a las empresas de grúas, y también la posibilidad de crear una mesa sectorial que aborde las problemáticas del sector. Los que siguen descontentos son los automovilistas, sobre todo los que tenían contratado un seguro “a terceros" (el de responsabilidad civil obligatoria) y vieron cómo su coche fue robado mientras que estaba abandonado en el arcén.Las aseguradoras se niegan a pagar estos supuestos, algo que, desde la Confederación de Consumidores y Usuarios (CECU), se ha tachado de “injustificado e inaceptable".“La culpa de esos robos es de la aseguradora, por lo que es ella la que debe pagar", ha indicado el portavoz de CECU, Antonio López, quien ha añadido que “se trata de un incumplimiento de contrato", ya que, de haberse ofrecido el servicio con normalidad, “el conductor hubiese esperado junto a su coche los 20 ó 30 minutos que tarda la grúa, no habría tenido que abandonarlo en la cuneta y no le habrían robado".El portavoz de CECU ha aconsejado a los conductores que presenten “una reclamación ante una asociación de consumidores, ante la Dirección General de Seguros, o ante los tribunales de intermediación para intentar llegar a un acuerdo". De no lograrse un arreglo, queda la posibilidad de acudir a los tribunales.

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