Los neumáticos bajos de presión, un grave peligro

La correcta presión de los neumáticos es uno de los mantenimientos esenciales del automóvil. Un estudio estadounidense hace hincapié en ello, de nuevo.

Por todo el mundo es conocido que unos neumáticos con menos presión de la recomendada o con más son un peligro potencial a la hora de conducir. Un estudio que ha realizado la NHTSA (Agencia Federal para la Seguridad en el Transporte de Carreteras, organismo gubernamental norteamericano) lo ha confirmado de nuevo.

Según el estudio, publicado recientemente, un cuarto de los turismos analizados tenían, por lo menos, un neumático bajo de presión. El secretario de Transporte, Norman Mineta, ya había anunciado que conducir con los neumáticos bajos de presión no sólo aumenta el consumo, sino que acorta la vida del neumático y, lo más importante, puede provocar graves accidentes.

El estudio de la NHTSA demuestra que unos 11.530 vehículos en Estados Unidos no llevan la presión adecuada y lo que es más grave, que los conductores de estos automóviles aún no son conscientes del peligro que esta situación entraña. La Agencia de Seguridad Vial recomienda revisar la presión de los neumáticos una vez al mes y siempre que se vaya a iniciar un viaje largo.

Según el estudio, que se llevó a cabo en febrero pasado, aunque los datos se han hecho públicos recientemente, sólo un 4 por ciento de los encuestados afirmaron que entre las acciones que realizaban para mantener su vehículo habitualmente estaba la de mirar la presión de los neumáticos. Lo más escalofriante es que el 55 por ciento de los encuestados tampoco saben dónde encontrar la información referente a la correcta presión de los neumáticos de los automóviles (en la tapa del tapón del carburante, en la guantera, en salpicadero o en el marco de la puerta, además de, lógicamente, en el manual del usuario, se pueden encontrar estos datos en Europa).

El problema radica en que en Estados Unidos para transformar un vehículo no se necesita pedir el consentimiento de nadie. Por ello, aunque los fabricantes recomienden unos neumáticos y unas presiones, si los usuarios cambian los neumáticos, de poco sirven las indicaciones de dichos fabricantes, aunque vengan especificadas en el manual del usuario del vehículo.