Los ejecutivos de Ford, en la cuerda floja

Voces de muerte suenan en Detroit. Al despido de Nasser ha seguido una avalancha de especulaciones, rumores y cálculos. Ahora, el diario Financial Times asegura que uno de los pilares de la gerencia de Jacques el "cuchillo" al frente de Ford, la reducción del número de ejecutivos, será revisado y ampliado con el recorte de otros 3.000 ó 4.000 puestos de trabajo.

La destitución de Jacques Nasser al frente de la compañía Ford ha desatado las especulaciones en el seno del gigante norteamericano. La última noticia salida de Detroit es la posible ampliación del recorte del número de ejecutivos, lo que en Estados Unidos se conoce como "white collars" (cuellos blancos). Según informa el diario económico Financial Times, esta reducción podría afectar a un 20 por ciento de su plantilla o, lo que es lo mismo, a 8.000 empleados.

De concretarse, sería la tercera ocasión en la que este grupo profesional se viese afectado por las intenciones de la firma de contener gastos. El pasado mes de agosto, Ford anunció la desaparición de entre 4.000 y 5.000 directivos y una semana más tarde amplió la medida con la eliminación de las pagas de fin de año a 6.000 ejecutivos de la empresa. Estas dos decisiones se incluían dentro del ambicioso proceso de reestructuración legado por Nasser antes de su partida con el que el fabricante pretende ahorrar más de 1.000 millones de dólares (alrededor de los 180.000 millones de pesetas).

La especulación tiene más de noticia que de rumor. La semana pasada el nuevo presidente de Ford, William Clay Ford, advirtió que la firma tenía que realizar una "dura acción" para recuperar beneficios en el mercado norteamericano. Algunos analistas ya han calculado que necesita reducir sus costes entre los 3.000 y los 5.000 millones de dólares si desea ser competitivo.

Aunque ningún miembro del consejo directivo ha hecho declaraciones al respecto, una fuente interna ha asegurado que la única fórmula rápida y válida para alcanzar esos objetivos es una significativa reducción de la plantilla en las áreas administrativas y ejecutivas.

Los expertos entienden que el modo más racional radica en el reajuste de su capacidad productiva. Sin embargo, desde Wall Street se apunta a que Ford ya lo ha intentado, pero el miedo a las acciones sindicales y el desacuerdo con los representantes de los trabajadores han impedido el cierre de fábricas o la reducción de los turnos de trabajo.

En los próximos días se reunirán las cabezas pensantes de Ford para discutir la estrategia de reestructuración y los cambios futuros que se adoptarán, cambios que no serán anunciados hasta enero del próximo año, a pesar de la urgencia de la situación.

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