Los responsables de Mercedes, propietaria de la marca smart, realizaron un vehículo urbano, pequeño y con un equipamiento muy llamativo basándose en un estudio que establecía que, durante el 90 por ciento de su vida útil, un automóvil circula por las calles de una ciudad. Además, en el 95 por ciento de los casos, sólo viajan dos personas, mientras que el maletero se encuentra vacío en el 98 por ciento de las ocasiones.
Con estas estadísticas en la mano, Mercedes creó el smart: un biplaza con un maletero pequeño y unas dimensiones reducidas que facilitaban su aparcamiento. Este modelo tan innovador recibió un equipamiento correspondiente a vehículos de mayor tamaño y cilindrada y demostró, además, que era capaz de sacar una de las notas más altas en las pruebas de choque efectuadas por EuroNCAP</font color="#0000CC"> (organismo encargado de medir la seguridad en los automóviles).
Con este conjunto de elementos, el fabricante alemán diseñó una estrategia de ventas que se basaba en la exclusividad, haciendo hincapié en lo que significaba poseer un coche de características tan peculiares. Para subrayar que era un vehículo al alcance de pocos, el precio de venta se fijó, para el modelo base, en más de 1,4 millones de pesetas ( 8.630 euros), "seleccionando" así a los clientes.
Sin embargo, éstos han comenzado a sentirse "engañados" con esta política de exclusividad al comprobar cómo flotas de smart, pertenecientes a diferentes entidades, han comenzado a proliferar por las calles. Diferentes compañías (incluso la Empresa Municipal de Transportes de Madrid) se han beneficiado de descuentos al comprar varias unidades de este vehículo, que ya no llama la atención a su paso.
Con el fin de volver a cautivar a potenciales compradores, Mercedes ha dotado al smart de varias mejoras. Así, un nuevo conjunto de suspensiones proporciona un mayor confort al viajar por carretera. Los motores (de 45, 55 y 61 CV en las mecánicas de gasolina y de 41 CV en los propulsores Diesel) siguen contando con un buen rendimiento y un consumo muy bajo –la velocidad máxima está limitada electrónicamente a 135 km/h- y, para aumentar la autonomía del vehículo, se ha incrementado la capacidad del depósito de carburante. El volante tiene la posibilidad de incorporar el cambio de marchas mediante pulsadores y hay versiones con techo corredizo y descapotables (el nuevo smart Crossblade es la estrella del "stand" de la marca en el Salón del Automóvil de Madrid ).
Tras estas "remodelaciones", Mercedes ha reiterado su política de precios: la versión cabrio, cuya capota puede abrirse o cerrarse accionando el pulsador incorporado a la llave, cuesta 11.695 euros (casi dos millones de pesetas). Las primeras voces de los detractores de esta estrategia, quienes consideran que el vehículo es demasiado caro para lo que ofrece, ya han comenzado a oírse.







