Los coches como filtro amoroso

En vísperas de San Valentín se ha hecho público en Estados Unidos un estudio de lo más interesante. Una encuesta revela que, en medio de la sofisticación reinante, los coches aún no han perdido uno de sus valores más tradicionales: siguen siendo máquinas que enamoran y atraen amores.

Los coches como filtro amoroso
Los coches como filtro amoroso

Carpoint.com es una de las publicaciones online más prestigiosas de Estados Unidos. Con motivo de San Valentín, día de los enamorados, ha realizado a través de su web una encuesta cuyos resultados, no científicos, acaban de publicarse.

Según sus datos, el 62 por ciento de las 1.100 personas que respondieron a la encuesta asegura que utiliza el coche para ligar y mantener aventuras amorosas.

Un 26 por ciento de los encuestados no sólo liga con el coche, sino que asegura haber perseguido a otros coches en la esperanza de que en ellos fuera el amor de su vida.

Por si fuera poco, la mitad de estas personas asegura que los esfuerzos empleados en "galantear con el coche" se han materializado en noviazgos.

El estudio demuestra también que la caballerosidad y la galantería siguen unidas al automóvil. Un 77 por ciento de los hombres que contestaron afirmó que todavía abren las puertas a su novia para que entre o salga del coche. Claro que también hay un 30 por ciento que juzga a su novia en función del coche que ésta conduzca... Y un 25 por ciento declara que alguna vez ha pedido prestado un coche para impresionar a una chica.

Más divertido todavía: muchos afirman que han fingido falsas averías para quedarse solos con la chica en parajes siempre solitarios...

Por supuesto, entre estos "coches ligones", los preferidos son los deportivos, seguidos de los coches de lujo y las limusinas. Curiosamente, los todoterreno quedan fuera de los gustos amorosos por ser muy "presuntuosos".

Antes estos datos, David Lewis, profesor de Historia Económica y experto en Automoción de la Universidad de Michigan, explica que, tradicionalmente, el coche ha servido como refugio y medio de huida para las parejas jóvenes que buscan intimidad.