Localizadores de radar: viaja seguro

La DGT lo tiene claro: el radar será su arma principal para luchar contra la inseguridad vial y los excesos en carretera. Nuestras vías se pueblan día a día de estos impopulares aparatos y, como cabía esperar, ya proliferan los mecanismos para mejorar la convivencia entre automovilistas y radares. Los localizadores de radar constituyen la punta de lanza de los nuevos “copilotos electrónicos".

Localizadores de radar: viaja seguro
Localizadores de radar: viaja seguro

Para hablar de algo, lo mejor es experimentarlo antes. Así que nos hemos puesto manos a la obra y hemos cruzado unas cuantas veces España en compañía de uno de estos nuevos avisadores de radar.
En concreto, hemos utilizado el modelo Sherpa GPS (también conocido como Woxter Sherpa 500 GPS), de la empresa Avante. El dispositivo tiene un tamaño muy reducido, apenas más grande que un bloc de notas, y consta de tres elementos: receptor, cable de alimentación y soporte.

Utilizarlo no puede ser más sencillo: se fija el soporte en el salpicadero y, sobre él, en un sitio donde nada le haga sombra (por lo de “ver" mejor los satélites), el receptor, que, después, se conecta al mechero del coche o a alguna otra toma de 12 voltios estándar. Nada más enchufarlo, el equipo se pone en marcha y saluda: “Bienvenido a Sherpa GPS. Por favor, abróchese el cinturón". A partir de ese momento, ya está operativo y, coteja continuamente la posición del coche con la lista de puntos de radar o puntos negros que tiene grabada en su memoria. Cuando calcule que nos aproximamos a un radar, hablará.Una vez en circulación, podemos olvidarnos del Serpa: él se hará notar cuando nos acerquemos a un punto señalado en su memoria. Así, por ejemplo, si nos aproximamos a un radar fijo, el aparato nos advertirá con un mensaje de voz: “Atención, posible radar 500 metros más adelante..." y añadirá el límite de velocidad fijado en el tramo bajo control. Además, si superamos ese límite, nos lo hará saber y nos pedirá que reduzcamos la velocidad. Al tiempo, en la pantalla del equipo aparecerá la distancia que nos separa del emplazamiento del radar.Por último, cuando llevamos dos horas conduciendo sin descansar, el Sherpa emite otro aviso: “Lleva dos horas de conducción. Por favor, considere tomar un descanso". Además de estas alarmas, el equipo que probamos cuenta con otras muchas funciones, algunas muy útiles. Por ejemplo, si vamos circulando, la pantalla muestra la velocidad exacta a la que nos desplazamos. Además, navegando por sus menús podemos conocer al rumbo que llevamos y a la altitud sobre el nivel del mar. Si lo consultamos con el coche parado, podremos conocer más datos: fecha, distancia recorrida desde que se conectó el aparato, velocidad media en el trayecto, tiempo invertido, velocidad máxima alcanzada, la cantidad de satélites disponibles y la hora. Como las bases de datos de radares cambian cada día, es necesario actualizar la memoria del Sherpa GPS. Para ello, el sistema cuenta con una conexión a un ordenador a través de un cable y un puerto estándar. Periódicamente, el propio aparato nos recordará que tenemos que actualizar sus datos. En ese momento, cada medio año, hay que conectarse a la web de la empresa para descargarse los nuevos listados y cargarlos en el receptor. El proceso es muy sencillo y rápido, además de resultar gratuito para la primera descarga.Durante el mucho tiempo que viajamos con el Sherpa GPS, sólo tuvimos algunos ligeros problemas de precisión en los avisos. De cuando en cuando, el equipo advertía de la cercanía de un radar cuando ya estábamos demasiado encima de su posición. En teoría, la advertencia debería llegar a 500 metros del punto, pero, a veces, llegaba mucho después. Sin embargo, siempre daba tiempo a reacomodar la velocidad.Un fallo relacionado con el anterior es la ocasional tardanza en detectar los satélites. Hemos vivido ocasiones en que, conectado el dispositivo, pasaban unos cuantos minutos antes de que empezara a funcionar con normalidad. Aparentemente, durante ese tiempo de espera, el Sherpa GPS no “veía" los satélites.

Otro problema surge al utilizarlo en carreteras secundarias o nacionales de poco tráfico. En estas vías, mucho menos frecuentadas por los radares, ha menos información y menos listados de multas, con lo que las bases de datos de radares son muy escuálidas. De ahí que, en ocasiones, viajando por zonas poco transitadas, el Sherpa permaneciera “mudo" más de lo normal. Es de esperar que, poco a poco, colmate estas lagunas.

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