Land Rover rompe todos sus lazos con BMW

La firma británica, ahora perteneciente a Ford, ha comenzado a desmantelar su red de concesionarios, edificado cuando pertenecía a la compañía alemana BMW, mientras que amenaza con suspender la producción del Discovery debido a una disputa legal.

La red de distribución de Land Rover fuera del Reino Unido, tanto en Europa como en Estados Unidos, estaba, y está en muchos casos, ampliamente vinculada a las franquicias dependientes de BMW. Sin embargo, una vez que ha entrado a formar de la división de marcas de lujo de Ford Motor, Premier Automotive Group (PAG), el fabricante desea unirse a la estructura comercial de las otra cuatro enseñas que forman el PAG, maniobra por otra parte lógica ante su actual situación.

La transición está prácticamente ultimada en Estados Unidos, país en el que Land Rover piensa añadir este año otros veinte concesionarios a los cien de los que ya disponía, aunque su presidente, Robert Dover, ha asegurado que la meta es llegar a los 150.

La estrategia comercial en Europa estará inspirada en los mismos motivos en que se basa al otro lado del Atlántico. Sin embargo, la forma de ponerla en práctica será diametralmente opuesta. En lugar de aumentar el número de puntos de venta, será disminuido. La región de Escandinavia, que ha pasado en los últimos años de 40 concesionarios a 15, será el ejemplo a seguir. "El montaje de la red en Escandinavia carecía de sentido", ha señalado el director de Ventas y Márketing de Land Rover, Matthew Taylor. "Estábamos vendiendo 800 vehículos a través de 40 establecimientos, con lo que nadie puede hacer dinero de ese modo".

El principal problema se plantea en Alemania, donde la estructura dejada por BMW está bien arraigada; cuenta con 350 concesionarios, la mayoría emparentada con franquicias de la marca alemana.

El Discovery en peligro
Mientras Land Rover apuntala el futuro de su organización comercial, en su lugar de origen afronta una disputa legal que podría acabar con la fabricación de su modelo más vendido a escala mundial, el Discovery, y significar el recorte de 1.400 empleos de la planta en que se fabrica el vehículo, además de arrastrar consigo la perdida de otros 14.000 puestos de trabajo dependientes de la industria auxiliar.

El fabricante ha emprendido una acción legal contra la auditoría KPMG después de que ésta exigiese varios pagos de 45 millones de libras (73 millones de euros) para asegurar el futuro de la única proveedora de chasis para el Discovery, UPF-Thompson, acuciada por las deudas.

Land Rover ha advertido al Gobierno británico de que las acciones iniciadas por KPMG contra él incumplen los contratos existentes con el suministrador y podrían poner en peligro su plan de reestructuración para acabar con las perdidas anuales de 250 millones de dólares (unos 280 millones de euros).

Por su parte, la firma auditora entiende que el constructor tiene la obligación legal de atender los problemas de sus clientes dependientes "como si fueran parte de sus activos".

La primera vista ha sido ganada por la compañía automovilística la pasada semana. Un tribunal británico ha obligado a UPF-Thompson a continuar el suministro de chasis hasta el 25 de enero. No obstante, responsables de Land Rover han insinuado a los sindicatos y a sus proveedores que la continuidad de la disputa acarrearía la suspensión de la producción del todo terreno.

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