La rentabilidad europea abruma a los constructores de EE.UU.

La batalla por vender coches en Estados Unidos provocó hace tan sólo uno o dos años unos descuentos brutales y unas financiaciones al cero por ciento que están empezando a pasar factura a los fabricantes norteamericanos. Mientras, constructores europeos como BMW o Renault doblan la rentabilidad de aquellos y comienzan a comerse el mercado del Nuevo Continente.

Pontiac: la familia G6 al completo
Pontiac: la familia G6 al completo

El pasado sábado abrieron las puertas del Salón del Automóvil de Nueva York, una cita que intenta tirar hacia arriba de las ventas estadounidenses en una situación de crisis en los dos grupos norteamericanos principales (General Motors y Ford) y con un importante telón de fondo: el precio de los combustibles que no para de subir y subir.

Tradicionalmente, la primavera es la época en la que los fabricantes prevén unas importantes matriculaciones, después de la parada de los meses más fríos. Este año será diferente. El precio de los carburantes, en cifras históricas por lo elevado de las mismas, va a frenar esta evolución y ya está previsto que los constructores más importantes se resientan.

Sin embargo, no sólo se debilitarán por el combustible. En la última crisis –hace un año aproximadamente-, algunas marcas decidieron bajar los intereses en las compras de coches (varias optaron por el cero por ciento) y otras realizaron verdaderos descuentos para no perder cuota de mercado.

Pues bien, aquellas medidas de urgencia están pasando factura a los fabricantes locales. La rentabilidad de las marcas de origen estadounidense -Ford, General Motors y parte de DaimlerChrysler- ha bajado estrepitosamente y, con muchos problemas, las compañías están haciendo frente al imparable avance de las firmas niponas (Toyota es líder de ventas en Estados Unidos) y europeas, cada vez más rentables.

Según un análisis elaborado por el diario Expansión, el margen operativo de las marcas americanas se encuentra en torno al 2 por ciento, mientras que el de las europeas roza los cuatro puntos. Los fabricantes más rentables son Renault (con un margen del 5,9 por ciento) y BMW (un 8,4 por ciento), pero son sus divisiones financieras las que realmente empujan hacia arriba los resultados. Entre los planes de futuro de General Motors se encuentra la posible venta de su división financiera GMAC. Con la operación, según el diario económico Wall Street Journal, la compañía automovilística podría obtener una inyección económica de unos 1.000 millones de dólares. Para rentabilizar aún más el grupo, podría deshacerse de alguna de sus marcas poco o nada rentables. Los responsables de GM no quieren hacer la quiniela, pero los especialistas del sector creen que Pontiac (en la imagen de más arriba uno de sus modelos) y Buick serían las firmas con más papeletas para desaparecer.

No es la primera vez que General Motors prescinde de una marca en la que previamente había invertido fuertes cantidades de dinero. En 2000 cerró Oldsmobile.

Pero las medidas de reestructuración no cesan ahí. El gigante automovilístico quiere eliminar unos 10.000 cargos administrativos de los 38.000 que existen en sus empresas estadounidenses. La eliminación de estos puestos se realizará mediante prejubilaciones, jubilaciones o renuncias.