La gasolina súper, hasta 2009

Aunque se había dicho que podría desaparecer este mismo año, la gasolina súper de 97 octanos, la vieja súper con plomo, se seguirá fabricando hasta el año 2009. A partir de entonces, dejará de producirse definitivamente.

Desde el año 2001, en nuestras gasolineras existen unos surtidores que anuncian gasolina denominada súper de 97 octanos. Este combustible se empezó a producir aquel año como sustituto para la vieja súper de 97 octanos con plomo, un combustible que se prohibió por su alto poder contaminante.

La súper de 97 octanos sin plomo es una gasolina que cambia el plomo, un aditivo lubricante, por sustancias como el potasio. Sin embargo, sigue siendo bastante peligrosa para el medio ambiente, por lo que es preciso acabar con ella. En mayo de este mismo año el ministerio de Industria filtró la idea de que prohibiría la comercialización de este carburante antes del final de 2005. Sin embargo, la fecha pareció entonces muy precipitada y, finalmente, se ha llegado al acuerdo de poner punto final a la producción cuando empiece el año 2009. A medida que se vayan cerrando las mangueras de súper de 97, las gasolineras deberán prepararse para ofrecer una alternativa a los coches que todavía necesitan el plomo (o un sustituto) para lubricar los asientos de válvulas de sus motores. Entonces, cuando ya no se venda la gasolina con potasio, las estaciones de servicio ofrecerán aditivos envasados que se mezclarán con la gasolina sin plomo de 95 octanos en el mismo momento del repostaje.

Se pretende de esta forma liberar infraestructura en las gasolineras para vender más combustibles limpios y, de paso, inducir a una progresiva desaparición de los coches que todavía emplean la vieja gasolina. Estos vehículos, como se sabe, no tienen catalizador, con lo que son mucho más contaminantes que los actuales. En lo que va de año, el consumo de gasolina de 97 ha bajado en un 42 por ciento con respecto a las cifras de 2004. Actualmente, sólo el nueve por ciento del combustible vendido es de este tipo. El parque móvil que lo emplea no pasa del 20 por ciento del total y, en su mayoría, son vehículos que ya se mueven muy poco.Como se recordará, la antigua gasolina con plomo utilizaba este componente para lubricar los asientos de válvulas de los motores. Sin embargo, el alto poder contaminante del plomo hizo necesaria su eliminación. Además, esta sustancia también es perjudicial para los catalizadores, los equipos encargados de filtrar los humos de escape de los coches. Unidas ambas razones, el plomo tenía un final seguro que llegó en 2001. Sin embargo, con una flota de vehículos tan envejecida como la española, era necesario presentar alternativas. La gasolina súper con potasio ha sido, hasta ahora, la solución más fácil.

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