La duda sobre el cierre de la planta de Figueruelas provoca reacciones encontradas

Mientras que el presidente del ejecutivo aragonés, Marcelino Iglesias, se muestra optimista ante el plan de ajuste de Opel, basándose en el nivel de producción de Figueruelas y en los buenos resultados que aporta al fabricante, los sindicatos no las tienen todas consigo y ya han anunciado que "habrá que apretarse el cinturón".

La duda sobre el cierre de la planta de Figueruelas provoca reacciones encontradas
La duda sobre el cierre de la planta de Figueruelas provoca reacciones encontradas

glesias señaló ayer que el Gobierno de Aragón está en contacto con los responsables de Opel y que no cree que las medidas que vaya a adoptar la multinacional (perteneciente a General Motors) afecten a la planta que la firma posee en Figueruelas.

El presidente del Ejecutivo aragonés indicó además que no tiene razones para creer que el grupo automovilístico pueda cerrar la planta de Zaragoza, ya que es una de las "divisiones más sólidas" del conjunto de Opel en Europa.

En opinión de Iglesias, la factoría saldrá "fortalecida" de la crisis y no la afectarán la supresión de empleos o la reducción de producción que incluye el "Plan Olimpia", que será aplicado por el fabricante para volver a beneficios en 2003.

El presidente del comité de empresa de Opel España, Juan Carlos Sánchez, también es optimista ante esta situación. Según Sánchez, "parece que el tema (de Figueruelas) se va reconducir bastante bien", aunque también se mostró convencido de que el ajuste llegará, si bien lo hará en forma de jubilaciones o bajas anticipadas.

Sánchez afirmó que, desde el comité de empresa, intentarán "hacer lo necesario para situar de nuevo la empresa en beneficios", con el fin de evitar los despidos traumáticos o el cierre de fábricas.

Los sindicatos exponen su postura
Precisamente ese último punto es el que se quiere evitar a toda costa, por lo que los sindicatos europeos exigieron ayer la garantía de que no se cerrará ninguna fábrica en el Viejo Continente como condición indispensable para seguir negociando el plan de reestructuración de Opel.

Los comités de empresa de todas las plantas europeas pidieron ayer al equipo directivo de Opel que este punto se les asegure antes del próximo lunes. De momento, se desconoce la postura del fabricante.

Por su parte, la Federación Minerometalúrgica de CCOO en España ha tomado la misma posición que los sindicatos europeos, reclamando a los altos ejecutivos de la firma en Europa que no tomen ninguna decisión sin contar con la posición sindical y rechazando la aplicación de medidas traumáticas de recortes de producción.

Y es que, pese a que Figueruelas es la planta de Opel más competitiva en Europa y que el Estado ha invertido 6.000 millones de pesetas en la producción del nuevo Corsa, los sindicatos no están muy convencidos de que Figueruelas vaya a seguir desarrollando su actividad sin problemas.

Sin embargo, hay varias razones que llevan a pensar que la factoría de Zaragoza tiene su producción asegurada, al menos hasta el año 2008, fecha en la que el nuevo Corsa y el pequeño monovolumen que se fabricará a partir de 2002 serán sustituidos.

En primer lugar, se han realizado inversiones que alcanzan los 160.000 millones de pesetas para afrontar la fabricación de estos modelos en Figueruelas, cantidad que se perdería si se cierra la fábrica.

Además, la planta de Zaragoza es la fábrica-matriz del Corsa y en ella se realiza el grueso de la producción de este vehículo. Si se clausurara, ni Eisenach (Alemania), ni Azambuja (Portugal), que también producen algunas versiones del modelo, podrían continuar con su fabricación, puesto que la mayoría de las piezas las reciben de la factoría española.

Así, Figueruelas debería tener, al menos a medio plazo, su futuro asegurado. Esto no la exime de posibles recortes en su plantilla, que deberían ser mínimos, ya que, con la producción del pequeño monovolumen, la cantidad de trabajo para la plantilla actual está asegurada.