La carretera de Toledo, soterrada

La Nacional 401 comunica Madrid con Toledo y parte en dos la ciudad de Getafe, al sur de la capital y poblado por unas 180.000 personas. Casi un millón de personas la utiliza cada día y sufre los continuos atascos de esta carretera que el Ayuntamiento getafense pretende ahora soterrar.

Tras cuatro años de dar vueltas al proyecto, la Comunidad de Madrid y el Consistorio de Getafe han llegado a un acuerdo para cambiar la fisonomía de la ciudad y quitar de la vista los carriles de la N-401, la carretera de Toledo.

Esta vía, uno de los principales accesos a Madrid desde el sur, corta Getafe en dos y ha sido motivo de protestas vecinales durante años. El acuerdo establece el soterramiento de la carretera en su tramo getafense, con lo que, en superficie, quedará una despejada avenida que algunos llaman ya "la Castellana del Sur", en referencia al conocido paseo madrileño.

En el plan dispuesto por la Comunidad, la carretera verá cómo su nivel se reduce en cuatro metros desde la misma salida de Madrid. Así, semienterrada y aislado el ruido por mamparas de plástico, la vía entrará en el túnel que la llevará a través de Getafe. Al sur de Getafe, se construirá un enlace con la gran autopista que será la M-50, la nueva y colosal ronda de Madrid, aún en fase de construcción. También se conectará con la Autovía del Sur, la carretera que distribuirá en un futuro todo el tráfico que salga de la capital hacia Levante, Extremadura y Castilla La Mancha.

El anhelado sueño de enterrar la carretera a su paso por Getafe se ha hecho posible gracias a un importante estudio de futuro. Este informe, en manos de la Comunidad de Madrid, señala que el tráfico que entre y salga de Madrid en los próximos años utilizará masivamente las rondas (M-30, M-40, M-45 y M-50), con lo que ejes directos, como la N-401 pierden importancia y pueden ser soterradas sin problemas. Hasta ahora, un millón de personas utiliza a diario esta vía.

Para pagar las obras harán falta unos 10.000 millones de pesetas sólo para el tramo urbano. El Ayuntamiento de Getafe espera contar con el apoyo de la Administración central del Estado para hacer frente a estas inversiones.

Desde ahora, los técnicos tienen la palabra y ellos deben decidir los detalles finales, como la fecha del comienzo de las obras. Lógicamente, también depende de ellos la ubicación de futuros carriles alternativos durante el periodo de obras.