La automoción D.K. (después de Kioto)

Ya han avisado de que subirán las tarifas eléctricas, pero,además, los conductores se pueden ir preparando: Kioto supondrá grandes esfuerzos para la automoción y los fabricantes no están dispuestos a aguantar solos toda la carga.

La automoción D.K. (después de Kioto)
La automoción D.K. (después de Kioto)

En el año 2050, si todo sigue igual, habrá más de 2.000 millones de vehículos rodando por el planeta. Los 700 millones de automóviles que en el año 2000 colapsaban las grandes ciudades nos parecerán un número irrisorio. Se necesitará más del doble de la gasolina que consumimos ahora. El panorama asusta incluso a los propios fabricantes y –parece increíble- a las mismísimas petroleras. Ayer, en Bruselas, multinacionales como General Motors, Toyota, Shell, British Petroleum, DaimlerChrysler, Ford o Volkswagen reconocieron que “el sistema actual de movilidad no es sostenible". Se necesita un cambio; incluso el presidente de General Motors para Europa habla de “respuestas muy agresivas", pero ¿están dispuestos a cumplir todo lo que propone el protocolo de Kioto? Esto ya es otra historia. De momento, las firmas estadounidenses pueden respirar tranquilas, ya que EE.UU. todavía no ha ratificado este acuerdo. Sin embargo, las automovilísticas que operan en el Viejo Continente ya han empezado a echar cuentas: las exigencias medioambientales que propone Bruselas podrían encarecer la fabricación de cada vehículo en 4.000 euros (según se recoge en un informe de la consultora Arthur D.Little). El transporte es el responsable del 55 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero.Es inevitable: los precios subirán. Y sólo estamos hablando de la compra de un coche. La UE lanza a cuentagotas lo que considera subidas impopulares. Ya ha avanzado que el precio de la electricidad podría subir, pero todavía no se ha pronunciado sobre el de los combustibles. En círculos económicos se rumorea que el Gobierno terminará subiendo los impuestos de la gasolina un 50 por ciento.


En Kioto se acordó en 1997 (en la III Cumbre sobre Cambio Climático) reducir las emisiones contaminantes, entre ellas las de los vehículos. Para el año 2012, la Unión Europea se ha comprometido a reducir en un 8 por ciento los gases contaminantes en comparación con los que emitía en 1990. Y, sólo el año pasado, esta cifra ya se había superado en un 40 por ciento.