La aplicación de sensores, último paso en la fabricación de airbags

La aplicación de una tecnología de sensores más avanzada mejorará el funcionamiento de los airbags y permitirá a los fabricantes de automóviles cumplir con la normativa federal estadounidense al respecto. Sin embargo, un estudio del Gobierno de aquel país plantea sus serias dudas sobre la consecución de los objetivos planteados en una ley de 1998, que establece como fecha límite el 1 de septiembre de 2003 para tener listos los sensores. Las declaraciones de los constructores tras conocer el informe tampoco contribuyen al optimismo.

La aplicación de sensores, último paso en la fabricación de airbags
La aplicación de sensores, último paso en la fabricación de airbags

Los fabricantes estadounidenses de automóviles tienen hasta el 1 de septiembre de 2003 para desarrollar una tecnología airbag más avanzada, con el objeto de mejorar su funcionamiento y evitar aperturas no deseadas que pueden causar daños fatales para los ocupantes de los vehículos.
Desde su comercialización en serie en los EE.UU, el airbag ha salvado 6.856 vidas, según datos oficiales. Sin embargo, también ha sido culpable de, al menos, 175 muertes, en su mayoría niños y mujeres de corta estatura.

Por esta razón, una ley federal de 1998 obliga a los constructores a mejorar estos elementos de seguridad pasiva según unos estándares generales, estableciendo la fecha del 1 de septiembre de 2003 como límite para su cumplimiento. En la citada norma, el Congreso conminaba al departamento de Transporte a la realización de los puntos a respetar. Finalmente, en mayo de 2000, la Agencia Federal de Tráfico y Seguridad Vial publicó un reglamento al respecto.

Carrera tecnológica
Desde entonces, las grandes firmas de la automoción se han visto envueltas en una veloz carrera para la consecución de airbags más seguros y de más calidad, en la que no han escatimado esfuerzos y a la que han aplicado la tecnología más avanzada.
El objetivo es la comercialización de unas bolsas de aire "inteligentes", cuya presión de inflado varíe según la persona que vaya sentada en el asiento, algo obligatorio en la normativa federal.
Para ello, están desarrollando un sistema de hinchado que funciona a través de sensores, los cuales se instalan en los asientos y sirven para detectar el peso de los ocupantes. De este modo, el sensor determina si el pasajero es un adulto o es un niño, enviando esta información al mecanismo de apertura del airbag, que actuará en consecuencia en caso de choque.

Informe pesimista
Sin embargo, según un estudio gubernamental que analiza la situación actual, la tecnología sensorial aplicada a los airbag, está aún lejos de ser eficaz y cuestiona si los sensores tendrán la calidad suficiente para la producción en masa, cuando cada vez queda menos tiempo para el 1 de septiembre de 2003.
"Los sensores que están siendo desarrollados por los fabricantes, a veces, clasifican a los ocupantes inadecuadamente", dice el informe. "Esto podía derivar en aperturas indeseadas o presiones de inflado incorrectas, e incluso que el airbag no funcione cuando debiera hacerlo", concluye.

Los fabricantes no rechazan los resultados del trabajo federal. Una portavoz de la Alianza de Constructores de Automóviles, Gloria Bergquist, comentó, nada más conocerlo, que la tecnología de sensores ya está disponible, pero que una aplicación efectiva a situaciones de tráfico reales sería muy difícil. De este modo, señaló varios casos concretos que se producen en muchas ocasiones en que el sensor debería detectar, para que el funcionamiento de los airbag fuese completo, por ejemplo si un niño está sentado en una posición correcta o no.
"Todos nosotros estamos verdaderamente implicados en la observancia de este reglamento para la fecha tope de 2003, sin embargo, tenemos varias dudas que requieren ser aclaradas por la Agencia Federal de Tráfico y Seguridad Vial, por lo que no estamos seguros de que finalmente logremos cumplirlo".

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