La apertura de las radiales de Madrid se retrasa

Algunas de las nuevas radiales de Madrid debían estar en funcionamiento el año pasado, pero los trabajos de estas autopistas de peaje van para largo. Fomento concedió a diversas constructoras el contrato de construcción y explotación de autopistas jamás realizado en nuestro país, pero éstas afirman que, ahora, las condiciones han cambiado.

Por presupuesto y condiciones de explotación, la construcción de las radiales de peaje madrileñas es todo un negocio. Hasta ahora, ninguna autopista nacional había recibido una inversión de 727 millones de euros (120.962 millones de pesetas) y un período de explotación de 50 años para la construcción de un tramo de carretera inferior a 90 kilómetros, como ha ocurrido con la R-5, que unirá Madrid con Navalcarnero.

Condiciones parecidas recibieron el resto de las nuevas autopistas de peaje que comunicarán Madrid con Arganda (R-3), Guadalajara (R-2) y Ocaña (R-4). Ahora, estos términos pueden haber variado, ya que las concesionarias han tenido que modificar el trazado de estas vías.

En algunas ocasiones, estas radiales pasaban por terrenos inadecuados (en el trazado proyectado para la R-4, por ejemplo, se han hallado restos arqueológicos); en otras, ha habido que mejorar los enlaces o se han encontrado problemas a la hora de expropiar los territorios.

El equipo de Álvarez Cascos, por tanto, debe volver a negociar con las concesionarias y, probablemente, se opte por incrementar el plazo de explotación concedido a las mismas.

Así, se ha retrasado la apertura de todas ellas: la R-5 será inaugurada a lo largo de 2003, dos años más tarde de lo esperado, al igual que la R-3. Por su parte, la R-5 no se abrirá el próximo octubre, sino que habrá que esperar por lo menos hasta el verano de 2003. Fomento ha concedido una prórroga de catorce meses para la R-4, cuyos trabajos se prevén estén terminados el 31 de diciembre de 2003.