El año 2005 será el de la llegada del carné por puntos, un cambio de gran calado que modificará para siempre nuestra relación con la carretera y con la conducción. Jordi Jané es un creyente convencido de esta nueva doctrina y hace años que defiende su implantación.
Considera que su llegada será beneficiosa, pero alerta sobre la necesidad de hacer una ley muy bien estructurada para que no haya errores en la aplicación.
Pregunta: Usted ha defendido siempre el carné por puntos. ¿Es una buena solución?
Respuesta : Ya en 2001 defendí una propuesta articulada que, en aquel momento, debía aprobarse más. Ahora ya es el momento. Ésta es la legislatura del carné por puntos. No es una varita mágica, pero, bien implantado, se ha demostrado que ayuda a reducir los accidentes.
Necesita un período de implantación y de aceptación, pero a la larga ayuda. Por tanto, bienvenido sea, pero que se implante bien. Es el reto para este próximo semestre, conseguir una buena ley del carné por puntos.
P: ¿Qué tipo de carné por puntos es el adecuado? Los automovilistas se quejan de que se quiere implantar uno muy duro... En Italia no multarán si no pillan “in fraganti"... ¿Cuál es el modelo bueno?
R: Debemos objetivar bien las causas que provocan la pérdida de puntos. Que sean objetivas, claras y creíbles para el ciudadano. En ocasiones, un catálogo de causas demasiado extenso o muy subjetivo puede provocar una mala implantación.
El permiso es un plus, una confianza que se da a los ciudadanos. Y se puede perder esa confianza. ¿Todo debe hacer que se pierda la confianza? No. Debemos ser capaces de ponernos de acuerdo para dejar claro qué acciones, por su singularidad, deben provocar la pérdida de puntos.
Y después debemos conseguir una buena aplicación del carné por puntos. Homogénea por parte de todas las fuerzas y cuerpos que deban sancionar. No puede ser que en un sitio se pierdan los puntos de una manera y en otro, de otras, porque eso restaría credibilidad.
Hay que buscar, además, que, cuando se han perdido los puntos, los cursos de recuperación funcionen bien, que no sean para cubrir el expediente, sino que sean provechosos. Me consta que se está trabajando en este sentido.
P: Los cursos preocupan mucho a la gente y hay quien cree que sólo van a servir para que se beneficien las autoescuelas. ¿Cree que esto puede pasar?
R: Aquí no se trata de buscar lucro, sino de que el curso esté bien diseñado, se imparta por buenos profesionales, sea provechoso y consiga realmente el cambio de actitud del conductor.
Incluso yo soy de los que creen que el permiso debería ser algo tangible, palpable. Que, cuando se pierden puntos, se note en lo que uno tiene, que la pérdida sea visible... Como se trata de implicar al conductor, hagamos un permiso por puntos que tenga esa labor pedagógica. Podemos hacer una buena ley con el máximo consenso. Debería tener el consenso de todos, porque no se puede hacer una ley del carné por puntos cada cuatro años. Los modelos que van cambiando según el color del Gobierno no logran asentarse y no provocan los cambios deseados.
P: ¿Está a favor de que haya un carné por puntos diferente para los profesionales?
R: Depende de cómo se configure finalmente el carné. Hay que lograr que las causas de pérdida sean objetivas y claras, lo que supone un planteamiento distinto al de un permiso con muchísimas causas de pérdida. No puede ser que la pérdida de puntos vaya aparejada a un simple error estacionando mal. En cambio, todo el mundo debe perder puntos si se conduce bebido, sean o no profesionales.
Convergencia i Unió, el partido de Jordi Jané, acaba de presentar una proposición no de ley ante el Congreso de los Diputados. Quieren que, pensando en la implantación del permiso por puntos, se mejore la situación de los examinadores de la DGT, los encargados de evaluar las cualidades de los aspirantes a tener el permiso de conducción.
CiU propone que se cree la Escala Ejecutiva de Técnicos de Seguridad Vial, “papel que va a ser crucial con el nuevo carné de conducir por puntos para cambiar actitudes de los conductores". Además, plantean la creación de una Escuela Estatal de Examinadores que sirva para formar mejor a estos profesionales.
Por su parte, Jané ha planteado al Gobierno una serie de preguntas para obtener respuestas por escrito. En ellas, pregunta en nombre de CiU si se ha planteado la posibilidad de pagar horas extras a los examinadores y también requiere información sobre los planes que tiene el Ejecutivo para mejorar la preparación de estos técnicos. Jané eleva al Gobierno dos preguntas más en las que se interesa por las personas que tratan de suplantar a otras en los exámenes de conducir. En una de sus requisitorias, el político catalán plantea que estos suplantadores sean inhabilitados para conducir durante dos años.







