Jacques Nasser, destituido

Conocido como "Jac the Knife" ("Jac el Cuchillo), Nasser pasará a la historia de Ford como el director ejecutivo que tuvo que dar la cara ante el escándalo Firestone, sobreponerse a la pérdida del liderato de ventas en EE.UU, animar a los acobardados consumidores por el 11 de septiembre y ajustarse el cinturón ante el naufragio de la compañía en Internet. En definitiva, era una crónica de una muerte anunciada que se salda con la vuelta de un miembro de la familia Ford a la dirección de la marca del óvalo.

El biznieto del mítico Henry Ford, fundador de la compañía norteamericana, se ha convertido en el nuevo director ejecutivo de la misma. Así, William Clay Ford Jr. sustituye a Jacques Nasser, que deja como particular legado la pérdida del liderato en Norte América.

Con este cambio de patrón, un miembro de la familia Ford vuelve a hacerse con las riendas de la firma del óvalo: algo que no ocurría desde 1979. Aunque, eso sí, el traspaso de poderes no ha pillado por sorpresa a nadie.

Desde hace meses, William Clay Ford no se conformaba con ser simplemente el presidente de la empresa. Además de cargo, Ford quería poder de actuación. Así, en julio, se hacía efectiva una especie de dirección bicéfala, Nasser-Ford, y, desde entonces, los rumores de desacuerdos entre ambos han sido constantes en la prensa norteamericana.

También se ha nombrado un nuevo "hombre fuerte" para Norte América, Nick Scheele, que pasa de jefe de operaciones en la zona a director ejecutivo con mando directo, mientras que Jim Padilla asume su anterior puesto.

Dos años bajo el filo de "Jac el cuchillo"
Jacques Nasser se ganó el apodo de "Jac el cuchillo" por su política de recortes y reestructuración de Ford; no en vano, este ejecutivo decidió dejar sin paga extra de Navidad a los más altos directivos de la casa y asumió el despido de 5.000 empleados en EE.UU.

Eso sí, Nasser no lo ha tenido fácil. Desde su llegada a la dirección de Ford en enero de 1999, ha tenido que soportar el escándalo Firestone-Explorer, que supuso una gran pérdida económica y de prestigio. Además de asumir el cambio de 13 millones de neumáticos, lo que supuso un desembolso de más de 550.000 millones de pesetas, tuvo que declarar en rueda de prensa que uno de sus modelos más emblemáticos era defectuoso.

Por si fuera poco, bajo el mandato de Nasser, Ford ha tenido que asumir la pérdida del liderato en las ventas de Norteamérica y el inicio de una recesión económica. Además, los atentados del pasado 11 de septiembre y la presión de sus rivales le han obligado a hacer esfuerzos patrióticos que sus arcas no parecen estar preparados para asumir.

Así, el balance del último trimestre, con una caída de ventas cercana al 15 por ciento y la pérdida de más de 692 millones de dólares (casi 130.000 millones de pesetas), han cortado las expectativas de futuro de Nasser.

Paradójicamente, en su último acto público, Nasser apostaba por la innovación e inauguraba en Detroit una fábrica encargada de construir vehículos eléctricos de emisión contaminante cero.

Nuevos retos
La primera decisión tomada con Ford a la cabeza es la ampliación de sus ventas a crédito nulo, con las que pretende animar a los compradores estadounidenses.

Iniciada por General Motors bajo el lema "Keep American rolling" ("mantener a América girando"), esta política de precios se interpreta como un acto patriótico frente a los pasados atentados del 11 de septiembre y también como una manera de poner a sus rivales frente a las cuerdas.

Eso sí, Ford no puede perder la rueda de ese "American rolling" y ha decidido ampliar la oferta hasta el 20 de noviembre. Con esta campaña (36 meses sin pago de intereses en la mayoría de sus automóviles, todo terreno, monovolúmenes y camionetas, con la excepción de los modelos Escape y Thunderbird), la compañía pierde cerca de 2.000 dólares por vehículo (más de 367.000 pesetas).