Italia no quiere todo terrenos

El gobierno de Italia ha declarado la guerra a los todo terreno. Los considera grandes devoradores de combustible y responsables de una gran parte de la contaminación urbana. Por este motivo, en 2005 implantará un nuevo impuesto para los 4x4.

Las marcas de lujo, objetivo de los nuevos ricos
Las marcas de lujo, objetivo de los nuevos ricos

El ejecutivo que preside Silvio Berlusconi, con el consenso de todas las fuerzas políticas italianas, ha decidido cargar a los todo terreno con la mayor parte de la culpa por los altos niveles de polución que sufren las ciudades italiana. Los coches 4x4 son acusados de gastar demasiado combustible y de emitir más contaminación que los turismos. Según las autoridades italianas, es necesario frenar esta “moda".

Y, de momento, se les ha ocurrido frenarla a golpe de impuesto. En 2005 se introducirá una nueva tasa en la fiscalidad italiana que gravará las compras de coches altamente contaminantes, especialmente los todo terreno. “Queremos desincentivar la compra de los coches que consumen más combustible, especialmente en las ciudades", explica Roberto Tortoli, subsecretario de Medio Ambiente.

Además de los 4x4, los grandes deportivos puramente italianos, como los Ferrari, Lamborghini y Maserati, también están en “peligro" de ser gravados. Parece que alguna gran berlina de lujo correrá la misma suerte. La idea, como se ve, es atacar a los grandes consumidores de combustible y, por tanto, grandes generadores de contaminación. Por ahora no se sabe la cuantía del impuesto, ni tampoco la lista definitiva de coches que se verán afectados. Sí se sabe, por ejemplo, que el nuevo Panda 4x4 se escapará de la tasa ecológica gracias a su poco peso.Como era de esperar, la industria automovilística ha cerrado filas contra la idea. Especialmente agresivos han sido los fabricantes de todo terrenos, que consideran la medida una “campaña demagógica contra un problema inexistente". Recuerdan que los 4x4 sólo aportan el cinco por ciento de las ventas totales en Italia y que, además, no son más que el 0,5 por ciento del parque móvil de aquel país.Creen los responsables de los 4x4 que los monovolúmenes también consumen mucho, lo mismo que los grandes deportivos y, sobre todo, los ciclomotores antiguos, que contaminan muchísimo.

Salvatore Pistola, presidente de Land Rover Italia y de la patronal italiana de importadores de vehículos, recuerda que Francia baraja una idea similar: “En Francia quieren limitar los todo terreno y resulta que no los fabrican. En Italia, qué casualidad, tampoco". Esta acusación encubierta de Pistola señala claramente a una supuesta confabulación de los gobiernos de Francia e Italia con sus industrias, especializadas en los turismos, para hacer frente a la competencia de alemanes, estadounidenses y japoneses, que sí fabrican poderosos 4x4.
Los fabricantes alemanes esgrimieron el mismo argumento hace unos meses, cuando los franceses empezaron a hablar de un impuesto de este tipo.

Rematando su argumento, Pistola considera que no es verdad que los 4x4 consuman tanto como dicen, pues, en su opinión, los nuevos todo terreno van dotados de motores de última generación tan poco contaminantes y ahorradores como los de los turismos. Por su parte, el gobierno defiende su idea sin fisuras. El ministro de Medio Ambiente, Matteoli, cree que la propuesta ha sido bien acogida por los ciudadanos. Considera que “la conciencia ambiental ha aumentado netamente en estos últimos tiempos. Ahora los ciudadanos quieren soluciones [a la contaminación] y no podíamos dudar a la hora de responder a estas exigencias".Además, Matteoli, en una entrevista publicada hoy por Kataweb Motori, explica que es necesario renovar cuanto antes el parque móvil de Italia, pero reconoce que, para las familias más pobres, es muy difícil cambiar de coche. Por esta razón propone que el dinero recaudado con el nuevo impuesto se destine a ayudar a los consumidores a comprar vehículos nuevos que contaminen menos.

Alineados con el gobierno están los ecologistas, que han aplaudido la idea y se han apresurado a tachar a los todo terreno de coches inseguros, apuntando que, en caso de choque lateral, el 4x4 causa 30 veces más muertes que el turismo normal. Además, aseguran que consumen más del doble de un utilitario y emiten un tercio más de contaminación. “Nadie necesita un todo terreno para ir a la oficina o para hacer la compra", señala un dirigente verde italiano. En esta particular cruzada contra los todo terreno, Roma lleva ya la delantera. Acaba de instaurar una tasa de 1.000 euros anuales a todos los 4x4 que quieran circular por su caótico, contaminado y valioso centro urbano.
El Ayuntamiento romano cobra 316 euros a los coches en concepto de impuesto de circulación, pero, desde ahora, los todo terreno tendrán que hacer frente a una tasa que triplica la normal.

Además, quien no haya pagado no podrá entrar de ninguna manera a la llamada Zona de Transporte Limitado, el mero centro de la capital. Esto quiere decir que ningún viajero o turista deber acercarse a esa zona limitada en un 4x4. Pero hay más: el consistorio podría aplicar un peaje para todos los coches de gran formato (incluyendo los 4x4) que quieran entrar al centro, independientemente de que paguen o no el recargo ecológico en su impuesto de circulación. Esta medida, en principio, excluiría a los coches familiares. La idea es calcada a la que ya se aplica en Londres.

Florencia, otra ciudad con grandes problemas de contaminación, no se queda atrás. Sus responsables estudian la fórmula de paralizar los todo terreno uno o dos días por semana. Este método se copia de México D.F., donde los coches sólo pueden circular en los días que les toque. En los últimos meses arrecian las medidas de choque contra el transporte privado. Este fenómeno, creciente desde hace años, se ha acelerado desde que el Protocolo de Kioto de reducción de la contaminación apremia a los gobiernos.

En España, el ministerio de Medio Ambiente ha sopesado la posibilidad de reducir los límites de velocidad para, con ellos, aminorar la contaminación y el gasto de carburante. La idea fue muy criticada, porque no tenía en cuenta que, a juicio de los expertos, es mejor invertir en una correcta modernización del parque móvil, bastante anticuado en nuestro país. En este sentido, un mayor control por parte de las ITV también contribuiría a reducir el número de coches muy contaminantes que circula por nuestras carreteras.
De momento, la idea se ha quedado parada, pero, tal y como están las cosas en Europa, no debería sorprender a nadie que pronto sea retomada.

¿Servirá para algo esta medida? ¿No serían más efectivas actuaciones en otros campos? ¿Se ignoran los intereses de los conductores?
Participa en nuestros foros: tú tienes la última palabra.
Los mejores vídeos