Guiados, no maniatados

Controles de crucero, limitadores, avisadores... La terminología de este tipo de dispositivos es amplia y muchos no saben en qué consiste cada sistema. Lo único claro es que todos quieren poner coto a la velocidad.

Guiados, no maniatados
Guiados, no maniatados

Hace apenas un mes, un conductor francés denunciaba que el control de velocidad de crucero de su coche, un Renault Vel Satis, había fallado y, como consecuencia, no pudo evitar circular a 200 km/h por las carreteras galas. Aun sin saber si realmente sucedió así, pues los ingenieros de la automovilística del rombo señalan que se trata de una patraña del conductor para evitar pagar una teórica multa impuesta por un radar, este caso ha reabierto la polémica sobre la conveniencia o no de este tipo de dispositivos y si han de ser obligatorios en los coches nuevos.La velocidad es un tema espinoso. Para algunos, es la principal culpable de la alta siniestralidad que se da en los países industrializados. Para otros, sin embargo, se está criminalizando en exceso y defienden que tan peligroso es un coche que va excesivamente rápido como uno que va demasiado lento. Además, también denuncian como causas de la siniestralidad el mal estado de las carreteras o la deficiente formación de los conductores.Paralelamente a este debate sobre la velocidad, ha surgido otro relacionado con los diversos elementos que sirven para controlar la rapidez con la que se mueven nuestros automóviles; son los llamados limitadores de velocidad. No obstante, antes de lanzar cualquier opinión a favor o en contra de la implantación de estos sistemas, tenemos que conocer de qué estamos hablando, sabiendo qué limitadores dejan vía libre a que el conductor decida la velocidad de su coche y cuáles "imponen" una cifra máxima.Los dispositivos más básicos son los llamados reguladores de velocidad, que, simplemente, alertan al conductor, mediante un pitido o una señal luminosa, de que sobrepasa una velocidad máxima que, con anterioridad, ha sido especificada por él mismo. En este caso, toda la responsabilidad recae en el ser humano, pues fija un crucero que no quiere superar y, una vez rebasado y avisado por el mecanismo, es libre de seguir circulando a esa o a superiores velocidades o, por el contrario, reducir la marcha. Este elemento está presente, entre otros, en el Citroën C3 o en el Saab 9-3. Algo diferentes son los llamados controles de crucero. Éstos se encargan de mantener al vehículo en una velocidad constante, seleccionada por el propio conductor. Una vez elegida, éste no ha de preocuparse de pisar el acelerador (la velocidad se mantiene constantemente), pudiendo desactivar esta función con una ligera pulsación sobre el pedal de freno. En ese momento, el sistema deja de funcionar y, por así decirlo, es de nuevo el conductor el que se encarga, a través de los pedales, de controlar la velocidad del coche. Dependiendo del tipo de dispositivo, si pisamos el acelerador con el sistema funcionando, pueden ocurrir dos cosas: que se desactive o que el coche vuelva a la velocidad fijada con el control de crucero cuando dejemos de accionar el pedal. Sea cual sea el control de crucero elegido, aunque la máquina es la que más trabajo realiza, se le otorga al factor humano la responsabilidad final.

Modelo
Control de crucero
Precio de la opción
Otros sistemas
Audi A3
De serie en algunas versiones; opcional en otras.
Unos 320 euros.
Audi A6
Opcional en toda la gama.
Alrededor de 300 euros.
BMW Serie 7
De serie.
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Citroën C3
En algunas versiones está presente de serie; en otras, no está presente ni siquiera como opción.
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Avisador acústico de velocidad máxima de serie.
Citroën C4
De serie.
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Incluye limitador voluntario de velocidad, que se desactiva cuando se pisa a fondo.
Ford Focus
De serie en algunos acabados: opcional en otros .
300 euros.
Jaguar S-Type
De serie.
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Kia Cerato
No disponible.
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Lancia Thesis
De serie.
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Land Rover Range Rover
De serie.
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Mazda 6
De serie.
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Mercedes Clase A
Opcional.
Unos 350 euros.
Mercedes Clase E
De serie.
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Límite voluntario de velocidad.
Nissan Primera
De serie.
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En algunas versiones es de serie el control de crucero y, en otras, el control inteligente de velocidad por radar.
Opel Astra
Opcional.
Unos 330 euros.
Peugeot 206
No disponible.
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Peugeot 307
Opcional en algunas versione; en otras no se ofrece.
Unos 320 euros.
Renault Mégane
De serie en algunas versiones; opcional en otras.
300 euros.
Renault Clio
Opcional en la mayoría de las versiones; en el resto, no se ofrece.
150 euros.
Seat Ibiza
Opcional en toda la gama.
150 euros.
Saab 9-3
Incluido, junto al avisador acústico de velocidad máxima ,con el ordenador de viaje.
610 euros.
Toyota Corolla
No disponible.
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Toyota Prius
De serie.
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Volvo S60
De serie en algunas versiones; opcional en otras.
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Más avanzado, tecnológicamente hablando, es el control inteligente de velocidad, un sistema de ayuda al conductor que permite, a través de sensores tipo radar, calcular y mantener las distancias de seguridad con respecto a otros vehículos. Este dispositivo, que analiza continuamente, y en tiempo real, los parámetros de la marcha del vehículo, sólo está presente como opción y casi siempre asociado a los automóviles más prestigiosos, como BMW o Mercedes. Como en el anterior caso, el factor humano es determinante, pues el conductor, en último caso, decide si respetar el límite impuesto por él mismo; eso sí, también hay que tener en cuenta que sobre la tecnología recae algo más de responsabilidad.Un estudio realizado por el Real Automóvil Club de España (RACE) sobre tres de estos controles inteligentes de velocidad concluyó que estos sistemas suponen un importante avance sobre los dispositivos tradicionales, que no son capaces de ajustar la marcha para mantener la distancia de seguridad deseada. Los califica de "cómodos", pues facilitan la tarea al conductor, pero no los considera como un elemento de seguridad, sino simplemente de ayuda; al mismo tiempo, advierte de que el conductor puede perder la atención sobre la conducción. Así ocurre con las frenadas de emergencia, donde el sistema podría no reaccionar con las suficientes garantías y el propio usuario tendría que frenar de manera inmediata. El RACE ha ofrecido una serie de consejos que hemos de seguir cuando nos decidamos a usar controles de crucero o de velocidad inteligentes. Lo primero que nos recomienda este club automovilista es leer detenidamente el manual de utilización del sistema, prestando especial atención a las advertencias y avisos, para que nos quede muy claro cómo funciona. No deberemos perder la atención sobre el coche y la carretera a pesar de que el sistema esté funcionando. Hay que estar preparado para actuar sobre los mandos del coche en cualquier momento. Cuando nos encontremos con niebla, esté lloviendo intensamente o circulemos sobre superficies deslizantes, hay que evitar usar cualquier tipo de control de velocidad, pues pueden perder gran parte de su eficacia.Hay que prestar especial atención a los vehículos de dos ruedas (motos, ciclomotores y bicicletas) que son más difíciles de detectar por los sensores de los coches y por nosotros mismos.