General Motors acelera el lanzamiento de su nueva gama media

Un día más tarde de que saltara a la luz pública que el gigante de la automoción General Motors se está planteando la continuidad de la red comercial de Daewoo en los Estados Unidos, la compañía basada en Detroit asegura que está acelerando el lanzamiento de su nueva generación de vehículos de gama media.

General Motors acelera el lanzamiento de su nueva gama media
General Motors acelera el lanzamiento de su nueva gama media

El movimiento ha sido explicado por miembros de la compañía como un modo de recuperar frescura en este segmento del mercado, en donde General Motors está presente con una línea de productos un tanto obsoleta. De este modo, el fabricante podría competir en igualdad de condiciones con constructores surcoreanos y con su principal rival, Ford Motor.
"Los coreanos han venido y se han hecho con una buena cuota de mercado mediante bajos precios y, obviamente, productos baratos que han demostrado ser atractivos para el consumidor", ha comentado el presidente de General Motors, Richard Wagoner Jr.
En estos momentos, Hyundai, Kia y Daewoo comparten un 3,6 por ciento de las ventas totales en el mercado americano (la mayor parte obtenido en el nicho de las berlinas baratas), comparado con el 2,6 por ciento cosechado durante 2000 y el inferior al 1 por ciento de 1995.
A pesar de que esta estrategia retrasará posibles beneficios procedentes del sector del todo terreno y del monovolumen, evitará o disminuirá los efectos de la penetración de Hyundai y Kia en este país.
Estas dos razones (ventas y competencia) también han sido las que han llevado a Wagoner a comentar la posibilidad de continuidad comercial de la marca Daewoo en los Estados Unidos, una vez que culmine el casi seguro proceso de compra por parte del primer fabricante mundial.

Pérdida en cada venta
En los últimos tiempos, General Motors había iniciado una lenta recuperación en este segmento con sus modelos Chevrolet Cavalier, Metro y Prizm, Pontiac Sunfire y la Serie S de Saturn, aunque a costes muy elevados: se había visto obligado a rebajar el precio de partida de alguno de estos vehículos en más de 2.000 dólares (algo menos de las 400.000 pesetas). El resultado fue la pérdida de dinero en cada coche de tamaño medio que vendió el pasado año.
"Sí, es cierto que hemos recuperado algo de cuota de mercado, pero el precio que hemos pagado ha sido muy caro", asegura Richard Wagoner Jr.

Decisión retrasada
Después de los fracasos de sus diseños de vehículos de tamaño medio en los test de consumidor, General Motors decidió, en 1999, trasladar el desarrollo y fabricación de los mismos a su división europea. El proyecto, conocido bajo el nombre clave Delta, ha retrasado la llegada de los nuevos modelos de algunas marcas de la compañía, como Chevrolet o Pontiac, hasta 2004 ó 2005.
Por ello, la pretensión de los responsables de la firma es recuperar el tiempo perdido y adelantar el lanzamiento de algunos productos en, al menos, un par de años. De este modo, a la nueva generación de Opel Astra y Saturn S-Series, vehículos destinados a Europa y Estados Unidos, respectivamente, nacidos de la misma plataforma Delta, que aparecerán en 2003, se le une ahora la aparición de la versión Chevrolet de un automóvil similar para ese mismo año.
El reemplazo para el Pontiac Sunfire, salido de otra plataforma, está siendo estudiado en estos momentos para ver la viabilidad de su adelanto.

Parte de los sindicatos aceptarían la venta de Daewoo
En otro punto del globo, Seúl, pero con los mismos protagonistas, General Motors y Daewoo, los representantes de los trabajadores de esta última compañía han señalado que estarían dispuestos a discutir un plan de venta de la misma al fabricante estadounidense.
Así lo declaró ayer el presidente del sindicato, Kim Il-Seob. "La unión adoptará una actitud flexible sobre un plan de adquisición de Daewoo Motor por General Motors".
Seob propuso una reunión entre los principales representantes laborales, prevista para hoy, en la que se tomará contacto con esta opción, sin entrar a debatirla con detenimiento.

Sin embargo, la facción más dura de los sindicalistas se niega a aceptar la operación comercial, sobre todo si, como parece, no se incluye la factoría de Pupyong, emblema de la firma coreana, en la transacción. Las primeras protestas del "sector duro" de los empleados han dado como resultado violentos choques con las fuerzas del orden público, los peores en los últimos años.
La divergencia de posiciones se ha polarizado, por tanto, en dos grupos, radicales y moderados, y ha provocado un cada vez mayor alejamiento entre ambos. Los que abogan por la venta ya han culpado a los partidarios de la continuidad de la empresa bajo pabellón coreano de detener las conversaciones y de empeorar la situación.

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