Ford quiere sacar a Mazda de la crisis

El pasado ejercicio fiscal se cerró para Mazda con unas pérdidas de 230.000 millones de pesetas. Ahora, Ford, empresa propietaria de Mazda, quiere acelerar el proceso de reestructuración de la compañía para sacarla de su ya larga crisis.

Dos factores han golpeado seriamente a Mazda en los últimos meses: por un lado, la fuerte reducción de ventas en Japón, que contrajo la facturación de la marca hasta los tres billones de pesetas, por debajo de lo esperado; por otro, la necesidad de repercutir mucho antes de lo esperado un multimillonario plan de indemnizaciones por despidos.
Superados estos batacazos, la compañía trata ahora de enderezar su rumbo. Para lograrlo, han puesto todas sus esperanzas en el denominado Plan Milenio, un programa que tiene muchos parecidos con el triunfal "Revival Plan" de su compatriota Nissan.
El Milenio pasa por reducir la plantilla gracias a un plan de pensiones que, antes de 2003, reducirá en un 10 por ciento la fuerza laboral de 23.000 personas. A él se acogerán 1.800 operarios de base y unos 400 empleados administrativos y técnicos. También piensa cerrar una de sus tres fábricas en Japón y reestructurar y concentrar las cadenas de montaje.

Mazda, que acaba de confiar la producción de un nuevo modelo utilitario a la factoría de Almussafes, en Valencia, tiene un importante problema de producción: construye pocos coches y lo hace a precios altos. Con 780.000 unidades ensambladas, hace falta una importante estrategia de reducción de costes para que el trabajo sea rentable. Según los analistas, si las divisiones europeas logran incrementar en 75.000 coches el rendimiento de las factorías, estarán en el buen camino.
Este afianzamiento en Europa tiene una explicación: el 66 por ciento de las ventas de la casa se producen fuera de Japón. Es el constructor nipón que más porcentaje de su producción exporta. Esto obliga a producir cerca de los consumidores y, sobre todo, a fabricar coches acordes con los gustos de éstos.

Dentro de este plan de reestructuración hay otros puntos importantes, como el cierre o reabsorción de muchas empresas subsidiarias, algo como lo que ha sucedido en España con la disolución de la sociedad que unía a Mazda con su importador español y la constitución de una nueva empresa distribuidora con capital completamente japonés.
Esta técnica dejará el número de empresas filiales en 83, muy por debajo de las 117 que tiene ahora y de las 166 que llegó a tener.

Lógicamente, ninguna reestructuración está completa sin nuevos modelos que relancen la imagen de la marca. Al ya remozado MX-5 se sumarán otros, como el pequeño utilitario de Almussafes, algún que otro nuevo familiar y el deportivo RX-8.
Si es por cuestiones de imagen, la compañía pronto remontará el vuelo. A la idea de cierto exclusivisimo de su nombre se suma también un continuo desarrollo de nuevas tecnologías. Fieles a los motores rotativos, también trabajan en la implantación de técnicas muy ecológicas, como la propulsión por célula de combustible.