Ford no volverá a contratar consultores externos

Ford afronta la peor crisis económica de la década. El dinero se les va a espuertas y, para evitar la sangría, cualquier recorte es bueno. Eso sí, según su presidente, William Clay Ford, la marca del óvalo se las vale solita para acabar con los números rojos y, a partir de ahora, no contará con consultores externos.

Ford no volverá a contratar consultores externos
Ford no volverá a contratar consultores externos

El presidente de Ford (en la imagen) tiene las cosas claras: la compañía tiene que soportar un "verdadero ejército" de personal que no tiene vinculación laboral directa con la compañía y que no resulta precisamente económico.

La mayoría de estos trabajadores configuraban la cohorte de Nasser, el antiguo presidente de Ford. "El cuchillo", como era apodado este directivo, se fue, pero su red de asesores sobrevivió. Ahora, estos ejecutivos tienen los días contados, como Noel Tichy, profesor de la Universidad de Michigan, que, además de su altísimo salario, recibía una suma no revelada por cada miembro que él formaba para la central de Ford en Dearborn.

William Clay Ford ha asegurado que la compañía quedará "libre de consejeros externos" y ellos mismos acabarán con los números rojos. La situación no es fácil: durante el año pasado, han perdido 5.450 millones de dólares (6.162 millones de euros, casi un billón de pesetas) y han anunciado la eliminación de 21.500 puestos de trabajo en América del Norte y el cierre de cinco plantas, cifra que podría aumentar. Así, cualquier gesto por pequeño que sea cobra una especial relevancia.

Ahorrar: toda una filosofía
En Ford parece que ahorrar se ha convertido en toda una filosofía de vida. Su propio presidente, que por algo es biznieto del fundador, ha renunciado a su sueldo hasta que la situación mejore. Además, ha mandado una carta a sus ejecutivos para que se sumen al recorte de "gastos exagerados".

Hasta ahora, dichos ejecutivos habían protagonizado una serie de excesos ilógicos en una época de vacas flacas, como pedir botellas de vino de 1.000 dólares (1.151,15 euros; 191.535 pesetas) durante comidas de trabajo. Según el periódico "Detroit Free Press", estos lujosos almuerzos han terminado, ya que se ha reemplazado el salmón o el filete "mignon" por simples bocadillos.

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