Fiat niega que vaya a vender ya su división automovilística

Fiat Auto no se vende... de momento. Así lo explicó ayer Paolo Fresco, el hombre sobre el que ha recaído el control de la endeudada compañía italiana. Acorralado por los acreedores, Fresco sale al paso de los rumores que aseguran que Fiat se deshará cuanto antes de su ruinosa división automotriz. Por el momento, el directivo dice que sólo le interesa devolver la rentabilidad a la empresa.

Fiat niega que vaya a vender ya su división automovilística
Fiat niega que vaya a vender ya su división automovilística

"No hay ninguna decisión tomada y no vamos a tomarla hoy". Así de contundente se mostró ayer Paolo Fresco cuando se le preguntó si era cierto que Fiat pensaba deshacerse ya de su rama de automoción a favor de General Motors, que ya posee un 20 por ciento de dicha división. Como es sabido, la firma de Turín dispone de una "put option" para obligar a GM a comprar el 80 por ciento de capital restante antes de finales de 2004. Si hacemos caso a las palabras de Fresco, la prioridad ahora es hacer rentable a la compañía, no venderla.

El presidente y consejero delegado de Fiat también quiso aplacar los comentarios sobre el fichaje de un nuevo directivo para ocupar el puesto de consejero delegado. "Si ocupo yo ese cargo es porque no hay nadie más para hacerlo", comentó Fresco. Sin embargo, la prensa italiana se regala con quinielas sobre el sustituto final del dimitido Paolo Cantarella. Se dice que el actual consejero de los holdings IFI e IFIL, Gabriele Galateri, es el mejor situado para tomar las riendas de la compañía. Su candidatura se baraja porque las empresas que maneja son también propiedad de la familia Agnelli, dueña y señora de Fiat, y porque es un hombre acostumbrado a gestionar empresas con problemas económicos.

Dinero fresco
En los próximos días deberá reunirse la junta de accionistas de Fiat, una reunión aplazada por la inminente venta del 14 por ciento del capital de Italenergia que obraba en poder de Fiat. Con esta venta, blindada con una cláusula de futura recompra, el grupo turinés ingresará 500 millones de euros, unos 83.000 millones de pesetas, que servirán para empezar a pagar su formidable deuda de 6.600 millones de euros.

Los responsables de la firma se han comprometido con los bancos acreedores a reducir su deuda hasta los 2.000 millones de euros a lo largo de este año. El objetivo final es que Fiat recupere la rentabilidad en 2004, justo cuando finaliza el plazo para obligar a General Motors a comprar la división automovilística. Obvio es decir que, en esas condiciones, el precio sería mucho más alto que el que se puede lograr hoy.

Ahora queda por ver si Fiat logra sostener la sección automotriz hasta 2004 o si, como dicen los especuladores, la vende antes de ese plazo y se libera de su terrible lastre: se lleva un 80 por ciento de las pérdidas del conglomerado industrial.