Enfrentamiento laboral en Volkswagen Navarra

La nueva generación del Volkswagen Polo viene con problemas “debajo del brazo". El Comité de empresa y la dirección de Volkswagen Navarra están enfrentados por una treintena de puestos de trabajo.

La factoría necesita cubrir treinta vacantes de trabajo especializado (mano de obra cualificada) para atender el ensamblaje del nuevo coche y han echado mano de una treintena de empleados en excedencia.

Esta decisión no ha gustado nada a los sindicatos, que reclaman un descenso en la producción diaria de la planta para que dicho excedente ocupe los puestos vacantes de personal cualificado. Al comité de empresa no le parece justo que se recurra a personal exterior (en excedencia) teniendo mano de obra cualificada entre la plantilla que trabaja de ordinario en las instalaciones. Además, según denuncia el comité de empresa, se está realizando, paralelamente a este llamamiento de excedentes, una reducción de salario y de jornada de los trabajadores fijos. Como parece que ambas partes no llegan a un acuerdo, los sindicatos ya han organizado unos paros parciales de dos horas en cada turno para el próximo jueves, 24 de febrero. Pero el problema va más allá. Los sindicatos denuncian que los beneficios de Volkswagen Navarra se incrementaron durante el pasado año en 6,6 millones de euros, respecto a los datos de 2003 y piden explicaciones de por qué entonces se están produciendo las reducciones de jornada y de salario. A esta cuestión ha respondido la dirección de la planta argumentando que se han producido beneficios gracias al ahorro de gastos corrientes –energía y transporte- y a las amortizaciones, que han supuesto ahorros de casi 5,3 millones de euros.

Dos de los sindicatos mayoritarios de esta factoría, CC.OO. y UGT, han pedido a la dirección de la empresa que valore el enorme esfuerzo que está haciendo la plantilla y que “reflexione sobre determinadas decisiones que están tomando y se centre en la negociación del convenio colectivo".

Seriedad y rigor es lo que piden los representantes de los trabajadores, “pero sin abusar, porque si se continua en esta dinámica, las respuestas podrían ser mayores", han declarado.

Y otra empresa del grupo Audi-Volkswagen en nuestro país, Seat Martorell, pasa por dificultades con sus sindicatos. A pesar de que hace unos meses ambas partes se felicitaban mutuamente por haber alcanzado un acuerdo en el convenio colectivo (que presisamente mañana firmarán), ahora sindicatos y dirección vuelven a discutir.

En esta ocasión, los sindicatos reclaman a Seat que haga una política comercial mucho más agresiva porque, según sus datos, la producción de la planta ha descendido en unos 100.000 vehículos en los últimos cinco años.

Seat se defiende. La actividad productiva de esta y del resto de instalaciones de fabricación se orienta a la nueva estrategia de la marca: vender menos automóviles, pero más rentables: Altea y Toledo (en la imagen que acompaña a esta información), por ejemplo.