El Vel Satis “loco” no tenían fallos

Muchos usuarios recordarán el caso de un conductor francés al que se le “volvió loco" su Renault Vel Satis y le “obligó" a correr a toda velocidad por una autopista sin permitirle parar. Pues bien, tras mucha polémica, unos expertos independientes han dictaminado que el limitador de velocidad de aquel coche no presentaba fallos técnico.

Al principio, todos pensamos que era broma: un conductor francés era sorprendido a más de 200 km/h en la autopista y, lejos de detenerse, llamó por teléfono a la policía para explicar que no podía detener su Vel Satis: el control de velocidad de crucero se había encasquillado y le impedía frenar. La policía despejó media provincia y, al final, el coche enloquecido se detuvo solo.
Renault, fabricante del coche, no se creyó nunca la historia y reclamó un peritaje judicial. Sin embargo, la opinión pública sí se la creyó. Tanto es así que no fue el único caso de “coche poseído": en las primeros tres meses de este año se produjeron nuevos casos, uno de ellos, con una víctima mortal. El conductor que ocasionó el accidente está acusado de homicidio involuntario y asegura que tampoco pudo parar el coche. Pero ahora, por fin, llega el dictamen de los peritos y no puede ser mejor para Renault: el limitador de velocidad del Vel Satis “loco" no falló. Los técnicos encargados por el Gran Tribunal de Bourges (Cher) de analizar el coche han llegado a la conclusión de que, según sus datos, el vehículo no presenta ninguna anomalía que haga pensar en un fallo técnico como explicación de los hechos. Aseguran también que la unidad no fue modificada después del incidente y que, por tanto, no hay fraude en las pruebas.En su opinión, la única causa para explicar el “alocado" comportamiento del coche es el “desconocimiento por parte del conductor del funcionamiento de los mandos del control de velocidad".Este dictamen da aire a Renault, que todavía tiene abiertos tres juicios por casos parecidos en los que se vieron envueltos un Clio, un Scénic y un Espace. Además, la decisión técnica espanta los nubarrones que se cernían sobre la calidad de una marca que tiene la seguridad por bandera.
De hecho, Renault no se había quedado con los brazos cruzados, sino que había puesto en marcha una campaña de expansión y promoción de los limitadores de velocidad en sus coches