El taxi madrileño, en lucha por el nuevo reglamento

El nuevo reglamento del taxi madrileño está provocando luchas intestinas dentro del sector. Las asociaciones contrarias al nuevo texto han amenazado ya con protestas “jamás vistas" si se aprueban los dos puntos más polémicos de la nueva normativa.

Hay dos artículos en el nuevo reglamento que han provocado una escisión en el sector del taxi. Se trata del que admite la no obligatoriedad de dedicación en exclusiva al oficio del titular de la licencia y del conductor del vehículo y también del artículo que otorga la posibilidad de poseer hasta seis licencias por persona. Los críticos hacia el nuevo texto, entre los que se encuentran UGT, Uniatramc, Asalariados de CC.OO., Federación Profesional del Taxi y Autónomos Unidos de la Gremial, con el apoyo de los representantes regionales de PSOE e IU, señalan que estos dos puntos van contra la masa autónoma de la profesión y a favor de la creación de flotas. Por ello, han amenazado al Ejecutivo que preside Esperanza Aguirre con que se movilizarán de una forma “jamas conocida y vista en la región" si aprueba finalmente la normativa. Estas mismas asociaciones, no obstante, sí están de acuerdo con el resto del articulado del borrador, que incorpora reivindicaciones históricas del taxi, como son la regularización de la excedencia y de los horarios, la actualización del régimen sancionador y la suspensión temporal de licencias. Por otro lado, con el objetivo de fomentar el uso del metro en Madrid, el Ayuntamiento y la Comunidad han lanzado una impactante campaña de publicidad. Varios aparcamientos de la capital lucen en sus entradas un espejo con rejas dibujadas, lo que hace que los conductores que entran y se miran se sientan como en el interior de una cárcel. El lema es el siguiente: “No te sientas prisionero del coche, muévete en Metro". Al mismo tiempo, la Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Madrid ha autorizado a la empresa municipal Madrid Calle 3, encargada de la reforma de la M-30 y posteriormente de su mantenimiento, la formalización de operaciones de endeudamiento a largo plazo por un importe máximo de 2.500 millones de euros. A este respecto, el alcalde madrileño, Alberto Ruiz-Gallardón, ha indicado que el recurso del endeudamiento es “una muy buena solución" para una Administración que, por un lado, tiene capacidad financiera suficiente y, por otro, no quiere subir los impuestos.