El tamaño sí importa

La eterna cuestión acerca de si el tamaño importa o no toma especial relevancia en el caso de los microcoches -esos cuadricilos que miden menos de tres metros, que equipan motores de 50 centímetros cúbicos y para los que no hace falta tener permiso de conducir-. Entérate de por qué: sus ventajas de tamaño y comodidad frente a sus inconvenientes de precio y seguridad.

El tamaño sí importa
El tamaño sí importa

Una conversación, basada en hechos reales, en cualquier lugar de Madrid hace algunas semanas…Una: Necesito un coche, pero no pienso sacarme el carné de conducir.
Otro: Cómprate un ciclomotor.
Una: Ni hablar, me dan miedo las dos ruedas; necesito llevar a mis nietos al colegio e ir a hacer la compra, necesito maletero. ¡Una solución quiero!
Otro más: Hazte con un microcoche.

Así empezó la historia de Juli (en la imagen de un poco más abajo), una madrileña de 52 años, que acaba de enterarse de que va a ser abuela. Hasta ahora, los coches no le habían interesado lo más mínimo, pero sus necesidades le hacen cambiar de parecer: quiere recoger a sus nietos en el colegio y necesita un coche para que los “peques" vayan protegidos. Pero igual de claras están sus exigencias: no piensa pasar por la autoescuela, ni por el “trauma" que supone sacarse el permiso de conducir. Una de las soluciones a su dilema es un microcoche. Para conducir este tipo de vehículo, sólo hace falta tener una licencia de ciclomotor -irá, aunque no quiera, a la autoescuela para obtenerla-, pero no se someterá a un estresante examen de conducir. En contra de lo que muchos pensábamos, quienes compran un microcoche no tienen miedo al tráfico del día a día en la ciudad, ni siquiera a conducir por los mismos carriles en los que autobuses de 12 metros o camiones de más de 3,5 toneladas campan a sus anchas. Sus turbaciones son menos predecibles: no quieren pasar por la Jefatura de Tráfico y por sus “terribles" exámenes, asegura. En la mayoría de los casos, los clientes de los concesionarios de microcoches son mujeres de más de 40 años, nos explica Isabel López, de departamento Comercial de Onlecar, una empresa dedicada a la venta de este tipo de vehículos. Cuando estas féminas eran jóvenes, no se “estilaba" eso de que una mujer condujera y por eso no se sacaron el permiso de conducir. Y ahora se ven demasiado mayores para intentarlo. Además, analizando sus necesidades de movilidad –trayectos cortos, conocidos y urbanos-, no encuentran justificación para hacerse con un vehículo más grande. Sin embargo, el perfil del comprador está cambiado. Los más jóvenes, chicos sobre todo, han desechado la idea de que “son coches para minusválidos" y piensan que cada vez “mola más" llevar uno. Los padres, por su parte, –con alto poder adquisitivo- se inclinan por comprar uno de estos cuadricilos a sus vástagos, antes de que anden con “ciclomotores de ésos, por ahí". Además, como se pueden conducir desde los 14 años, resulta un “medio de independencia importante" para las chicas de estas edades, nos precisan en Onlecar. Curiosamente, según nos cuenta Isabel López, una vez que las jóvenes alcanzan la mayoría de edad, se sacan el permiso de conducir y “abandonan" los microcoches; los chicos, por el contrario, optan –casi siempre- por seguir con este medio de transporte. Pero los microcoches no acaban de llegar a la ciudad. En las grandes urbes se están incorporando muy poco a poco: en Barcelona llevan más tiempo que en Madrid, por ejemplo. Sin embargo, el hábitat en el que primero de “reprodujeron" estos pequeños seres fueron las zonas costeras y rurales. Primero, se crea la necesidad (pequeños desplazamientos por carreteras secundarias) y, después, llega la solución: los microcoches. En las grandes ciudades como Madrid hay necesidades suplementarias. Aparte de las que ya hemos comentado, encontramos algunas no menos importantes como razones de aparcamiento –no sólo porque son pequeños y se estacionan mejor, sino porque no necesitan tique de la hora en zonas de estacionamiento vigilado- y porque pagan menos impuestos al disponer de menos caballos fiscales. Sin embargo, todas las ventajas difícilmente las podemos colocar en un lado de la balanza buscando el equilibrio cuando sabemos que en el otro plato está el precio: unos 12.000 euros para los nuevos y casi la mitad para los de segunda mano. ¿Merece la pena desembolsar ese dinero? A Juli, nuestra protagonista, le ha compensado. Con su nuevo coche, quiere llevar a sus futuros nietos a pasear y eso no le compensa, le “recompensa", explica. Juli ha comprado un microcoche de segunda mano –estuvimos conversando con ella en la entrega del mismo- y le ha costado 6.000 euros. Nunca ha cogido un vehículo, no sabe conducir –manejar los mandos-, ni circular –eso nos preocupa más-. Reconoce que apenas ha prestado atención a la conducción a pesar de que ha viajado con su hija en bastantes ocasiones. En el concesionario, le explican cómo funciona el coche, pero asegura que no será ella quien lo saque del local, ya que, para eso, le ha pedido a su hija Noelia que le acompañe. Noelia sí tiene permiso de conducir, pero entiende perfectamente la decisión de su madre: “Con el coche será más independiente, a pesar de que le salga caro", explica. Asistimos a la rápida clase en el concesionario: “Aquí las luces; esto es el contacto; para arrancar, pise el freno; la caja de cambios automática hacia delante y hacia atrás; éste es el depósito de combustible, el maletero se abre desde aquí, la radio se acciona allá" y ¡hala! Andando. Nos quedan preguntas en el tintero: ¿Se puede aprender el manejo de un coche con una “clase rápida" en el concesionario? ¿Es suficiente una licencia de conducción para enfrentarse al tráfico urbano diario? ¿Son seguros estos coches en caso de accidente? ¿Compensa ahorrarse las tasas de Tráfico y los honorarios de la autoescuela y circular sin saber? Todos los “contras" explicados de este tipo de vehículos, si sigues leyéndonos. El Real Automóvil Club de España (RACE) ha alcanzado una cuerdo con el fabricante de microcoches Aixam para que los conductores de dichos vehículos reciban atenciones gratuitas en ciudad del club automovilsta.

Los servicios que ofrece el RACE son: reparación insitu del vehículo, rescate y remolque del mismo, consulta jurídica urgente 24 horas, gestión del vehículo y desceuntos en viajes, comercios, carburantes en Cepsa y escuelas de conducción.

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