El sector del taxi se enfrenta a su año más duro

Los taxistas ya muestran su preocupación por el inmediato futuro que les espera. Las comunidades autónomas estudiarán en los próximos meses un cambio de reglamentación para liberalizar definitivamente el sector. En la práctica, esta actuación significaría más competencia, lo que ha enervado a los representantes del gremio.

Los taxistas madrileños desconvocan las marchas de hoy y mañana
Los taxistas madrileños desconvocan las marchas de hoy y mañana

Se consideran parte de un sector desprotegido y sin apoyo de las principales autoridades. Los taxistas, un gremio que a día de hoy se encuentra a medio camino entre lo público y lo privado, muestran ya su malestar por el rumbo que ha tomado su profesión en los últimos meses. Su principal preocupación se centra ahora en la más que probable liberalización del sector.El subdirector de la Federación Profesional del Taxi de Madrid, Ramón Zarza, asegura que “la amenaza de cambio de legislación dejará vía libre a las grandes flotas y a los especuladores, y haría desaparecer la figura del autónomo, cambiando puestos fijos y de calidad por puestos de trabajo asalariados y precarios".Actualmente, el número de vehículos dedicados al servicio público está estipulado por cada ayuntamiento, por lo que, debido a la saturación del sector, el cupo a día de hoy está cerrado para nuevas concesiones. Con la liberalización, en cambio, el gremio cree que aumentará la competencia y, por consiguiente, se producirá un exceso de oferta.De hecho, los taxistas ya se quejan del desmesurado número de licencias. Mientras en Londres, por ejemplo, se contabilizan 1,5 taxis por cada 1.000 habitantes (2,9 en París), en Madrid esta cifra asciende ya a 4,5 vehículos, “lo que genera evidentemente un excedente", subrayan fuentes del gremio.Para Zarza, el principal problema es que, en España, nadie sabe si el taxi es un servicio público o privado. “Si somos público queremos ayudas y, si somos privado, no ejercer el tutelaje a través de la Comisión de Precios. Porque, al final, no tenemos ni las ventajas de uno ni del otro", afirma el responsable de la Federación Profesional.No obstante, la liberalización del sector no es el único temor de los profesionales del taxi. Como toda profesión relacionada con el transporte, los taxistas protestan en los últimos meses por el incremento del precio del combustible. El alza del petróleo ha aumentado sensiblemente sus gastos diarios y, por ello, reclaman ya al Gobierno “un carburante con menor imposición fiscal".Del mismo modo, la seguridad es otra de las fuentes de preocupaciones del gremio. Los profesionales aseguran que la noche se convierte desde hace tiempo en un riesgo que no piensan asumir. El presidente de la Confederación del Taxi en España, Miguel Tomás, piensa que la solución se encuentra en “la obligatoriedad de la instalación del GPS y el GPRS como elemento de disuasión hacia los delincuentes habituales en los atracos al sector. Esta obligatoriedad debería ir acompañada de subvenciones por parte de las administraciones". En Cataluña, por ejemplo, hay actualmente una partida de fondos para pagar el 75 por ciento de lo que cuesta este sistema.Y ahí no queda todo. El sector profesional considera que el establecimiento del futuro carné por puntos, previsto para antes del verano, traerá consigo más problemas para la profesión. Por eso, “solicitamos una mayor cantidad de puntos y poder acceder al carné en caso de pérdida en un tiempo no superior a los 30 días", pide Tomás.