El RACE alerta: nadie respeta los límites de velocidad

"Algo sucede en nuestras calles y carreteras, o quizás también en nuestras cabezas, cuando ningún conductor respeta el límite de velocidad en determinadas arterias madrileñas..." Así de expeditivo es el último informe publicado por el Real Automóvil Club de España, RACE. En él se analizan las velocidades reales a las que se desplazan los automovilistas españoles. La conclusión es clara: casi nadie respeta los límites de velocidad.

El RACE alerta: nadie respeta los límites de velocidad
El RACE alerta: nadie respeta los límites de velocidad

El estudio realizado por el RACE no deja lugar a engaño. Han controlado a un total de 9.020 vehículos. De ellos, 6.160, un 68,29 por ciento, rebasó los límites de velocidad. De este contingente de infractores, 1.262, un 13,99 por ciento, incurrió en infracciones muy graves.

Se puede decir más alto, pero no más claro: lo difícil es encontrar conductores que respeten los límites de velocidad fijados para las carreteras españolas.

Túneles "a cuchillo"
Esto, que, en realidad, flotaba en el ambiente, tiene ahora el peso científico de un estudio formal e irrebatible. Para realizarlo, el RACE equipó vehículos con

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cinemómetros y siguió de forma anónima a todo tipo de vehículos: coches, camiones, autobuses... El seguimiento se realizó en diferentes tipos de vías y dando siempre algo más de margen de lo que utiliza la DGT para hacer saltar sus radares.

Así, se constató que en una vía rápida interurbana que de repente se convierte en urbana, como el Paseo de la Castellana de Madrid en su tramo norte, todos los conductores mantienen la misma velocidad que llevaban en las carreteras N-I y M-507, donde el límite es muy superior. Al no haber marcas claras que diferencien dónde acaba la carretera y dónde empieza la vía urbana, sólo una señal de 50 km/h, nadie se da cuenta y sigue circulando a la misma velocidad.

Más sangrante es el caso de la zona escolar elegida para el estudio, también en Madrid. En ella, un 47,3 por ciento de los conductores, casi la mitad de los estudiados, supera el límite de 40 km/h con el enorme riesgo que supone hacerlo en una zona tan delicada.

Otro escenario conflictivo, como es un túnel extraurbano limitado a 80, concretamente en la autovía M-40, una circunvalación de Madrid, un 94,67 por ciento de los vehículos registrados circulaba por encima del límite: 185 de los 2.010 coches vigilados cometieron infracciones muy graves.

En autovía, contrariamente a lo que se esperaba, el índice de infracción no es tan elevado. "Sólo" un 17,08 por ciento de los conductores rebasó el límite de 120 km/h. En autopistas de peaje, en cambio, sí que se producen más infracciones: un 30,33 por ciento de los vehículos excede el límite de 120. Es más, incluso la velocidad media medida por el RACE para los 600 casos se sitúa por encima de esa barrera.

En carreteras normales sin desdoblar, con un carril para cada sentido de la circulación, también proliferan las infracciones. Con 500 vehículos controlados, el RACE denuncia que un 78,4 por ciento de los conductores no respeta el límite. De los 500, 70 superaron el escalón de la infracción "muy grave".
Para esta observación, los técnicos eligieron una zona limitada a 60 km/h por la presencia de un cambio de rasante que coincide con un cruce. En su trabajo, pudieron constatar que este accidente del camino no está lo suficientemente señalado y que lo más seguro sería trasladar el cruce a una zona menos peligrosa.

También en una carretera convencional se sometió a estudio el tráfico de camiones. La M-300, en su kilómetro nueve, registra una alta densidad de tráfico pesado y está limitada a 60 km/h. El estudio asegura que de 400 camiones controlados, 232, un 58 por ciento, excedió el límite. La velocidad media de estos transportes se situó en 112 km/h.

Para los autobuses en zona urbana, con limitación a 50, sirve lo mismo que lo dicho para los camiones, pero aumentando las cifras. Elegidos 100 autobuses en el Paseo de la Castellana de Madrid, 93 de ellos violaron las normas. Incluso tres de los conductores llegaron a velocidades merecedoras de infracción muy grave. El informe explica que, 300 metros antes del punto elegido para el control, los autobuses debían detenerse en una parada. Los técnicos comprobaron que todos los que efectuaban dicha parada pasaban después por delante del radar a una velocidad de entre 63 y 69 km/h, lo que da idea de cómo aceleran para incorporarse al tráfico. Un autobús de la EMT fue "cazado" a 83 km/h delante de la Ciudad Deportiva del Real Madrid...
Como se puede ver, los resultados son elocuentes.

Soluciones drásticas y fáciles
Ante estos hechos, el RACE se hace una pregunta crucial: ¿Se nace infractor o se "construye" al infractor con el tiempo? Su respuesta es conciliadora: las dos opciones son correctas.

En el Club abogan por conseguir un cambio de actitud a través de la información y la persuasión, pero no del miedo. Aseguran que hacen falta carreteras y calles autoexplicativas y revisión a la baja (y, en ocasiones, también al alza) de los límites existentes.

El presidente en funciones de la institución, Fernando Falcó, señala que "los resultados del estudio demuestran que de poco ha servido meter en el mismo saco todos los elementos de un sistema tan complejo como es la gestión de la velocidad. Las actuaciones de control y sanción se han centrado tradicionalmente en unas situaciones concretas que no son, ni mucho menos, las de mayor riesgo para la circulación. El resultado ha sido que los conductores conduzcan preocupados por recibir en su casa una multa de radar en autopista, mientras que se saltan inconscientemente los límites en ciudad, cambios de rasante, túneles, etcétera".

Desde el Departamento de Seguridad Vial del RACE se concluye que "la vía habla al conductor" a través de su diseño y de su entorno. Cuando el mensaje de las señales no coincide con la percepción que el conductor tiene del terreno que pisa, no se respetan las prohibiciones. Esto significa que, otras veces, cuando las limitaciones están realmente justificadas, tampoco se obedecen.

El estudio del RACE acaba con una referencia a la nueva

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Ley de Tráfico , en vigor desde enero. Consideran los técnicos que es pronto para conocer su efecto sobre la actitud de los conductores. Lo que sí reconocen es que se ha producido en los últimos años un esperanzador cambio: entre 1997 y 2000, el número de denuncias formuladas por cada 1.000 vehículos pasó de 269,6 a 95,55.