El precio del petróleo se encarece un ocho por ciento en una semana

Desde que el Gobierno de Estados Unidos filtró a la prensa que su agencia de inteligencia, la popular CIA, tiene permiso para matar al presidente de Irak, Sadam Hussein, el precio del petróleo no ha hecho más que subir. Los mercados temen una represalia por parte de Irak, uno de los principales productores del mundo.

Ayer, el barril cerró por encima de los 26 dólares en Nueva York y, en la mañana de hoy, sigue subiendo. En Londres, referencia europea, el barril de Brent se vendía a 25,3 dólares, muy por encima de los 23,3 que costaba hace una semana.

Esta subida está directamente relacionada con la noticia que hace unos días conmocionó a la opinión pública internacional: el Gobierno de Estados Unidos autorizaba a sus agentes secretos (CIA) a matar a Sadam Hussein, el rebelde líder iraquí, siempre enfrentado con los norteamericanos.

La confirmación de esta noticia, aparte de estupor, ha provocado este aumento de precios, pues, rápidamente, los mercados han pensado que los iraquíes tomarían represalias, como cuando en abril suspendieron sus exportaciones de petróleo para protestar por el asedio israelí a la Autoridad Nacional Palestina. En aquella ocasión, Irak logró forzar una importante subida de precios, pero el escaso apoyo que recibió por parte de la Opep hizo que abandonase su postura de fuerza.

A nadie se le escapa que Irak es uno de los principales productores de crudo del mundo: posee las segundas reservas del planeta, produce el cuatro por ciento del flujo mundial y suministra un cinco por ciento del consumo europeo y un nueve por ciento del estadounidense. Los mercados saben también que Irak no recibe dinero por sus ingentes ventas de petróleo, sino que está obligado por la ONU a cambiarlo por alimentos y medicinas para un pueblo que ha soportado dos décadas de guerras seguidas.
Sumando estos factores, tenemos a un régimen "díscolo" que controla una cantidad enorme de petróleo y se puede permitir el lujo de no venderlo, pues no depende de esos ingresos para sobrevivir. El resultado es un suministro de crudo absolutamente voluble.

La fuerza de la Opep
Ante esta subida de precios, los ojos se vuelven a la Opep. El poderoso cártel petrolero afronta la próxima semana una importante reunión en Viena. Allí, los ministros de cada país miembro deberán decidir si aumentan su producción o si, por el contrario, la mantienen en los niveles actuales, los más bajos de los últimos 10 años.

El núcleo duro de la organización aboga por mantener las cuotas actuales y, con el apoyo de los productores ajenos al cártel, conservar un nivel de precios elevado, entre los 22 y 28 dólares por barril. A favor de esta opinión trabaja el precio actual de la "cesta de precios" de la Opep, que se ha situado en 22,86 dólares y a la baja.

El próximo 26 de junio habrá solución para esta incógnita que dura ya desde enero.

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