El mercado del automóvil pide paso para el Autogas

El mercado del automóvil -fabricantes y petroleras- está pidiendo paso a un carburante desconocido para el automovilista español y muy popular en el resto de europa, el Gas Licuado del Petróleo (GLP) o también denominado Autogas.

Se trata de un carburante que puede ser usado en motores de gasolina, que cuesta la mitad de precio que la variedad de 95 octanos, duplica la vida del motor y no produce emisiones contaminantes perjudiciales para la salud, aunque sí CO2, un gas que sólo tiene importancia en el cambio climático.

El Autogas viene a combatir la aceptación de los motores diesel, especialmente en mercados como el español (7 de cada 10 coches son diesel), y llega en un momento, además, en el que la Organización Mundial de la Salud (OMS), esta misma semana, ha declarado cancerígenas las emisiones de los diesel.

El Gas Licuado del Petróleo (no se debe confundir con el GNC o Gas Natural Comprimido o también Metano), es, frente al diesel, un combustible sin plomo ni azufre y no emite partículas ni óxidos de nitrógeno.

El Autogas es un carburante que mueve 15 millones de vehículos en todo el mundo, de los que 8 millones se sitúan en Europa, de forma que es el combustible alternativo más utilizado en el planeta.

España destaca en el conjunto europeo por estar a la cola de la utilización de este carburante, un subproducto de la destilación de la gasolina (40 % butano y 60 % propano), aunque también se encuentra en yacimientos naturales.

Los expertos en GLP consideran que esta situación va a cambiar en España a corto plazo, porque el compromiso de las petroleras es que en el año 2015 haya instalados 1.000 puntos de suministro, estratégicamente repartidos para poder viajar únicamente con GLP por toda la geografía, con una previsión de 200.000 coches a esa fecha.

La mayor red corresponderá a Repsol, con 400 puntos, y medio centenar a Cepsa, mientras la diferencia estará distribuida entre el resto de las operadoras.

Uno de los países con un mayor desarrollo en GLP es Italia, con una red desarrollada en los años 60 y que ahora dispone de 2.364 puntos para atender a un parque de 1.784.000 automóviles con Autogas.

Alemania es el país que más recientemente ha desarrollado su infraestructura, igual que España, a partir del año 2006. La geografía alemana cuenta con 5.000 estaciones de GLP y 430.000 vehículos, mientras la española tiene 70 puntos y un parque de 5.200 coches.

En España el GLP no se ha desarrollado a la misma velocidad que el resto de Europa porque hasta el año 2003 existía una prohibición de conversión a GLP de vehículos privados, de forma que hasta esa fecha el negocio se limitó a la venta de Autogas para vehículos del sector público (buses y taxis) y carretillas elevadoras.

También hasta 2003 el impuesto especial de hidrocarburos (IEH) para vehículos particulares era de 0,44 céntimos de euro por litro y hoy es de 0,03.

Este hecho hace que el precio del litro de GLP sea la mitad que el litro de gasolina, un poderoso argumento para decidir la compra de un coche preparado para GLP o añadirle un equipo cuyo depósito ocupa el hueco de la rueda de repuesto, que puede costar entre 2.000 y 3.000 euros.

El Autogas, que en un coche nuevo supone un sobrecoste similar al diesel, tiene, según la Comunidad Autónoma, ayudas que pueden llegar a los 2.000 euros, además de bonificaciones del Impuesto de Circulación (75% en Madrid o 50 % en La Coruña) o descuentos en los peajes (30 % en Cataluña).

En el mercado ya hay fabricantes que disponen de una gama variada de vehículos dotados con tecnología GLP -Fiat, Ford, Chevrolet, Volkswagen..-, que funcionan indistintamente con Autogas o gasolina, aunque 'dormida' hasta la esperada explosión del nuevo escenario de ventas, que abre, en opinión de los expertos, una nueva puerta en la historia del automóvil en España.

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