El impuesto revolucionario de los conductores

¿Te has sentido intimidado al dejar tu coche en el hueco que te indicaba un aparcacoches ilegal? ¿No te gusta que te acosen en los semáforos? ¿No sabes cómo actuar ante un ‘‘limpiacristales’’? No eres el único.

El impuesto revolucionario de los conductores
El impuesto revolucionario de los conductores

Reciben el nombre de “gorrillas", porque suelen llevar una visera, un gorro o un sombrero en la cabeza. Así, intentan darse un aire “oficial"; que los conductores crean que los ha puesto allí alguien. También llevan un periódico enrollado con el que hacen señas. Su trabajo: aparcacoches. Ayudan a estacionar, nos vigilan el coche e incluso pueden encargarse de avisarnos si lo dejamos en doble fila y llega la policía. Para muchos conductores, su ayuda resulta útil y –con pagarles algún "eurillo"- resuelven el tema de dónde dejar el coche. No hay que olvidar que se ponen en sitios donde la gente suele ir con prisa y no puede pasarse muchas horas buscando un aparcamiento: hospitales, supermercados, campos de fútbol... Sin embargo, para la mayoría de los conductores suponen un grave problema. No se atreven a aparcar en el sitio donde ellos están o, si lo hacen, se ven obligados a darles un dinero que, en teoría, no tendríamos que pagar. De hecho, a Automovilistas Europeos Asociados (AEA) han llegado multitud de quejas de conductores. Según denuncian, al no darles dinero, a su vuelta, se han encontrado el coche arañado o golpeado. El presidente de AEA, Mario Arnaldo, tiene claro que no hay que ceder al miedo: “Es preferible acceder a un aparcamiento, porque darles dinero es transigir. Es como transigir con el terrorismo, porque, no nos engañemos, esto es un impuesto revolucionario", asegura. La policía puede acosarlos, pero, al igual que pasa con los limpias, no es sencillo pillarlos y tampoco está muy claro que realicen una actividad ilegal. Tan sólo si amenazan al conductor los agentes podrían actuar. No obstante, la presencia policial no es la solución. La oposición no está muy contenta con la labor que realiza el Ayuntamiento de Madrid, la ciudad más acosada por estos individuos. Según comenta el PSOE, “cuando Gallardón llegó a la alcaldía prometía tolerancia cero a los aparcacoches clandestinos, pues bien, un año y medio después estas actuaciones siguen siendo una realidad muy extendida en Madrid. Zoológico, Casa de Campo, Teleférico, Parque de Atracciones, Plaza de Castilla -detrás de la torre de Caja Madrid-, hospitales, zonas monumentales los fines de semana, lugares de estacionamiento próximos a espectaculos públicos (fútbol, toros, conciertos...) son zonas donde se encuentran estos aparcacoches perfectamente organizados". El Grupo Socialista tiene claro que “actuaciones puntuales sólo conducen al traslado a otras zonas donde actualmente no se ejerce" dicha actividad. De hecho, ningún aparcacoches ilegal en Madrid ha tenido que ir a juicio o le han decretado la expulsión por esta actividad.Óscar Iglesias, portavoz adjunto de los socialistas en el Ayuntamiento de Madrid, nos explica que los aparcacoches no improvisan: se trata de auténticas mafias. “Las personas que se dedican a esta actividad ilegal están organizadas en grupos distribuidos estratégicamente por la zona de estacionamiento que se trate. Realizan un control visual de las plazas disponibles para, desde la propia calzada, colocarse frente a los vehículos que accedan al lugar y, mediante gestos, indicar e incluso persuadir al conductor que intenta estacionar el lugar donde debe situar el vehículo. Una vez parado el vehículo en el lugar designado, se sitúan junto a la puerta del conductor y proceden, bien a abrir dicha puerta, recordándole que ‘no dejen objetos de valor a la vista dentro del vehículo’, bien a entregarle un ticket con leyendas como ‘servicio de aparcamiento’, ‘gracias por su colaboración’, ‘Ayuntamiento de Madrid’... o, simplemente, haciendo ademanes, solicitan algo de dinero por el servicio prestado. Suelen ir ataviados con algún tipo de prenda en la cabeza (gorra o similares) e, incluso, con chalecos reflectantes, dando así la impresión de tratarse de un servicio organizado para este fin", nos explica Óscar Iglesias. Curiosamente, el Consistorio madrileño ha encontrado un método para acabar con los aparcacoches ilegales de determinadas calles: los parquímetros. En las zonas de la ORA, es fácil encontrar estacionamiento y no se vé a ningún “gorrilla". Sin embargo, los socialistas aseguran que el aparcamiento regulado sólo ha servido para concentrar a los gorrillas en determinadas áreas.

¿Crees que debemos ser solidarios y ayudarlos? ¿Consideras, por el contrario, que los limpias y los aparcacoches ilegales acosan a los conductores? ¿Has tenido algún problema con ellos? ¿Qué piensas de la actuación policial? ¿Dónde te los has encontrado?
Tú puedes tener la solución: Participa en nuestros foros.