El grupo Volkswagen, otra vez al “rojo vivo”

El fin de semana ha sido “calentito" en las principales fábricas de Volkswagen en Alemania. En total, más de 15.000 trabajadores secundaron ayer una nueva huelga de aviso, convocada por el potente sindicato IG Metall en favor de la seguridad en el empleo. Entre amenazas de despido y movilizaciones, el comité de empresa exige una subida de salarios del dos por ciento.

A Volkswagen se le acaba la “acción de oro”
A Volkswagen se le acaba la “acción de oro”

El conflicto ha vuelto a estallar en Volkswagen, justo el día en que la dirección del grupo y su comité de empresa reanudaban las negociaciones para la firma del convenio colectivo. En realidad, los problemas comenzaron ya el pasado viernes, día en que fracasó la quinta ronda de conversaciones entre ambas partes. En ese momento, el sindicato IG Metall ya amenazó con nuevas huelgas y movilizaciones que, por lo visto ahora, se han cumplido.Ayer mismo, más de 15.000 trabajadores del fabricante automovilístico se adhirieron a una huelga de aviso convocada en varias plantas alemanas, con el objetivo de exigir mejores condiciones salariales y una mayor seguridad en el empleo. La primera en lanzarse a la calle fue la factoría de Braunschweig, en el estado federado de Baja Sajonia, donde más de 600 empleados del turno de noche se concentraron ante la entrada principal. Horas más tarde, las movilizaciones se extendían ya a otras localidades limítrofes, como Emden, Salzgitter o Wolfsburg, e incluso a otros estados, como en Braunatal (Hesse).La magnitud que está alcanzando el conflicto es de tal calibre que hasta el propio presidente de Alemania, Horst Koehler (persona que habitualmente cede todo el protagonismo al canciller Gerhard Schroeder), ha realizado un llamamiento a la calma. Ante el Parlamento regional de Baja Sajania, Koehler ha insistido en la importancia que tienen las negociaciones de Volkswagen para el sector automovilístico alemán y para la paz social de la industria. “Creo que interesa a todos poner fin al conflicto lo más rápidamente posible, antes de que sea demasiado tarde", ha subrayado el presidente.Sin embargo, el acuerdo parece más que difícil. El comité de empresa pide a estas horas un incremento salarial del dos por ciento (en lugar del cuatro por ciento que exigía hace unas semanas), rechazando la congelación salarial para los dos próximos años. También solicitan la garantía de mantener los 103.000 puestos de trabajo en las 6 plantas del grupo en Alemania Occidental.Por su parte, la dirección del fabricante se niega a negociar si no se acuerda una congelación salarial para los próximos dos años. Incluso el jefe de personal del consorcio, Peter Hartz, ha amenazado en las últimas horas con una reducción de plantilla “si no podemos aplicar nuestros planes".Muy atenta a lo que acontece en Alemania se encuentra Seat. La firma española entiende que un conflicto prolongado en Alemania podría perjudicar notablemente sus intereses, ya que la escasa llegada de componentes desde 7el país germano obligaría a revisar sus planes de producción. Seat, de momento, ha confirmado que no modifica sus previsiones.