El futuro del sector automovilístico español, toda una incógnita

Este año nadie se atreve a predecir cómo serán las ventas de automóviles en España durante el próximo 2002, todo el mundo está pendiente de la evolución del mercado tras la adaptación al euro durante el primer semestre.

El año 2002 se presenta para la industria automovilística española de manera poco clara. Pese a que en este 2001 se superará muy probablemente el récord de ventas de coches registrado el pasado 1999, nadie se atreve a augurar qué deparará el próximo año.

Como consecuencia directa del cambio de moneda y el afloramiento de dinero negro, se ha producido un espectacular aumento de las ventas en España, pero nadie sabe qué puede ocurrir una vez se haya asentado el euro y se empiecen a sentir, de manera más directa, las repercusiones de los ataques contra Estados Unidos del pasado septiembre.

Si bien en España las repercusiones aún no se han manifestado de manera clara, éstas no pueden tardar mucho en llegar. Algunos indicativos fuera de nuestras fronteras son los anuncios de Opel, filial de General Motors, de su plan de ahorro de costes (Olympia) o de Ford, que ya ha anunciado que en EE.UU. registrará fuertes pérdidas.

Pero el futuro no es tan negro, si atendemos a las cifras. Opel ha anunciado la producción de un nuevo vehículo en la planta zaragozana de Figueruelas y Ford invertirá en la planta de Almussafes (Valencia) para el ensamblaje de un nuevo modelo Mazda.

Entre las firmas que no tienen tan claro su futuro se encuentra Seat, que, con la reestructuración del grupo automovilístico al que pertenece, se especializará en vehículos deportivos. Esto podría suponer una reducción de la producción.