El Estado recauda más del automóvil

El Estado llevaba recaudados entre enero y julio 12.798,9 millones de euros entre los impuestos sobre la adquisición de vehículos y sobre los carburantes, lo que supone un alza del 5,1 por ciento respecto al mismo período de 2004.

Miedo y dudas en la liberalización de los concesionarios
Miedo y dudas en la liberalización de los concesionarios

De los 12.798,9 millones de euros que ha recibido la Administración en concepto de impuestos, 2.991,3 corresponden a tasas sobre la adquisición de coches. lo que supone un incremento del 3,1 por ciento.De esa cantidad, el 27,4 por ciento (820,8 millones de euros) corresponde al Impuesto de Matriculación, una competencia que tienen transferidas las comunidades autónomas y que ha incrementado su aportación un 3,2 por ciento.El IVA, que también se aplica a la adquisición de automóviles, aportó a las arcas estatales un total de 2.170,5 millones de euros, con un crecimiento del 3,1 por ciento. Pero estos no son los únicos tributos que saca el Estado del sector automovilístico. La Administración Central recibe por los impuestos que se aplican sobre los carburantes 9.807,6 millones de euros en los siete primeros meses del año, lo que representa un incremento del 5,7 por ciento.De esta partida, la mayor cantidad proviene del Impuesto Especial de Hidrocarburos, con un total de 6.980,8 millones de euros, un 0,8 por ciento más. Lo que sí se ha incrementado de manera importante es lo recaudado por el IVA que se aplica sobre los combustibles, un 20,1 por ciento más, hasta alcanzar los 2.826,7 millones de euros. A estas cantidades hay que sumar lo que se pretende obtener por las multas de tráfico, que el año que viene pueden ascender a 220 millones de euros, un 14 por ciento más de lo que se calcula que se va a recaudar este año. Por otro lado, el Gobierno español ha rechazado la propuesta de la Comisión Europea de suprimir el Impuesto de Matriculación, puesto que este cambio podría “trastocar los sistemas de financiación autonómica y local". Al mismo tiempo, desde el Ejecutivo se sostiene que este gravamen no entorpece las ventas de coches y se ponen como ejemplo las cifras de ventas en 2004.

La Comisión apuesta por una nueva estructura fiscal a escala europea, sin que se establezcan tipos impositivos nuevos ni se obligue a los países miembros a crear otras tasas. Este deseo coincide con la postura histórica de los fabricantes de automóviles.