El director de Recursos Humanos de la planta catalana de Delphi ve el futuro "bastante negro"

Carles Cortés, director de Recursos Humanos de Delphi, ha realizado unas declaraciones en las que desvela un futuro bastante oscuro para la planta ubicada en Sant Cugat del Vallés.

Como informábamos ayer en Autopista Online, la empresa multinacional Delphi Automotive Systems Corporation, dedicada a la fabricación de bombas de inyección para motores Diesel, despedirá a 788 trabajadores de la planta de Sant Cugat del Vallés en los próximos tres años.
Carles Cortés, director de recursos humanos, ha declarado hoy que se dejarán de fabricar bombas de inyección indirecta en el año 2003 y que "el futuro de la planta es bastante negro".
Según Cortés, la continuidad de la factoría depende de si la empresa decide aumentar la producción de las bombas de inyección directa "common rail", una opción a la que la multinacional ha destinado sólo 4.000 millones de los 20.000 que tenía previstos. Por este motivo, Cortés asegura que si la empresa no toma la decisión de incrementar la producción de ese tipo de bombas, la planta acabará cerrando. Además, según declaró, los 788 empleados que se ha previsto despedir tienen muy pocas opciones de conservar sus puestos de trabajo, a pesar de las protestas que tienen previstas para los próximos días.
El principal motivo de la crisis es la dedicación de la planta catalana a las bombas indirectas, un producto desfasado y ya superado por las bombas de inyección directa, que proporcionan mayor rendimiento con un menor consumo. La producción de las primeras se reducirá este año en un 45 por ciento, mientras que de las nuevas se fabrica una cantidad ínfima y las inversiones para desarrollar este producto están paralizadas.
Cortés añadió que la planta "ha desaprovechado muchas oportunidades" y que el aumento de la producción de bombas de inyección directa depende de la decisión de la multinacional. La compañía dispone de 184 fábricas en todo el mundo y ha despedido a 3.300 empleados en Estados Unidos y a 450 en Brasil, donde también ha cerrado una de su fábricas.
Mientras tanto seguirán las protestas en contra de la autorización dada por el Departamento de Trabajo de la Generalitat para rescindir los contratos.

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